Educación, ¿avanzamos o retrocedemos?

domingo, 13 de enero de 2019
"La educación está en movimiento (...). La pregunta, por tanto, no es si la escuela está en transformación o no, sino más bien hacia dónde avanza (o incluso si retrocede)." Fernando Trujillo (@ftsaez)


Reconocer que la educación está en continuo movimiento, que es como un ser vivo que nace, crece, se reproduce y se adapta (porque no muere, sino que se transforma) es un paso fundamental para mejorarla y hacerla eficiente en el cumplimiento de su propósito, que no es otro que el de preparar a las personas para la vida.

El movimiento conlleva acción. Por ese motivo docentes y alumnos deben tener una actitud activa para que ese movimiento sea productivo (en términos de generación de conocimiento significativo) y eficaz en cuanto a su capacidad de dar respuesta a las nuevas necesidades que se generan con los cambios de la sociedad. Por ejemplo, en este mundo hiperconectado, donde lo digital invade todos los ámbitos (laboral, de relación con los demás, de entretenimiento,,,), ¿tiene sentido no incluir lo digital en el ámbito escolar?

En una educación en movimiento, lo ecléctico y lo transversal deben ser la clave. No existen caminos señalados hacia el éxito, ni recetas mágicas infalibles. Escoger en cada momento y situación cuál es el método y la metodología para conseguir nuestros objetivos es de obligado cumplimiento. No debemos dejarnos llevar por el inmovilismo ni por el fanatismo ciego por alguna de las "motodologías" de moda.

Si has leído bien: motodologías, que son aquellas que nos están imponiendo como si nos "vendieran la moto", es decir, sin tener constancia real de sus resultados, ni una evaluación fiable de su aplicación.

El peligro de la educación actual, y al mismo tiempo la grandeza, es que su transformación está condicionada por nuestras acciones. Estamos en un momento de retroceso en lo que se refiere a valores y políticas. La irrupción en el panorama político de partidos de ideología de extrema derecha está llevando a plantear cosas en el ámbito de la educación que nada tienen que ver con lo pedagógico, sino todo lo contrario con cuestiones ideológicas que algunos ya creíamos superadas.

En nuestras manos está, en nuestras acciones diarias, que la educación avance o retroceda. Creo que es una irresponsabilidad quedarse al margen y ver cómo van desarrollándose los acontecimientos. Luchar contra la desinformación, las fake news y la propaganda ideológica demagógica solo puede combatirse con pedagogía y responsabilidad por nuestra parte.

Libros para profes."La educación que deja huella" de Salvador Rodríguez ...

martes, 8 de enero de 2019
Que alguien tenga la amabilidad de dedicar su tiempo en preparar un vídeo sobre mi libro La educación que deja huella es una enorme satisfacción y solo puedo agradecérselo públicamente y compartirlo.

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De la Piel a la Pedagogía: las 10 "P" de la educación

domingo, 6 de enero de 2019
Hay muchas palabras en castellano que empiezan con la letra P y algunas de ellas están relacionadas con la educación... y otras no.

Entre las que no, destacaría Postureo, Política y Petulancia. Que son palabras que están demasiado presentes en los debates educativos en la redes sociales. De hecho, las discusiones educativas tuiteras me recuerdan aquella famosa canción del dúo musical Pimpinela "Olvídate y pega la vuelta": reproches mutuos y acusaciones varias, desacuerdo e imposibilidad de encuentro.

10 son las palabras que empiezan con la letra P que caracterizan la educación:

1. Pedagogía. Lejos de ser el problema de la educación actual, como algunos pretenden, es la solución a muchos de sus males (que no a todos). Es muy peligroso e inconsciente pretender transformar o renovar la educación sin conocer la historia y la tradición de la praxis y la teoría pedagógica.

2. Piel. La educación debe emocionar, debe sentirse como se sienten las caricias en la piel. Hay que sentir para aprender porque los aprendizaje vividos, aquellos que consiguen despertar sentimientos, emocionar, son los verdaderamente significativos y perdurables.

3. Placer. El placer por el conocimiento debe dirigir el aprendizaje de los alumnos y alumnas y junto con su curiosidad innata son el fundamento para que puedan aprender de forma autónoma a lo largo de toda la vida.

4. Pensar. La educación debe hacer que las personas tengan espíritu crítico y sean capaces de discernir por sí mismas lo que es correcto y adecuado de o que no lo es, sin dejarse manipular o dirigir de forma autómata. Enseñar a pensar es tener la aplicar el conocimiento.

5. Pluralidad. Ser capaz de aceptar las diferencias y respetarlas debe ser uno de los propósitos de la educación. Entender que las diferencias nos enriquecen y nos permiten mejorar es clave para afrontar el futuro con garantías.

6. Perseverancia. También podría valer la palabra Paciencia. La constancia, el esfuerzo para conseguir sus objetivos, la capacidad de no rendirse ante las dificultades y de aprender de los errores es un valor esencial de la educación. El esfuerzo y la capacidad para perseverar no debe confundirse con el sufrimiento y la ansiedad ante el aprendizaje.

7. Profesor/a. El factor humano en la transmisión de conocimientos, destrezas y habilidades es indispensable e indiscutible en la sociedad de la información. La labor docente es, y será, fundamental para el aprendizaje de la nuevas generaciones.

8. Poesía. En un mundo donde los contenidos STEM tienen cada vez más importancia, la educación que reciben nuestros alumnos y alumnas debe contemplarlos sin duda alguna. Pero la poesía, el arte, la literatura deben formar también una parte fundamental de esa educación, porque nos hace mejores personas y porque ayudan a consolidar los conocimientos técnico-científicos.

9. Pregunta. Cuestionarse sobre el mundo es básico para aprender sobre él. La pregunta es generadora de conocimiento y la búsqueda de respuestas es el camino para acceder al aprendizaje en un mundo complejo.

10. Paradoja. Para finalizar la cuestión clave: se da la paradoja de que no hay una única forma de acceder al conocimiento, que no hay una única forma de aprender, que no existen fórmulas mágicas ni recetas infalibles... Por tanto, cuando debatamos sobre educación seamos respetuosos y tengamos la capacidad de entender la posición del otro, así y solo así conseguiremos una educación mejor.
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Los docentes NO son la solución a los problemas de la educación

domingo, 23 de diciembre de 2018
Este año que está a punto de acabar ha sido especialmente convulso en muchos aspectos y, como no, también en lo que se refiere a la educación.

El auge de los partidos políticos populistas de extrema derecha en distintos lugares del mundo, las consecuencias evidentes en forma de catástrofes naturales del cambio climático, la violencia contra las mujeres y su incapacidad por ser evitada y juzgada por la sociedad... son algunos de los ejemplos más evidentes y crudos de lo que está sucediendo. Y todo esto debería tener, tiene y tendrá consecuencias en la manera de entender la educación.

A continuación, quiero compartir algunas reflexiones que considero necesarias para afrontar cómo debe ser la educación en estos tiempos convulsos:

1. Los y las docentes no son la solución a los problemas de la educación, porque no son la causa. Los problemas de la educación son muy profundos y estructurales y su solución depende del conjunto de la sociedad. Los profesores y profesoras, su formación y su manera de enseñar en el aula, son parte necesaria, pero de ninguna manera son la única solución a todos nuestros males.

2. Lo que los docentes enseñan y lo que los alumnos aprenden no puede estar al margen de las consecuencias del cambio climático y la destrucción medioambiental del planeta. Podemos aprender muchos contenidos de muchas materias... pero esto no tiene ningún sentido sino tenemos un planeta en el que aplicarlos.

3. Los alumnos y alumnas deben tener el derecho y el deber de equivocarse, de probar, de ser creativos y, sobre todo, ser críticos. Este espíritu crítico debe servir para que los mensajes populistas, que están triunfando en distintas partes del mundo, no sean aceptados de manera irreflexiva y visceral.

4. La educación debe ser un elemento fundamental para conseguir detener la lacra social de la violencia contra las mujeres. Hombres y mujeres debemos aprender a convivir en igualdad y equidad.

5, En conclusión, más que discutir sobre las bondades o no de las distintas metodologías que se están integrando en las aulas, deberíamos debatir y consensuar cuál es el propósito de la educación.
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6 dudas sobre la educación actual

domingo, 16 de diciembre de 2018
Es más importante abrir una puerta a la curiosidad de los niños que darles toda la información.” César Bona

El mundo ha cambiado mucho en muy poco tiempo. Además, todo parece indicar que seguirá transformándose a un ritmo cada vez más acelerado. Por eso sorprende que la educación, el arma más poderosa que tenemos para disfrutar de una vida plena, apenas haya experimentado cambios significativos en sus aspectos más esenciales. Las múltiples reformas del sistema educativo solo han conseguido transformar aspectos formales y secundarios.

Ante esta situación se escuchan cada vez más voces que demandan una educación que dé una respuesta real a las necesidades del mundo de incertidumbre en el que vivimos. Al mismo tiempo, se está produciendo un movimiento contrario, pues se alzan otras voces que consideran que esta trasformación es innecesaria e incluso perjudicial, por lo que insisten en abordar las exigencias del siglo XXI con el paradigma educativo del siglo XX. Afortunadamente, este movimiento de contrarreforma educativa no tiene la suficiente fuerza como para impedir la transformación radical de los procesos de enseñanza/aprendizaje que se dan en nuestros centros.

Algunos de los postulados que propugna la nueva educación generan dudas y críticas entre las personas que tienen un punto de vista más tradicional. A continuación, trataremos de dar respuesta a las 6 dudas y críticas más habituales:

1. ¿Se pueden trabajar las emociones en la escuela?

La neurociencia ha demostrado que los aspectos emocionales están relacionados con el rendimiento académico y con el bienestar personal: la amígdala y el hipocampo, que son las estructuras cerebrales responsables de la memoria a largo plazo, están situadas en el área emocional del cerebro.

La tolerancia a la frustración y la “resiliencia” son aspectos que deben trabajarse en clase, no solo para que los alumnos sean capaces de gestionar sus emociones, sino para que los conocimientos que adquieran sean relevantes y significativos.

2. ¿Se pueden trabajar los valores en la escuela?

La crisis de valores es uno de los grandes problemas que tiene el mundo actual. La escuela, junto a la familia, es un espacio privilegiado para transmitir los valores que están aceptados por todos y contemplados en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Una de las consecuencias más importantes de la incorporación de la enseñanza por competencias en las escuelas es la superación del concepto de instrucción incorporando también la formación del carácter. Esto supone la necesidad de trasmitir unos valores que permitan educar en el siglo XXI.

3. ¿Se puede enseñar a ser creativo?

Según Ken Robinson, la creatividad se aprende igual que se aprende a leer. En un mundo cambiante, donde la información se genera y se transmite a velocidades de vértigo, la escuela no puede limitarse a transmitir conocimientos, sino que también debe crearlos y compartirlos.

La respuesta divergente, la búsqueda de nuevas preguntas y nuevas respuestas, la iniciativa emprendedora… son habilidades básicas imprescindibles en nuestra sociedad.

4. ¿Se puede enseñar a pensar?

La escuela tradicional dedica mucho tiempo y esfuerzo a memorizar datos y conceptos que más tarde somos incapaces de recordar. Por eso, no siempre aprobar un examen es lo mismo que adquirir un aprendizaje.

En un mundo donde la información es líquida, la nueva educación debe proporcionar a los alumnos las herramientas, las destrezas y las competencias que les permitan tener un pensamiento crítico. No se trata exclusivamente de saber cosas sino de saber qué hacer con ellas.

5. ¿Se debe escuchar a los alumnos?

Los alumnos deben ser los protagonistas principales en la construcción del conocimiento. Para ello es necesario escucharles, conocer sus inquietudes, sus gustos, sus motivaciones y partir de ellas. Deben tener una participación activa y responsable en el funcionamiento de la escuela.

Las escuelas deben ser lugares a los que los alumnos estén deseando ir porque disfrutan aprendiendo y participando activamente.

6. ¿Competir o compartir?

Las personas podemos ser competentes sin tener que ser necesariamente competitivas. La competitividad no tiene por qué ser un valor negativo, pero cuando el sistema educativo se basa exclusivamente en ella no posibilita la cooperación ni la solidaridad.

En el mundo actual, ser capaz de trabajar colaborativamente es una habilidad cada vez más demandada en cualquier ámbito.

La educación ha empezado una trasformación que es imparable y necesaria para dotar a las personas de las herramientas que les permitan aprender autónomamente durante toda su vida y así ser capaces de adaptarse a los retos desconocidos que les deparará el futuro. Estas herramientas incluyen un alto nivel en el aprendizaje de los contenidos de las distintas materias curriculares, pero no exclusivamente. Se trata de saber muchas cosas, pero con sentido, entendiéndolas y sabiendo aplicarlas en situaciones reales. La educación necesita de otras habilidades y destrezas para empoderar a los alumnos y alumnas ante la incertidumbre de un mundo cambiante.
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Oportunidades y riesgos de digitalizar la educación

domingo, 9 de diciembre de 2018
"La tecnología no es nada. Lo importante es que tengas fe en la gente, que sean básicamente buenas e inteligentes, y si les das las herramientas, harán cosas maravillosas con ellas." Steve Jobs

"La tecnología es solo una herramienta. En términos de llevar a los niños a trabajar juntos y motivados, el profesor es el más importante." Bill Gates

Vamos a establecer una premisa que debemos compartir para entender de forma correcta todo lo que se dirá a continuación: los alumnos y alumnas pueden aprender igual de bien (o de mal) en un aula llena de tablets, ordenadores, pizarras digitales y dispositivos móviles, que en un aula con pupitres, pizarra y tiza y libros de papel. Esto es así porque las herramientas digitales o analógicas no son lo importante, lo que realmente importa es lo que hacemos con ellas.

La introducción de lo digital en las aulas de nuestros centros educativos es cada vez más evidente y, a imagen y semejanza del mundo en el que vivimos, cada vez lo será más. Pero lo importante no son los gadgets tecnológicos, sino las posibilidades didácticas que nos proporcionan. Las TAC (tecnologías del aprendizaje y el conocimiento) plantean formas nuevas y creativas de aprender.

Si el propósito de la escuela es preparar a los alumnos y alumnas para la vida, la tecnología no puede quedar al margen de ella. Por tanto, un de las funciones de la educación escolar es la alfabetización digital y la eliminación de lo que se denomina brecha digital, es decir, la distancia entre las personas que usan la tecnología como herramienta habitual y útil en su vida cotidiana y aquellas que no tienen acceso o no saben cómo utilizarla.

Me gusta mucho la propuesta de Jordi Adell (@Jordi_a) de dejar de hablar de nativo e inmigrante digital (como definió Marc Prensky) para pasar a hablar de residente y visitante en la red, según la actividad que se desarrolle en Internet. Creo que ofrece una visión más adecuada de cara a planear una didáctica de lo digital más efectiva y eficaz.

En cualquier caso, lo importante es el desarrollo didáctico del uso de la tecnología en el aula y la capacitación docente (en su manejo y provecho). Las TAC pueden facilitar una educación más social y colaborativa, una educación que dote a los alumnos y alumnas de los conocimientos y las habilidades que necesitan para tener éxito en la vida.
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¿Educamos para la ignorancia?

domingo, 25 de noviembre de 2018
"La ignorancia completamente consciente es el preludio de cada avance real de la ciencia." James Clerk Maxwell

¿Estamos educando a nuestros alumnos y alumnas de forma que los hacemos ignorantes?

No, rotundamente no... si entendemos ignorante como algo negativo: Que carece de cultura o conocimiento (según la Real Academia de la Lengua, 2.ª acepción).

Pero sí que deberíamos estar educándolos como ignorantes según su 1.ª acepción en el diccionario de la RAE: Que ignora o desconoce algo. Como leí hace unos días en un artículo de La Vanguardia en la educación de nuestros jóvenes estamos pasando del "sé que esto es así, pero no sé por qué" al "no sé qué es, pero puedo averiguarlo".

Durante muchos años la educación se ha basado en el convencimiento de que se podía alcanzar el conocimiento. Pero en el mundo actual necesitamos una educación que se base en la posibilidad de adaptarnos constantemente a él, que nos dote de las herramientas que nos permitan alcanzarlo en un momento y en unas circunstancias concretas.

Y es que en la sociedad del conocimiento, no siempre este está al alcance de todo el mundo. Ni es cierto que todo este a un clic, ni que Internet sea el depósito de todo el saber de la humanidad. La única certeza de la sociedad del conocimiento es que la generación acelerada y continua de datos e información genera constantemente ignorancia, pues nadie es capaz de saberlo todo... ¡ni falta que hace!

Ante este estado permanente de ignorancia, la educación que damos a nuestros alumnos y alumnas debe ser asertiva, resiliente y proactiva, porque lo importante no es lo que sabemos sino lo que aún no sabemos. Ser conscientes de nuestra ausencia de un conocimiento es lo que nos permitirá alcanzarlo, siempre y cuando disponga de las destrezas y habilidades que me permitan hacerlo.

Y es que hay una gran diferencia entre ignorancia y estupidez, La ignorancia nos señala "lo que queda por hacer", la estupidez nos hace creer que podemos "alcanzar el conocimiento pleno". El conocimiento genera ignorancia... y este principio debe estar siempre presente en nuestra manera de educar.

La ignorancia que no nos podemos permitir en educación es aquella que no enseña a trabajar colaborando en equipo, que no saber enseñar a enfrentarse a nuevas situaciones, retos o desafíos, que no deja de castigar el error, que creer que el error es un fracaso y no un paso hacia el éxito.

Como dijo Karl Popper: "La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimiento, sino la negativa a adquirirlo".
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