El docente como enseñante, aprendiz e investigador

domingo, 18 de febrero de 2018
"Hoy los docentes tenemos conciencia de que somos a la vez enseñantes, aprendices e investigadores permanentes." José Blas García en Pedagogías emergentes. 14 preguntas para el debate


Tengo una amiga, psicóloga ella, que dice que cada vez que alguien publica un post diciendo que el niño debe estar en el centro del aprendizaje, muere un pajarito en Instagram... Que sí, que no cabe la menor duda de que los alumnos deben estar en el "centro" del aprendizaje. ¿En qué otro lugar debería estar si no?

Que sí, que no cabe duda alguna que los alumnos deben tener un papel activo en la construcción del conocimiento, ¿quién lo duda aún?

Pero, ¿y los docentes?

Todos y cada uno de nosotros, seamos docentes, médicos, arquitectos, mecánicos, administrativos, informáticos... somos el centro de nuestro aprendizaje a lo largo de toda nuestra vida. Aprendemos lo que amamos (según Francisco Mora), pero también lo que necesitamos, lo que las circunstancias no sitúan como reto a lo largo de nuestra existencia.

Por eso, los docentes también aprenden lo que aman, lo que necesitan y lo que les obliga las circunstancias para dar respuesta a las necesidades de su aula. Por ello nunca pueden dejar de ser enseñantes, aprendices e investigadores. Enseñantes porque su objetivo es que los alumnos aprendan. Aprendices porque necesitan adquirir constantemente nuevos conocimientos que les permita dar respuesta a las necesidades que van a ir apareciendo inexcusablemente. Investigador porque no hay nada peor para la labor docente que creer que ya se sabe todo... y que lo que se sabe sirve para siempre.

La labor docente ha sido, es y será una de las más importantes, de las más necesarias para el progreso de la sociedad. Podrá transformarse, podrá cambiar, pero su esencia permanecerá inalterable porque es fundamental para que las personas adquieran los conocimientos, las destrezas y las habilidades que les permitan triunfar en la vida. 

Para finalizar me gustaría comentar que tomar prestada una frase de mi admirado y apreciado José Blas García para dar título a mi reflexión ha sido una alegría añadida a la hora de ponerme a escribir. Gracias José por todas ideas, reflexiones y experiencias compartidas.

¿Guerra en la educación?

domingo, 11 de febrero de 2018
"La educación no cambiará por tener mejores profesores si no cambia el modelo en el que enseñan, o lo que es lo mismo, si no cambia lo que enseñamos y cómo lo hacemos." Javier Martínez en el capítulo 1 de Pedagogías emergentes. 14 preguntas para el debate.

Llevo un tiempo muy preocupado por el recrudecimiento del enfrentamiento, al menos en redes sociales, entre docentes innovadores y docentes no innovadores. Y por los tuits que he podido leer estos últimos días no soy el único.

Estamos dedicando (unos más que otros) demasiado tiempo y demasiado esfuerzo en darnos cera los unos a los otros: que si tú eres un profe tradicional que no quiere cambiar nada, que si tú eres un profe que solo busca destacar para "huir" del aula, que si tú más, que si aquel todavía peor, etcétera, etcétera.

Y eso es un problema, porque todo el tiempo que dedicamos a esa lucha fratricida sin sentido, no lo dedicamos a lo que es realmente importante: reflexionar seria y profundamente sobre cuál es el propósito de la educación, la función de la escuela y el papel de los docentes. Y de paso exigir a los que nos gobiernan que se pongan a trabajar para mejorar los fundamentos de nuestro sistema educativo.

No hay profesores buenos y profesores malos en función de cómo enseñan a sus alumnos y alumnas, siempre que consigan su objetivo. Si un docente consigue que sus alumnos aprendan... pero aquí está la clave de todos nuestros problemas y conflictos: ¿qué significa "si nuestros alumnos aprenden"?

En mi opinión, nuestros alumnos y alumnas no aprenden por conocer de memoria un motón de datos y conceptos, cosa que es necesaria pero no suficiente. Aprenden si son capaces de utilizar todos esos datos y conceptos para tener una vida mejor, para adaptarse con facilidad a los cambios y desafíos que nos deparará el futuro. Si se consigue esto, no importa el cómo.

Estamos en un momento de cambio en el que todo puede suceder... aunque también puede ser que no suceda nada. Por eso, el mejor o la mejor docente es quien no pierde la ilusión por seguir aprendiendo, por muy complejo que sea el proceso, quien está en búsqueda permanente de soluciones, propuestas y actividades que den respuesta a las necesidades de aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas.

Por cierto... para aquellos que disfrutan con este enfrentamiento sin sentido entre docentes innovadores y no innovadores no olvidéis nunca que la guerra más difícil e importante es combatir contra uno mismo.
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