Todo el mundo sabe de educación

domingo, 15 de enero de 2017

"El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona." Aristóteles

Tener en casa un ordenador y usarlo como usuario, no me convierte en informático. Que una vez, ante los primeros síntomas de un resfriado decidiera tomarme un analgésico y remitieran los síntomas, no me convierte en médico. Tener mi dinero en un banco y buscar que me dé el máximo rendimiento, no me convierte en economista. Peinarme todos los días antes de salir de casa, no me convierte en peluquero...

Entonces, ¿por qué todo el mundo cree saber sobre educación por el simple hecho de haber ido a la escuela?

Quizás esta sea la causa del desprestigio que estamos sufriendo los profesionales de la educación. Aquellos que hemos dedicado buena parte de nuestra vida a estudiar todo lo que nos permite conocer cuál es la mejor de transmitir conocimientos, saberes, valores, habilidades, destrezas somos continuamente cuestionados sobre nuestra manera de educar, por personas que creen saber más que nosotros sin más argumento que el hecho de que ahora se pretende enseñar de manera distinta a como ellos fueron enseñados.

Es habitual que nos tachen de charlatanes, vendehúmos, ignorantes, embaucadores y otras faltas de respeto parecidas, que en ocasiones incluso provienen de personas de están en cargos públicos de alto nivel. Se desprecia nuestra forma de entender la práctica educativa, aunque esté basada en teorías, investigaciones y experiencias contrastadas.

La educación es mucho más que la memorización de datos, fechas y definiciones. A aquellos que dicen que los niños de ahora "no saben nada" les preguntaría de qué les ha servido en la vida conocer de carrerilla la lista de los reyes godos, o cualquier otra lista que les hacían aprender.

La educación debe aportar mucho más y debe servir para compensar las desigualdades sociales; la equidad es uno de sus principales propósitos. La educación debe servir para transmitir el conocimiento y la cultura conocidos, pero también para transformarlos y mejorarlos. Para ello debe dotar de las herramientas que permitan un aprendizaje permanente y autónomo que nos permitan desarrollar todo nuestro potencial como seres humanos. Y eso no se hace simplemente obligando a los alumnos a recibir pasivamente unos conocimientos... hay que hacer que ellos mismos sean capaces de construirlos y saber qué hacer con ellos.

Para finalizar, me gustaría hacer un poco de autocrítica. No ayuda nada a cambiar ese concepto negativo del que hemos hablado el hecho de que exista tanto "papanatismo tenoeducativo", Se ofrecen continuamente soluciones mágicas y recetas milagrosas a los problemas de la educación sin antes realizar un trabajo previo de fundamentación y una posterior evaluación de los resultados. En demasiadas ocasiones, se innova por el hecho simple hecho de demostrar que soy un educador "moderno" y eso es narcisismo educativo. Esa forma de hacer las cosas no ayuda a que recuperemos nuestro prestigio.

Si los arquitectos construyen edificios, los médicos curan enfermedades, los fontaneros reparan tuberías, los jueces se encargan de aplicar las leyes... confiemos en docentes y pedagogos para que enseñen.

Decálogo para tener éxito educativo

domingo, 8 de enero de 2017
Todos sabemos que, en educación, no existen recetas mágicas e infalibles para alcanzar el éxito. El problema se agrava cuando ni siquiera somos capaces de ponernos de acuerdo en lo que es el "éxito educativo".

Aunque tengo la esperanza de que algún día escolarización y educación sean dos conceptos sinónimos, lo cierto es que hoy en día no es así. Personalmente estoy convencido de que el éxito educativo no coincide necesariamente con un expediente académico excelente; creo que tiene que ver con todo aquello que nos permite vivir con plenitud y autonomía.

Para tener una vida plena  y autónoma es necesario que la educación nos aporte contenidos y conceptos, cuantos más y más complejos, mucho mejor: sin tener una cabeza "bien amueblada" es imposible ser crítico, creativo... Pero también es fundamental que la educación que recibimos posibilite que utilicemos lo que sabemos para crear cosas, para afrontar retos y desafíos, para adaptarnos a los cambios, para tener espíritu crítico. Por ello, es necesario saber, pero también saber hacer; es necesario ser, pero también convivir.

A continuación, enumeraré 10 consejos que pueden conducir a docentes y alumnos al éxito educativo, tal y como lo he definido:

1. Conócete, valórate. La educación solo puede comenzar a edificarse sobre unos buenos cimientos de autoconocimiento. Tanto el que enseña como el que aprende debe ser consciente de sus fortalezas y de sus debilidades. Tener confianza en uno mismo nos debe llevar a marcarnos unas altas expectativas en nuestras posibilidades de aprendizaje.

2. Lee todo lo que puedas, todo lo que caiga en tus manos. Además de la lectura, hay otras muchas formas de alcanzar el conocimiento. Pero la lectura nos aporta un plus, nos abre la posibilidad de visitar y conocer otros mundos, otras realidades, otras gentes, otras culturas... lo que despierta nuestra curiosidad y nuestra imaginación, que son dos elementos fundamentales para alcanzar el éxito educativo.

3. Emociónate y emociona. Tanto para enseñar como para aprender, es importante tener en cuenta las emociones. Sin emoción es muy difícil motivarse y es casi imposible lograr un aprendizaje significativo. También es imprescindible saber identificar y poder controlar nuestras emociones, que seamos resilientes, que seamos tolerantes a la frustración.

4. Busca tu elemento. Nunca debemos dejar de perseguir nuestros sueños, nunca debemos dejar de dedicar tiempo y esfuerzo a aquello que nos gusta y que nos hacer sentir realizados. Esfuérzate, sin esfuerzo no hay resultados; rétate, desafíate... disfruta de ese esfuerzo. Cuando hacemos lo que nos gusta el esfuerzo es placentero pero también nos ayuda a que nos cueste menos sacrificio hacer cosas que no nos gustan, pero que son necesarias.


5. Menos es más. No debemos pretender enseñar ni aprenderlo todo. Es mejor abarcar menos pero de forma profunda que pasar superficialmente por muchas cosas. Tenemos que buscar causas, efectos, consecuencias, relaciones en todo lo que enseñamos o aprendemos.

6. Más allá de los contenidos. No solo los contenidos, los datos, las informaciones son importantes. También lo es potenciar las habilidades no cognitivas (meticulosidad, perseverancia...) que fortalezcan nuestro carácter y nos doten de las herramientas y destrezas que nos permitan perder el miedo a equivocarnos y que un fracaso no sea motivo de frustración, sino un paso más hacia el éxito.

7. Colabora para ser competente, para ser mejor tú y hacer mejores a los demás. Se puede ser competente sin ser necesariamente competitivo, en la colaboración está la base del progreso de la sociedad. La suma de los talentos, esfuerzos y el trabajo común de un grupo de personas nos hace llegar más lejos, ser mejores como equipo y como individuos.

8. Comunícate. Debemos dominar la capacidad de expresarnos tanto oralmente como por escrito. Debemos cuida la forma de comunicarnos con los demás, es fundamental para mostrar quiénes somos en realidad.

9. Crea, no solo digas y consumas. Si nos limitamos a enseñar y a aprender aquellos otros ya han enseñado o aprendido, no tendremos una educación completa. Es necesario que seamos creativos, que miremos las cosas desde distintos puntos de vista, desde diferentes perspectivas para aportar algo nuevo: es la base del progreso.

10. No dejes nunca de aprender. Esta es la consecuencia final de una educación exitosa. Cuando creemos saberlo todo, es cuando no sabemos nada. No hay que tener miedo al cambio. Hay que tener siempre la capacidad de aprender y de desaprender cuando sea necesario.
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Buenas Fiestas y un exitoso 2017

viernes, 23 de diciembre de 2016
Un año más, y van cuatro, quiero aprovechar las fiestas navideñas para expresar mi agradecimiento a todas las personas que habéis dedicado un tiempo de vuestra vida en entrar en el blog y compartir ideas y experiencias educativas.

Me encantaría que siguiéramos aprendiendo juntos muchos años más. Mis mejores deseos para el 2017... ¡Abrazos!


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¿Cómo está cambiando la escuela? Guía para padres y madres

domingo, 18 de diciembre de 2016
"Las escuelas tienen que entender que su trabajo no es enseñar a memorizar cosas: su verdadera tarea es ayudar a los estudiantes a descubrir quiénes son y qué quieren ser, y ayudarles a conseguirlo." Roger Schank: Aulas, ¿para qué?, en Cuadernos de Pedagogía.

A menudo solemos decir que poco o nada ha cambiado en la escuela con el paso de los años. Y puede que sea cierto, aunque solo en parte.

En los últimos años se está produciendo un fuerte movimiento de transformación en la institución escolar que, ahora sí, parece estar dando sus frutos: las aulas de algunos colegios están cambiado su diseño, estructura y mobiliario, se están introduciendo "nuevas" metodologías didácticas (aunque se formularon en el siglo pasado), están apareciendo pedagogías emergentes, se está transformando el qué y el cómo se enseña y el cómo se evalúa todo ello.
Oliver Tacke:
https://www.flickr.com/photos/otacke/10003652796/in/photostream/

Está transformación está causando una cierta ansiedad a muchos padres y madres que no acaban de entender qué está pasando y en qué beneficia todo ello a sus hijos e hijas. Por ello, es muy importante que conozcan estas nuevas tendencias para que, con conocimiento de causa, puedan decidir cuál es la mejor educación que pueden recibir sus hijos.

A continuación, presentamos, de manera breve y sencilla, algunas de estas novedades de las cosas que están cambiando en la escuela:

- Lifelong learning o educación permanente: la educación es un proceso que dura toda la vida, que no acaba al finalizar los estudios formales y obtener un título o un certificado. En un mundo donde todo cambia a una velocidad de vértigo es fundamental tener la capacidad de aprender y adaptarse a los retos y desafíos de la vida.

- Competencias clave (o básicas): muy relacionado con el concepto de educación permanente, las competencias son una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, actitudes... que permiten lograr un objetivo práctico. Se trata de saber hacer, de aplicar lo que se aprende en la escuela en situaciones reales. Antes los contenidos eran lo único importante, ahora son las destrezas que permiten hacer cosas con ellos.

- Flipped Clasroom o clase invertida: esta metodología didáctica proponer que determinados procesos de aprendizaje se produzcan fuera del aula para utilizar el tiempo de clase para facilitar la práctica y la consolidación de esos aprendizajes. La visualización de vídeos en casa como tarea previa al trabajo de aula es una de sus características.

- ABP o aprendizaje basado en proyectos: el alumno se convierte en el protagonista de su aprendizaje al tener que realizar un proyecto previamente diseñado por el docente. El proyecto suele planearse en forma de pregunta motivadora y requiere la colaboración de los estudiantes que deben trabajar colaborativamente. El conocimiento no se parcela en asignaturas o materias, sino que se trabaja de forma global.

Trabajo colaborativo: se puede ser competente sin ser competitivo. Son procesos intencionales donde se trabaja en grupo para alcanzar un objetivo. Cada miembro del grupo debe tener una función determinada y debe comprometerse a llevarla a cabo de manera eficaz.

- Gamificación: es el uso de dinámicas propias de los juegos para alcanzar un aprendizaje. Facilita la motivación del alumno,

- Inteligencias múltiples: ideada por Howard Gardner, esta teoría propugna que la inteligencia no es única, sino que existen distintos tipos de inteligencia y que todas las personas tenemos una combinación distinta de ellas. La escuela tradicional solo ha tenido en cuenta la inteligencia lingüística y la inteligencia matemática dejando de lado todas las demás (musical, corporal, naturalista, interpersonal, intrapersonal...).

Estos son algunos de los conceptos que hay que conocer para saber qué tipo de educación conviene a nuestros hijos e hijas. Ni están todos los conceptos que debieran, ni se han explicado de forma detallada... pero puede que su conocimiento aporte un poco de luz a todos aquellos padres y madres que se siente perdidos en esta nueva manera de entender la educación. 
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Las múltiples inteligencias docentes

domingo, 11 de diciembre de 2016
"Si tienes que poner a alguien en un pedestal, pon a los maestros. Son los héroes de la sociedad." Guy Kawasaki

Se habla mucho del talento, de las destrezas y de las competencias de los alumnos y alumnas, se llenan páginas y páginas sobre la necesidad de adaptar nuestros métodos de enseñanza a sus "múltiples inteligencias". Decimos que no hay dos alumnos iguales y que, por eso, hay que personalizar la educación.

Pero, ¿qué pasa con el talento, las destrezas y las competencias de los docentes? ¿Acaso solo los alumnos tienen distintos tipos de inteligencia en el sentido que nos explica Gardner?

Nos empeñamos en juzgar la labor docente en función de un modelo ideal que hemos establecido de manera poco científica, dejándonos llevar en muchas ocasiones por posiciones ideológicas poco reflexionadas. Así, el "estándar" del buen docente establece que es aquel que innova constantemente, que es creativo, que utiliza las últimas metodologías didácticas (ABP, Flipped Clasroom...), que utiliza las TIC en el aula, que participa activamente de las comunidades de aprendizaje, etc.

Y con toda probabilidad es cierto que un docente como el descrito es un buen docente. Pero conviene no olvidar, para no ser injustos y no prejuzgar, que lo que define a un buen docente es que sus alumnos alcancen el aprendizaje y no el camino que utiliza para ello. Cada docente debe utilizar su talento y sus capacidades para conseguir que los alumnos sean mejores personas y alcancen un alto nivel de conocimientos. Cada profesor o profesora debe ser consciente de cuáles son las cosas que por sus características personales le ayudan a conseguir que sus alumnos aprendan.

Hay grandes profesores que obtienen excelentes resultados utilizando pizarra y tiza, libros de texto y otros recursos que hemos puesto alegremente en la "lista negra" de la docencia, porque utilizan de manera eficaz su "inteligencia", es decir, su talento. Enseñar no es solo transferir conocimientos, sino crear las posibilidades para su producción o su construcción, decía Paulo Freire... y eso se puede alcanzar siguiendo caminos muy distintos (aunque a algunos les pese).

Lo que no es concebible es que existan múltiples experiencias de éxito docente que quedan ocultas por las paredes de un aula. Hay que abrir la docencia a compartir, evaluar y colaborar. Formación, formación y más formación es lo que hay que ofrecer a los docentes. Formación para que tengan cuantos más recursos didácticos mejor, para que tengan cuantas más herramientas mejor para utilizar según las necesidades de cada momento. pero también para que posean un excelente nivel de dominio de los contenidos que ha de transmitir. 

Dicen que la calidad de un sistema educativo viene marcada por la calidad de sus docentes. Y creo que no les falta razón. 
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Reflexiones para una nueva ley de educación: ¿un paso adelante?

domingo, 4 de diciembre de 2016
Tengo que confesar que he tenido muchas dudas sobre si escribir el título del post con interrogantes (¿Un paso adelante?) o con admiraciones (¡Un paso adelante!). Lo cierto es que el reciente anuncio de derogación de la LOMCE y los inicios de contactos para elaborar una nueva ley de educación con un amplio consenso deberían haber causado un efecto de entusiasmo que no se ha producido entre la comunidad educativa.

No hay un clima de euforia, o al menos de ilusión, a pesar de que el ministro de educación Méndez de Vigo ha anunciado que "se escuchará a los docentes". Pocos docentes creen que esto suceda realmente... especialmente cuando el ministro dice también que "no hay que derribarlo todo. Hay que construir sobre lo que estamos haciendo".

Sé que nadie me ha pedido mi opinión y que nadie lo hará. Por eso quiero dedicar este post a reflexionar sobre cómo debería ser esta nueva ley educativa. Yo utilizo una metáfora para explicar qué debe hacerse para elaborar una ley de educación que sea estable, que dure en el tiempo ofreciendo el marco adecuado para educar adecuadamente a las futuras generaciones: la metáfora del bolígrafo gigante.

La gran cantidad de reformas educativas que se han producido en España (y en otros países) en un corto plazo de tiempo han tenido un efecto curioso: el currículo se ha ido haciendo cada vez más y más grande, porque se añadían cosas nuevas en cada reforma sin eliminar ninguna de las anteriores. Esto ha provocado que el currículo se haya "agigantado" y, como los bolígrafos gigantes, haya perdido su eficacia. Es igualmente difícil escribir con uno de estos bolígrafos como que los alumnos aprendan de verdad en un sistema educativo así.

Lo que hay que hacer es volver a lo esencial. Cuando desmontas uno de estos bolígrafos gigantes te das cuenta de que la mina que contiene la tinta es idéntica a las de los bolígrafos normales. Hay que hacer lo mismo con el sistema educativo, desmontarlo hasta quedarnos con su esencia para poder hacer una ley que de verdad funcione.

Hay que hacer una nueva ley y olvidarnos de reformas que no sirven para nada, Hay que ser valientes y dar un paso adelante en la manera de entender la educación que conviene a los ciudadanos y ciudadanas del siglo XXI, a las personas que tienen que afrontar los desafíos de un futuro incierto. Una ley que tenga por prioridad el aprendizaje y no el aprobado, donde se evalúe a los alumnos por lo que pueden hacer con los conocimientos adquiridos y no únicamente si son capaces de retenerlos en la memoria a corto plazo para contestar las preguntas de un examen.

Una ley que no excluya a nadie, que permita a cada uno alcanzar su máximo potencial, desarrollar sus habilidades y destrezas hasta el infinito (y más allá). Una ley que posibilite formar a las personas en todas sus dimensiones, no solo en la intelectual: conocer, hacer, ser, convivir.

Cualquier ley que aspire a ser una buena ley de educación necesita de buenos docentes a los que hay que dar formación continua, de familias informadas e integradas en el proceso educativo y de alumnos a los que hay que escuchar y que deben participar de forma activa y responsable de su aprendizaje.

Señores y señoras que van a consensuar una nueva ley de educación: ¡No nos defrauden!
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La educación que merecen nuestros hijos

domingo, 27 de noviembre de 2016
"La educación no es preparación para la vida, la educación es la vida en sí misma." John Dewey 


En demasiadas ocasiones olvidamos que educar exige prestar atención incondicional a la persona con la que estamos. Es igual si es nuestro hijo o nuestro alumno... educar es un acto de amor incondicional.

No existen recetas infalibles para educar. Quizá por eso todo el mundo "sabe" de educación y se siente capacitado para decir a los docentes cómo tienen que hacer su trabajo. Me gusta pensar que lo hacen por ese sentimiento de sobreprotección que invade la relación de muchos padres con sus hijos. Pero, ¿le pedirías a un economista que te operara de apendicitis o a un médico que construyera un rascacielos? El respeto por la labor docente es fundamental para mejorar la educación, pero ese respeto también hay que ganárselo día a día ofreciendo la educación que merecen nuestros hijos.

¿Qué educación es la que merecen nuestros hijos? Aquella que entiende que las personas no tenemos una única forma de aprender, que tienen en cuenta que todos tenemos unas destrezas y habilidades distintas que deben ser tratadas de forma personalizada. Es imperativo ofrecer una educación que no excluya a nadie, en la que cada persona pueda llegar lo más lejos posible, alcanzar sus metas y, porque no, sus sueños.

Una educación que les enseñe a pensar y les dote de espíritu crítico, que les permita desarrollarse como seres humanos, que les dé las herramientas necesarias para ser autónomos en todos los sentidos, que sean capaces de adaptarse a los desafíos que les depara y les deparará la vida, que les prepare para la vida.

Además, esa educación debería hacerles disfrutar del proceso. Sí, disfrutar aprendiendo. La educación debe ser un camino lleno de cosas maravillosas por conocer, de lugares fantásticos por visitar, de personas increíbles por conocer. Por supuesto que aprender requiere de un esfuerzo por parte de los alumnos, de una constancia y una perseverancia... pero ese esfuerzo puede y debe ser gozoso y no un sacrificio.

La educación es inevitablemente imperfecta. Nada de lo que hacemos o enseñamos es eterno, todo cambia con el tiempo. Por eso es tan importante que la educación que reciban nuestros hijos vaya mucho más allá de prepararles para aprobar exámenes, de sacar notas excelentes. Nuestros hijos merecen que la educación que les ofrecemos les haga mejor persona, que les permita tener una vida los más plena posible. Decía Carl Rogers que "la única persona que está educada es la que ha aprendido cómo aprender y cambiar".

A veces tengo la sensación de que la educación actual es un gigante con pies de barro... y que se va a desplomar de un momento a otro. Solo con la máxima colaboración entre docentes y familias conseguiremos que la educación que ofrecemos a nuestros hijos tenga unos sólidos cimientos.
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