Los 7 pecados capitales en la educación

martes, 2 de abril de 2013
Durante los días de vacaciones de Semana Santa encontré una noticia que llamó mi atención: Personajes de Bob Esponja se inspiraron en los siete pecados capitales. Busqué un poco por internet y descubrí que ya hace tiempo que corre por YouTube:


A partir de aquí empecé a reflexionar sobre el hecho de que educar es un proceso que nace, crece, se reproduce y muere, para volver a empezar el ciclo de manera continua y permanente, es decir, la educación se comporta como un ser vivo, más concretamente como un ser humano, pues en ella se reflejan las virtudes y los defectos de las personas.
Dicho de otra forma, cualquier proceso educativo corre el riesgo de caer en alguno de los 7 pecados capitales que señala la tradición cristiana.

De los 7 pecados que todos conocemos (pereza, gula, avaricia, envidia, ira, soberbia y lujuria), 6 de ellos tienen una incidencia directa en la educación y uno, la lujuria, no. Por ese motivo permitidme que cambie lujuria por desánimo.

Pereza. Puede afectar a cualquiera de los elementos que participan en los procesos educativos. La solemos relacionar con los alumnos, a los que casi siempre solemos ponerles la etiqueta (no siempre justa) de vagos. Pero mucho más grave es cuando este pecado afecta a los docentes y estos sienten desgana y desánimo en su quehacer diario. Ni qué decir tiene que este pecado también afecta a los legisladores educativos.
Gula. Afecta a un gran número de docentes, se identifica con la glotonería, con el consumo excesivo de conceptos y datos educativos. Estos docentes, de manera irracional, obligan a sus alumnos a convertirse en "obesos intelectuales", ofreciéndoles "grandes comilonas" en forma de lecciones magistrales con todos tipo de cifras, fechas, listas de nombres y efemérides.
Avaricia. Son los legisladores educativos los más afectados por este pecado capital. Pensar en sus intereses personales o de partido y no en el interés general de la ciudadanía es una de las formas más evidentes en las que se muestra este pecado. También algunos (pocos según creo) claustros que anteponen intereses económicos por delante de criterios pedagógicos.
Envidia. Este pecado afecta de manera directa al trabajo en equipo, indispensable para educar en centros educativos del nivel que sea. El mejor horario del compañero, las simpatías que despierta entre los alumnos, el éxito de sus métodos innovadores... pueden ser causa de celos que impiden colaborar y compartir, dos verbos imprescindibles en educación.
Ira. La agresividad, el deseo de venganza, la intolerancia, la discriminación, el resentimiento son los síntomas más evidentes de este pecado capital. No debe confundirse con la reivindicación legítima de derechos ni con la lucha por mejores condiciones de los centros educativos públicos.
Soberbia. Nos puede afectar a cualquiera sin darnos cuenta. A veces creemos que nuestra manera de hacer las cosas, nuestra forma de enseñar, nuestra manera de comportarnos es la única manera de hacer bien las cosas. Eso nos hace estar cerrados en nosotros mismos y no ser capaces de innovar y probar nuevas maneras de enseñar. (No dedicaré ni un segundo a comentar la soberbia de nuestros dirigentes educativos... no diría cosas demasiado elegantes y el silencio es más que significativo).
Desánimo. Es el pecado más grave para docentes y alumnos. Cuando la realidad educativa no se adapta a los intereses de la sociedad, cuando intentamos educar a personas del siglo XXI con modelos metodológicos del siglo XIX, el desánimo es el pecado más grande pues nos impide realizar nuestra tarea de educadores.

Para finalizar, me gustaría decir que todo pecado tiene como contrapartida una virtud. Estas son las 7 virtudes que deben dirigir los procesos educativos: diligencia, templanza, generosidad, solidaridad, paciencia, humildad y entusiamo. 

7 comentarios:

  1. Una exposición muy original y bastante cierta. Gracias por compartirla :) Un saludo.

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    1. genial!!!!! como la realidad misma

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  2. Cierto. Intentaremos contrarrestar trabajando en busca de las 7 virtudes.

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  3. ¡Qué gran verdad! Hay que trabajar para evitar estos 7 pecados capitales del docente como sea.

    Saludos desde En el corazón de Infantil
    http://enelcorazondeinfantil.blogspot.com.es/

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  4. Un gran escrito,gracias por esta claridad y sencillez, muy cierto cada concepto.. a luchar por las 7 virtudes.

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    1. Gracias. Es la obligación de los educadores no dejar nunca de luchar.

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  5. ¡Sabes, Salvador? Voy a llevar tu reflexión a la próxima reunión del equipo de profesores. Estoy convencido de que en nuestro trabajo necesitamos de mucha, mucha reflexión. Gracias.

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