La creatividad se puede enseñar... pero no es fácil

domingo, 10 de diciembre de 2017
"La actividad creativa no es fácil ni sencilla y, de hecho, no siempre es deseable en cualquier situación." Loveless y Williamson

No tengo ninguna duda de que, como opina sir Ken Robinson, la creatividad se puede aprender cómo se aprende a leer, escribir, sumar o dibujar.

Pero la creatividad, el ser creativo. no es fácil, ni sencillo; y aún menos enseñarla y aprenderla. Habitualmente no quedamos con la visión "happy" de que para ser creativo o creativa uno debe hacer lo que quiera y le apetezca. Nada más lejos de la realidad.

La creatividad no es solo tener buenas ideas o hacer cosas bonitas y emotivas, en realidad es una experiencia disruptiva y como tal en ocasiones es dolorosa y causa frustración, pues no obliga salir de nuestra zona de confort y, lo que es peor, obliga al otro a salir de la suya... y eso suele generar conflicto, como bien saben las personas creativas.

Hay que escoger muy bien los momentos en los que debemos ser creativos. Pretender estar siempre en "modo creativo" es agotador y poco efectivo. La creatividad ayuda a la innovación y esta necesita de momentos de calma para consolidarse. Estar cambiando a un ritmo acelerado en exceso puede llegar a ser contraproducente.

Ser creativo, tener espíritu crítico, ser disruptivo... son cualidades indispensables para triunfar en este mundo de incertidumbre en el que vivimos. Tener la capacidad de mirar de otra manera, de no limitarnos a reproducir lo que otros han hecho o dicho es lo que nos facilitará adaptarnos a un mundo cambiante y progresar.

Como dije en otro post de este blog: "Educar en el conocimiento estandarizado responde a un concepto de la escuela como institución de control social. En cambio, educar en la creatividad responde a una escuela cuya función es la de transformar la sociedad." Estoy convencido de ello. Pero que nadie piense que educar en la creatividad es fácil ni sencillo. Educar en la creatividad es complejo y complicado, por eso en necesario que cambien las estructuras más profundas de la institución escolar y de nuestras formas de enseñar y aprender.

La creatividad está muy ligada al trabajo colaborativo, a la educación emocional, a aprender a pensar... y todo esto (y mucho más) debe tener cabida en nuestra tarea educativa.

Abrazos en clase: educar con afectividad y con efectividad

domingo, 3 de diciembre de 2017
No comparto en absoluto la afirmación de que se educa en casa y se aprende en la escuela. 

Hoy en día se educa en la familia, pero también en la escuela. Y estoy convencido de que se aprende en la escuela y en la familia (y gracias a los medios de comunicación, a la facilidad del acceso a la información...). No ser consciente de ello es un grave perjuicio para los niños y los jóvenes, pero también para la escuela y las familias.

La clave está en la cooperación y la coordinación entre familia y escuela. Ya va siendo hora de que todos rememos en la misma dirección, que todos demos los mismos "mensajes", que todos entendamos y compartamos que hay algunos valores que son indispensables para sobrevivir en el mundo actual.

La tolerancia, la cooperación, la responsabilidad, la transparencia, el entusiasmo son algunos de esos valores que, además de en la familia, deben tener cabida en la escuela. Por eso es necesario educar en nuestras escuelas con afectividad y efectividad.

Los alumnos y alumnas de nuestras escuelas tienen que "abrazar" los contenidos de las distintas materias. Queremos que salgan de la escuela con el máximo nivel de conocimientos posibles. Pero los alumnos también tienen que "abrazar" las destrezas, las habilidades y las competencias que les permitirán tener una vida plena.

Pero, aunque algunos todavía sean reticentes a creerlo, los alumnos y las alumnas deben ser ellos mismo abrazados, en sentido literal y figurado. Es cierto que los abrazos no sustituyen a las ecuaciones, a las fórmulas matemáticas, a las definiciones de conceptos, a las reglas ortográficas..., eso es cierto, pero sin duda ayudan a que todo esto se entienda mejor, se asimile más y se interiorice de forma significativa de modo que sean capaz de utilizarlos durante toda su vida.

Aunque te cueste entenderlo, los abrazos no se dan solo con los brazos, no es solo acercan nuestros corazones para que latan uno junto a otro. Los abrazos también se dan con la mirada, preguntando cómo te encuentras, qué te preocupa, cómo te sientes, qué te pasa... Y de ese tipo de abrazos los docentes tenemos que darlos todos los días, en todo momento.

Sí, una de las funciones de los docentes es dar abrazos (de los reales y de los figurados). Puede que esto sea una pequeña parte de la solución para mejorar la educación en nuestras escuelas, pero es muy necesaria.
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¿Hablamos de innovación educativa?

domingo, 26 de noviembre de 2017
"Educar es convertir el conocimiento en experiencia personal y la información en vida." Massimo Borghesi

Hace un tiempo leí en El Adarve (el blog de Miguel Ángel Santos Guerra, febrero de 2013) una anécdota que se me antoja muy significativa para entender un poco mejor la situación de la educación en nuestras escuelas:

"Una maestra le pregunta a una alumna, un tanto abstraída en sus propios pensamientos:


-Dígame, ¿cuántas patas tiene un artrópodo?

La alumna, exhalando un hondo suspiro, responde:


-Ay, señorita, ya me gustaría a mí tener los problemas que tiene usted."

Hay una realidad que, cada uno por diferentes motivos e intereses, nos empeñamos en ignorar: no existe una única Educación, no hay un único tipo de escuela, no hay un solo tipo de alumno y no hay una única forma de enseñar y de aprender.


Por eso, innovar, o lo que es lo mismo, buscar cambiar la escuela y la forma de enseñar, se ha convertido en una especie de obsesión para todos y todas, que amenaza con convertirse en un serio problema. Por eso me parece importante no hacerlo a la ligera y reflexionar profundamente sobre lo que estamos haciendo.

Lo cierto es que el límite entre innovación y extravagancia es cada vez más difuso. Muchas de las experiencias que se están llevando a cabo en nombre de la innovación parecen estar por encima de los intereses de los alumnos y las alumnas. Interesa lo "diferente" sin evaluar ni tener en cuentas sus resultados y consecuencias.

Quizás ha llegado el momento de frenar la "innovación". El objetivo de ese alto en el camino es consolidar los avances realmente están produciendo una mejora en los procesos de enseñanza/aprendizaje.

Que nadie se equivoque ni saque conclusiones precipitadas. Lo cierto es que la educación y la escuela deben adaptarse a los cambios del mundo en el que vivimos al menos a la misma velocidad con los que estos se producen. Y cada vez se producen más deprisa. Pero esos cambios deben producir mejoras mesurables o dar respuesta a nuevas situaciones.

La sociedad actual y sus características obliga a necesitar aprender muchas más cosas de la que eran necesarias hace un tiempo. Ahora sigue siendo necesario aprender todo lo de antes, pero además también debemos aprender creatividad, trabajo colaborativo, control de nuestras emociones... Hoy es tan necesario tener una buena cabeza como tener un buen corazón.

En este contexto, la escuela tiene la obligación de estar siempre alerta a las necesidades emergentes de las personas y de la sociedad en su conjunto. Eso implica innovar, es decir, mejorar procesos y metodologías. Pero esto no supone estar inventando cosas nuevas y extravagantes todos los días. Hay que dejar que la innovación se aposente en nuestra manera diaria de enseñar para que sus resultados se consoliden.
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7 elementos clave para mejorar la educación escolar

domingo, 19 de noviembre de 2017
"La escuela debe ser un lugar para todos los niños, no basada en la idea de que todos son iguales, sino de que todos son diferentes." Loris Magaluzzi

Para hablar de los elementos clave para mejorar la educación que ofrecemos en nuestras escuelas, primero es necesario que nos pongamos de acuerdo en qué es y qué función tiene la institución escolar.

En un mundo donde la información fluye de forma incontrolada, en una sociedad donde la posverdad parece modelar nuestra forma de ver el mundo y los robots nos están sustituyendo en tareas antes reservadas a las personas, la escuela no puede ser exclusivamente un lugar de transmisión de conocimiento.

La escuela debe ser también un lugar donde posibilite el desarrollo personal y social (crecimiento personal, habilidades sociales, valores, habilidades no cognitivas...), y el desarrollo laboral (aprender a aprender, adaptación al cambio, autonomía e iniciativa emprendedora, responsabilidad...). Es decir, en la escuela se deben trabajar todas aquellas habilidades, destrezas y conocimientos que permitan a las personas tener una vida plena.

¡Somos personas diversas en un mundo diverso!, y eso debe estar presente en la escuela, que hasta ahora ha sido un instrumento de estandarización y no de personalización.

Es en este contexto en el que debemos entender los 7 elementos clave para mejorar la educación que propongo a continuación:

1. Dejar trabajar a los docentes con autonomía y sin prejuicios. Ellos son los que mejor conocen a sus alumnos y alumnas y el contexto en el que desarrollan su trabajo. Ellos son los que tienen los conocimientos para saber qué, cómo, cuándo y de qué forma enseñar.

2. Considerar siempre al alumno como sujeto activo del aprendizaje. Entender que no es un recipiente vacío al que hay que llenar de datos y conceptos, sino una persona con necesidades, intereses, miedos, emociones...

3. Nadie debe quedar excluido, por ninguna causa, de la escuela, del acceso a la información y el conocimiento. La escuela ha de ser inclusiva y no selectiva.

4. El aprendizaje debe ser colaborativo y cooperativo, haciendo agrupamientos flexibles. El aprendizaje necesita momentos de intimidad y momentos de compartir. La escuela debe facilitar el desarrollo de las habilidades para trabajar conjuntamente.

5. La realidad es compleja y la escuela la simplifica compartimentalizando los aprendizajes en asignaturas. Esto debe combinarse con aprendizaje basado de proyectos, que partan de los intereses de los alumnos y alumnas y den una visión real de la complejidad de los retos a los deberán enfrentarse.

6. La cooperación entre las familias y la escuela es fundamental. Así como la relación real y efectiva de la escuela con la comunidad a la que pertenece.

7. Cambiar los sistemas de evaluación. Dejar de calificar exclusivamente los aprendizajes adquiridos y pasar a utilizar una evaluación más diagnóstica sobre los procesos de aprendizaje. Incorporar para ello mecanismo de autoevaluación y coevaluación.
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Educar para levantarte si has caído

domingo, 12 de noviembre de 2017
"El fracaso no es caer, sino negarse a levantarse." Proverbio chino

Justo cuando las personas necesitamos ser más hábiles, más competentes, más autónomos, más emprendedores y más creativos para afrontar con garantías de éxito los retos y desafíos que nos plantea el mundo y la sociedad en que vivimos, se acaba de detectar una "nueva enfermedad" en nuestros centros de educación infantil, que amenaza con contagiarse a otros niveles educativos.

Esta "enfermedad" se manifiesta con una sintomatología bastante curiosa: niños y niñas que caen al suelo y se quedan allí inmóviles sin poder levantarse; llorando y quejándose, pero totalmente incapaces de levantarse por sí mismos,

Resulta que se ha demostrado que esta "enfermedad" es consecuencia de que, durante mucho tiempo, cuando los niños y niñas caen al suelo siempre hay un padre, una madre, un abuelo, una abuela (un maestro, una maestra) que, sin perder un segundo, corre para levantarlos del suelo y comprobar con estruendosa preocupación que no les ha pasado nada, sin dejar que sean los propios niños y niñas los que se levanten por sí mismos.

El caso es que, con la mejor de las intenciones (porque eso es indiscutible), no permitimos que nuestros hijos e hijas (alumnos y alumnas) se enfrenten a la posibilidad de equivocarse (de caer) y tener que buscar soluciones a esa situación de manera autónoma. Por eso, les hacemos tareas escolares en vez de ayudarles si nos piden ayuda, no les permitimos que exploren el mundo para que no se hagan daño, les llenamos el tiempo de actividades formativas sin darles oportunidad a que se aburran para sean creativos e imaginativos a la hora de buscar entretenimiento... Sí, se lo damos todo hecho, se lo hacemos todo.

Estamos educando a nuestros hijos e hijas (alumnos y alumnas) para evitar que se caigan, que se equivoquen, cuando deberíamos estar educándolos para que no tengan miedo al fracaso, para que tengan una alta tolerancia a frustración, para que aprendan de sus errores, en definitiva, para que se levanten cuando caigan.

"Las personas se hacen más fuertes al darse cuenta de que la mano ayudante que necesitan está al final de su propio brazo." Sidney J. Phillips
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La gran "mentira" sobre la educación

domingo, 5 de noviembre de 2017
"Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender." Arturo Graf

Llevamos demasiado tiempo discutiendo sobre lo nuevo y lo viejo en educación. Y nos está sucediendo lo mismo que está pasando en nuestra sociedad. Vivimos tiempos convulsos, donde las posiciones extremas se enfrentan sin capacidad para dialogar. Y eso es algo que no nos podemos permitir.

La gran "mentira" en la educación actual es que el enfrentamiento entre lo tradicional y lo innovador es totalmente falso y contraproducente. No se puede ser innovador sin conocer y respetar el saber educativo que ha permitido que generaciones enteras aprendan. A la vez que no se puede ser tan conservador como para pretender que no cambie nada.

La innovación debe ser una actitud presente en cualquier educador. Pero innovar debe permitir solucionar problemas existentes o para dar respuesta a nuevas necesidades, nunca el cambiar por cambiar debe ser el objetivo.

En este sentido, es absurdo discutir sobre si hay que implantar radicalmente las metodologías inductivas. Hay que utilizar la mejor forma de enseñar en función de las necesidades, de los objetivos, del contexto... no se debe utilizar una u otra metodología por el hecho de que esté de actualidad.

La educación que debemos ofrecer a nuestros alumnos debe tener siempre presente que:

- Vivir es adaptarse constantemente en un mundo cambiante.

- Emprender es una actitud necesaria para lograr el aprendizaje.

- Se aprende a lo largo de toda nuestra vida.

- No existen verdades absolutas ni recetas mágicas.

- El "miedo" no es el mejor entorno para el aprendizaje.

- Como dice Francisco Mora: solo se aprende lo que se ama.

- Es muy importante identificar y saber gestionar las emociones.

- Colaborar es una habilidad fundamental para aprender más y mejor.

- Es mejor aprender menos cosas pero de forma más profunda.

La gran "mentira" de la educación es actuar siguiendo posiciones extremas y modas pasajeras, y no pensar en lo que debemos hacer para conseguir su verdadero objetivo: que las personas puedan tener una vida plena. La gran "mentira" de la educación es actuar de forma ostentosa sin evaluar los resultados que se obtienen y sentirse satisfecho por ello.
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El niño que quería aprender, pero tenía que aprobar

domingo, 29 de octubre de 2017
La educación debería considerarse un viaje de descubrimiento. Debería estimular las llamas de la imaginación y encender el fuego de la curiosidad.” Richard Gerver
Hace ya un tiempo publiqué este artículo en @INED21 que hoy quiere recuperar porque creo que tiene plena vigencia:
Hacia los 3 años de edad empieza una de las etapas más interesantes de nuestra vida: la etapa de la preguntas. “¿Por qué?” se convierten en las palabras más empleadas por los niños y niñas ávidos de saciar su curiosidad, por saber cómo funciona el mundo:¿Por qué brilla el Sol? ¿Por qué no se caen las estrellas? ¿Por qué el agua moja? ¿Por qué no tienes pelo en la cabeza, papá?
Los niños necesitan descubrir el mundo, ordenar y dar una explicación razonable a lo que les rodea, conocer los motivos de las cosas… y esa es una actitud que jamás deberíamos perder. Aunque hay que reconocer que es difícil para los adultos aguantar la intensidad de las preguntas de los niños, es importante que les apoyemos y que favorezcamos que  puedan buscar por si mismos algunas de las respuestas que tanto anhelan.
Hacia esa misma edad, un buen número de niños y niñas inician su periplo por la educación formal. Llegan a los centros educativos y allí, poco a poco, se produce un extraño fenómeno: se dan cuenta de que para que su vida escolar sea confortable y exitosa no necesitan ser curiosos, sino recordar lo que los docentes les dicen que tienen que saber.
Hace un tiempo, escribí en un post:
“No sé muy bien por qué la escuela es un lugar donde la curiosidad y la creatividad se transforman en monotonía y memorización. Lo que sí sé es que debemos trabajar para cambiar el hecho de que ir a la escuela es una obligación y un sacrificio para los chavales (y para los adultos) y conseguir que la escuela sea un lugar donde los alumnos (y los docentes) quieran ir y disfruten aprendiendo y enseñando en ella.”
La historia de la vida escolar de muchos alumnos podría llevar por título La historia del niño que quería aprender pero tenía que aprobar. Si nos preocupamos por conseguir que aprender y aprobar sean una misma cosa, estaremos haciendo de la escuela un lugar privilegiado para formar personas que sean capaces de transformar el mundo en un lugar mejor.
De algún modo, deberíamos poder mantener durante toda la vida el espíritu de la etapa de las preguntas, que la curiosidad fuera el motor permanente de nuestro aprendizaje. Así seríamos adultos capaces de adaptarnos a las exigencias de un mundo cambiante. Un adulto que conserva la capacidad de hacerse preguntas para entender cómo funciona el mundo es un adulto creativo e innovador, capaz de proponer ideas y ofrecer soluciones que a nadie se le habían ocurrido antes.
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Necesitamos una escuela emocionante y emocional

domingo, 22 de octubre de 2017
Ayer, sábado 21 de octubre, tuve el privilegio de participar en el Odite Working Day (#odite) y compartir conocimientos, experiencias y opiniones con un buen número de docentes. Hice una presentación en formato Pecha Kucha y dinamice una sesión de cocreación para elaborar material de educación emocional. Lo que viene a continuación son algunas reflexiones que me planteo sobre este tema.


Una escuela basada en el miedo (a la mala nota, al castigo, al fracaso, a la decepción…) no puede generar el clima adecuado para el aprendizaje.

En cambio, una escuela basada en el placer por el aprendizaje y la curiosidad innata de los alumnos y alumnas puede sentar las bases para que estos puedan aprender de forma autónoma a lo largo de toda su vida.

Y es que es una realidad evidente (aunque algunos se empeñen en negarla) que los alumnos y alumnas que son emocionalmente inteligentes y, consecuentemente, socialmente competentes no solo se sienten mejor consigo mismo y con los demás, sino que también incrementan su rendimiento en lo referente a la adquisición de los conocimientos propios de las diferentes asignaturas que marca el currículo.

Por este motivo, me parece una banalidad plantear la existencia de una contraposición entre contenidos y emociones. Ambos son igualmente importantes y se complementan y refuerzan. No es por casualidad que cognición y emoción se encuentran en la misma área de nuestro cerebro.

Para que construir una escuela que se sustente en la emoción y en lo emocional, hay cinco grupos de competencias socio-emocionales que deben estar siempre presente en nuestras aulas:

1. Autoconciencia
2. Autogestión
3. Conciencia social
4. Habilidades de relación
5. Toma de decisiones

Trabajar estas competencias (junto con un alto nivel de exigencia en cuanto al nivel de los contenidos que se trabajan en clase) nos ha de permitir la mejora de los resultados académicos de nuestros alumnos y alumnas, y aumentar de forma considerable sus posibilidades de éxito futuro en la vida y en el ámbito laboral. También ha de producir una mejora en la convivencia (¡qué falta que hace estos días!) al saber gestionar nuestras emociones y al aceptar y entender las de los demás.
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Educación y Big Data: datos, datos, datos...

domingo, 15 de octubre de 2017
Crédito: Jeremy Keith.
"Los datos son la nueva ciencia. El Big Data son las respuestas." Pat Gelsinger

Dicen que cada minuto se generan en todo el mundo 1.700 billones de bytes en datos (lo que equivale a unos 360.000 DVD), aunque es posible que cuando leas esto esta cifra sea aún mayor, pues no para de aumentar y aumentar.

En el mundo digital en el que nos ha tocado vivir, los datos tiene un enorme valor (impensable hace tan solo unas décadas) ya que permiten conocer nuestros hábitos, gustos, costumbres, opiniones, creencias... De hecho, muchos creen que las redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram, Google+...) son gratuitas, pero no lo son. Las pagamos con nuestros datos personales, nuestros clics, nuestros Me gusta, las páginas que visitamos, las compras que hacemos...

El mundo de la educación no está al margen de todo esto. El Big Data, las analíticas de aprendizaje... están emergiendo como una tendencia imparable.

En mi opinión, el acto de educar siempre se ha basado y se basará en el análisis de datos. El docente, sea de forma consciente o inconsciente, está constantemente analizando los datos que recibe de cada uno de sus alumnos. Es una especie de sucedáneo de lo que en realidad es el Big Data, ya que la tecnología facilita el procesamiento y el análisis de estos datos a límites inimaginables hace unos años.

El análisis de los datos que permiten recoger y analizar el E-learning nos puede proporcionar una información básica para mejorar los procesos de enseñanza/aprendizaje, en 4 niveles distintos:
Descriptivo: Qué es lo que ha ocurrido.
Diagnóstico: Entender por qué ha ocurrido.
Predictivo: Anticipar qué puede suceder.
Prescriptivo: Cómo se puede mejorar.

Todo esto puede facilitar lo que creo que es una de las claves para que la educación que ofrecemos a nuestros alumnos y alumnas sea inclusiva: proponer itinerarios de aprendizaje personalizados.

A pesar de que creo que el Big Data puede ayudar a mejorar la calidad de la educación, no debemos olvidar nunca que nuestros alumnos y alumnas no son solo datos, son seres humanos con sus circunstancias: emociones, sentimientos, inquietudes, problemas... que deben tenerse en cuenta. Por este motivo, la tecnología nunca podrá sustituir al docente.

¿Qué opinión te merece a ti la inclusión del Big Data en la escuela?
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10 claves para entender la educación del presente

domingo, 1 de octubre de 2017
¿Dónde está la Educación ? ¿Hacia dónde va?
"Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos (...)." Pablo Neruda

Hace unos días se celebró el I Congreso Internacional de Innovación Educativa del Gobierno de Aragón donde participaron una 1400 personas y expertos de la talla de Richard Gerver, David Johnson, María Acaso y César Bona.

En él se establecieron como conclusión 10 claves sobre el momento actual de la innovación educativa y su futuro, que me gustaría compartir con vosotros y comentar una a una, para expresar mi forma de entender la educación:

1. La innovación educativa trata de mejorar el sistema, no lo transforma, y es la vía para lograr el cambio real en el aula.

Innovar es un elemento esencial en la tarea docente. Innovar significa buscar la forma de mejorar los recursos existentes o de encontrar respuestas a nuevas necesidades. Por ello estoy convencido de que la innovación no es una opción sino una obligación. No se puede educar siempre de la misma forma ni con los mismos recursos.

2. El alumno está en el centro de este sistema, en el que docentes y familia tienen que trabajar juntos.

Los sistemas educativos solo tienen sentido si están pensados para que los alumnos sean el centro del sistema. Los alumnos del presente son los ciudadanos del futuro. La coordinación entre familia y escuela es una de las necesidades más importantes del sistema educativo actual. Hoy existe una disonancia evidente entre los objetivos educativos de las familias y el de las escuelas.

3. La tecnología forma parte de la vida y no hay que dejarla fuera de las aulas, ya que es una de las principales herramientas de aprendizaje, pero nunca puede sustituir al profesor.

El sentido común es la clave para la incorporación de la tecnología en las aulas. Debe emplearse siempre con el objetivo de mejorar los procesos de enseñanza/aprendizaje. Incorporar la tecnología en las aulas no es discutible, no es una opción sino una necesidad... pero debe hacerse con criterios didácticos claros.

4. La empatía o la gestión de las emociones son tan importantes como los contenidos.

Aquí la clave es dejar de entender la educación como una dicotomía entre contenidos o emociones. Ambos son igualmente importantes y necesarios. No se trata de elegir entre lo uno o lo otro sino combinar ambos con eficacia e inteligencia.

5. La innovación no es un fin en sí mismo, debe tener la misión de desarrollar el potencial de los alumnos como seres humanos.

En ocasiones da un poco de miedo ver como algunos docentes aplican innovaciones sin la planificación ni la evaluación necesarias. La innovación sin sentido no tiene ningún valor. La educación innovadora no es la que hace las cosas de forma diferente, sino mejor.

6. El objetivo del aprendizaje cooperativo es que cada miembro del grupo sea un individuo más fuerte.

Trabajar colaborativamente es una necesidad en la sociedad actual. El objetivo es que la suma de los esfuerzos nos haga a todos mejores. Las humanos somos seres sociales y el aprendizaje también es social.

7. Las artes y el pensamiento artístico son necesarios en la estrategia educativa para afrontar las incógnitas del siglo XXI: el ser humano es creativo por naturaleza y no hay que dejar de potenciar esta cualidad.

En un momento en que se están potenciando los contenidos STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), es necesario añadir a esa ecuación la A de Arte y potenciar los contenidos STEAM. La creatividad sin conocimientos no tiene base y el conocimiento sin creatividad está abocado a la repetición.

8. Las administraciones deben estar comprometidas con la innovación educativas y el cambio metodológico.

Las administraciones deben dejar de lado los partidismos políticos y apostar por una educación basada en criterios didácticos y pedagógicos. 

9. La Educación representa la vida, por lo que en la escuela las asignaturas deben mezclarse. Los currículos deben ser flexibles e incorporar habilidades y competencias.

La enseñanza por asignaturas o materias está muy integrada en nuestras escuelas. El ABP es una opción metodológica interesante, pero debe aplicarse con criterio y con conocimiento. Puede considerarse una opción interesante combinar ABP con asignaturas, empleando parte del horario lectivo a ambas.

10. Los profesores deben ser diseñadores de experiencias de aprendizaje. Deben ser capaces de hacer que los alumnos conecten lo que se les enseña con el mundo real, con sus vidas.

Los docentes son la clave de la mejora de cualquier sistema educativo. Deben transmitir conocimiento, pero también deben dotar a sus alumnos de las herramientas que les permitan tener éxito en la vida.

Estas 10 claves nos permiten saber dónde está y hacia dónde va la educación. 
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Una escuela "ideal" para el siglo XXI

domingo, 24 de septiembre de 2017
"Solo existen dos días al año en los que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y, principalmente, vivir." Dalai Lama

A día de hoy, todavía hay personas que viven el aprendizaje como los episodios de una serie de televisión (aprovecho para comentar gratuitamente que, a veces, el mundo de la educación me recuerda un poco a Juego de tronos). Es decir, entienden el aprendizaje como un continuo en el que cada capítulo supone un paso más hacia la consecución de un conocimiento sólido y permanente.

Pero, en realidad, el aprendizaje no es ni sólido ni permanente. El aprendizaje es fluido, plural, contingente e híbrido:

-Fluido porque es cambiante.
-Plural porque no hay una única forma de hacer ni de saber.
-Contingente por puede suceder o no suceder, no es algo que puede adquirirse de forma permanente.
-Híbrido porque puede adquirirse en lugares y de formas diversas.

Esta manera de entender el aprendizaje requiere de una escuela distinta. La escuela "ideal" del siglo XXI debe ser emprendedora, innovadora y ética para poder formar personas autónomas, creativas y con espíritu crítico.

En la escuela "ideal" del siglo XXI, los alumnos y alumnas los alumnos aprenden, disfrutan, participan... ¡viven!. Es una escuela que vive el hoy (en el sentido de la cita del Dalai Lama que encabeza el post) sin perder de vista el pasado y con vocación de futuro.

La escuela "ideal" debe permitir a los alumnos y alumnas saber quiénes son y ayudarles a saber quiénes quieren llegar a ser. Para ello deben adquirir todo tipo de conocimientos, pero también destrezas, habilidades... sin perder de vista que la escuela ya no es el único lugar donde los niños y niñas pueden acceder al conocimiento.

Antes de acabar... os habréis fijado que desde el título del post he entrecomillado la palabra "ideal". Lo "ideal" siempre es una abstracción, un modelo, que solo tiene sentido cuando se adapta a las necesidades de los centros y a su contexto. Por tanto, no hay recetas infalibles y siempre tenéis que evaluar qué es aquello que os funciona, más allá de las modas.
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13 razones para trabajar la inteligencia emocional en el aula

domingo, 17 de septiembre de 2017
"Todo había sido oscuridad durante días, pero entonces hubo un pequeño rayo de luz... un rayo de luz que me hizo pensar que quizá..."

Hace un rato acabo de ver el último episodio de la serie de televisión 13 Reasons Why. Para los que no la conozcáis, en esta serie basada en una novela de Jay Asher, se narra la historia de Hannah, una estudiante que se suicida después de haber sufrido bullying en el Instituto.

Sí, lo sé, es una serie de televisión y como tal tiene sus aspectos matizables y sus puntos criticables. Pero no deja indiferente a nadie y hace visible un importante problema en escuela e institutos...

Ver esta serie me ha llevado a pensar en la importancia de trabajar de forma sistemática la inteligencia emocional en nuestros centros educativos. Y quisiera compartir 13 razones por la que es fundamental que la educación emocional sea una parte fundamental de lo que nuestros alumnos y alumnas adquieren en la escuela. Porque  "En la escuela actual, la gestión de las emociones es tan importante como la resolución de ecuaciones o conocer los elementos de la tabla periódica. Podemos olvidar las fechas exactas de los acontecimientos históricos (podemos encontrarlas con un solo clic), pero las capacidades emocionales y sociales que se aprendan en la escuela se utilizarán para toda la vida."



1. En la escuela debemos aprender a reconocer las emociones en nosotros mismos y en los demás. Todas las emociones son importantes e inevitables, por ello es tan importante saber identificarlas.

2. Reconocer las emociones es lo que nos va a permitir gestionarlas, dominarlas y controlarlas. Tener una mayor tolerancia a la frustración, lo que facilitará que no nos rindamos ante la primera dificultad que no encontramos.

3. De esta forma tendremos un mejor autoconocimiento.

4. Y una mayor empatía, lo que nos permitirá entender mejor a los demás y ponernos en su lugar. Lo que nos hará ser más asertivos.

5. Eso nos facilitará escuchar a los demás de manera activa y mejorar nuestra capacidad para expresarnos y comunicarnos con ellos.

6. Conocernos mejor a nosotros mismos aumenta nuestra autoestima. Y querernos a nosotros mismos en básico para conseguir alcanzar nuestros objetivos en la vida.

7. Una buena inteligencia emocional nos proporciona equilibrio y balance. Pensar en las consecuencias de nuestros actos o en lo que sucede cuando no hacemos lo que debemos hacer.

8. Todo lo dicho nos permite ser más flexibles, Esto facilita que podamos adaptarnos mejor a situaciones nuevas y cambiantes. Las cosas flexibles toman distintas formas sin romperse... y eso es fundamental para tener éxito en la vida.

9. Desarrollar la inteligencia emocional nos permite mejorar nuestras tomas de decisiones. Y la vida no es más que una sucesión sin fin de toma de decisiones.

10. Todo ello nos hará más resilientes. Todos podemos caer, fallar o equivocarnos (de hecho, esto es inevitable) pero es necesario tener la capacidad de levantarnos y volverlo a intentar tantas veces como sea necesario.

11. Si identificamos y controlamos nuestras emociones seremos más perseverantes y entusiastas en la resolución de los retos antes lo que la vida nos pondrá a prueba.

12. Ser inteligentes emocionalmente nos permitirá reducir los conflictos. Y en el caso de que sucedan afrontarlos.

13. Esto facilitará que podamos acabar con una de las lacras de nuestras escuelas: el acoso o bullying.

Estas son 13 razones por las que es tan importante aprender ciencias, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas (STEAM) en nuestros centros educativos como la inteligencia emocional que nos permita gestionar de forma adecuada estos conocimientos.
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Educar en la virtualidad

domingo, 10 de septiembre de 2017
"El modo en que nos pensamos a nosotros mismos en tanto que personas está históricamente entremezclado con el modo en que pensamos en las tecnologías." (Osborne y Rose) en Loveless y Williamson; Nuevas Identidades de aprendizaje en la era digital. Editorial Narcea

Vivimos en un mundo extraño, donde lo real y lo virtual se confunden y entremezclan conformando una nueva forma de vivir. Tomamos café descafeinado, bebemos leche sin lactosa y comemos dulces sin azúcar... y lo que es más extraño aún educamos a nuestros hijos y alumnos con un sucedáneo de enseñanza sin aprendizaje (donde lo importante es aprobar y no aprender).

Actualmente, nuestra forma de entender la realidad, los símiles y metáforas que usamos para explicar el mundo, son del ámbito digital. Por eso decimos que debemos actualizarnos y aprender y desaprender durante toda la vida, que debemos cambiar de chip, que la mejor forma de aprender es en red, que todo es efímero, fugaz, cambiante... Y eso es totalmente aplicable al ámbito de la educación.

Queramos o no nuestra forma de enseñar está basada en la virtualidad, por "lo digital" es nuestra forma de explicar y entender el mundo. Lo virtual no es lo opuesto a lo real, sino que se complementan. Da igual sí usamos o no las TIC en el aula, da igual si damos más importancia a las disciplinas académicas que al aprendizaje más global... todos educamos en la virtualidad.

Eso está provocando ciertas incongruencias en nuestra forma de educar. Es muy difícil cuestionar aquello que está muy arraigado en nuestra forma de enseñar, por eso muchos sienten pavor a una escuela sin exámenes, a trabajar valores además de contenidos, a entender al docente como guía y no como transmisor directo del conocimiento... Por ese motivo, cuanto antes aceptemos todos que la tecnología condiciona nuestra visión del mundo, antes podremos aceptar que debemos cambiar nuestra forma de educar.

Nuestra labor como educadores es mucho más fácil con alumnos motivados, curiosos, comprometidos e interesado... creo que eso nadie lo discutiría. Para eso es necesario que entendamos cuál es la realidad en la que viven, qué es lo que les mueve a actuar, cuáles son sus sueños. Y todo eso está condicionado por lo digital, por lo virtual.

Por todo lo dicho, ahora que empieza el curso, os pido que no os conforméis con hacer lo de siempre, os pido que asumáis riesgos, que probéis cosas nuevas, que seáis creativos y hábiles en la resolución de los problemas que sin duda se os plantearán a lo largo de este curso. Pero sobre todo y cómo dice la famosa canción de Alaska: ¿A quién le importa cómo lo haga? No te dejes seducir por cantos de sirena y ten siempre presente que lo importante es que tus alumnos y alumnas aprendan.
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Las 4 T para educar: tiempo, templanza, ternura y trabajo

domingo, 3 de septiembre de 2017
La educación no consiste solo en transmitir información, aunque algunos se empeñen en asegurar lo contrario. La escuela sirve para aprender matemáticas, ciencias, lengua ¡por supuesto!... pero la educación que ofrecemos en nuestras escuelas debe servir también para responder a estas preguntas:

- ¿Quién soy?
Lo que los alumnos y alumnas aprenden en el colegio debe ayudarles a conocerse, es decir, ser conscientes de sus fortalezas y sus debilidades, de sus posibilidades y sus límites. Debe servir para que tengan confianza, para que persigan sus sueños, su vocación. La escuela debe ayudar a los alumnos y alumnas a ser más perseverantes, más resilientes, más meticulosos.

- ¿Dónde estoy?
La escuela debe preparar para el presente. Debe ayudar a los alumnos y alumnas a ser capaces de participar activamente de la escuela, de la familia, de los amigos. Debe dotarles de las habilidades y destrezas que les permitan disfrutar de la infancia con plenitud.

- ¿Adónde voy?
También debe prepararles para ser capaces de afrontar la incertidumbre del futuro. Debe dotarles de las herramientas que les permitan aprender a lo largo de toda la vida, adaptarse a los cambios y salir con éxito de los desafíos a los que deberán enfrentarse.

Para que la educación sea capaz de dar respuesta a estas tres preguntas necesita de las 4 T: tiempo, templanza, ternura y trabajo.

Tiempo. "Todo va demasiado deprisa en la educación actual, seguramente contagiada por el ritmo frenético de la vida misma. Queremos saber un poco de muchas cosas, por lo que pasamos por ellas de forma superficial y ligera." La educación necesita pausa, momentos de calma, espacios de reflexión. El tiempo es uno de los mejores regalos que podemos hacer a nuestros alumnos y alumnas.

Templanza. No es habitual pedir moderación en la educación que ofrecemos en nuestras escuelas... pero es muy necesario. Moderación en la cantidad de contenidos curriculares que son de obligado cumplimiento, moderación en los "inventos" metodológicos que se aplican sin un análisis y una evaluación previa...

Ternura. Mostrar afecto, interés y preocupación por las necesidades de los alumnos y alumnas es otro aspecto fundamental en la educación escolar. Con ternura, la letra entra.

Trabajo. Olvidamos muy a menudo que sin esfuerzo no hay aprendizaje. Pero trabajar para aprender no es sinónimo de sacrificio y dolor, el esfuerzo puede y debe ser gozoso. Un alumno motivado (como cualquier persona, en cualquier aspecto de la vida) es capaz de trabajar sin descanso y sin ningún tipo de queja.

Aplica estas 4 T y comprobarás su eficacia.
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¿Por qué la escuela es hoy más necesaria que nunca?

domingo, 27 de agosto de 2017
"Necesitamos una escuela que sepa ofrecer la posibilidad de exprimir del modo más adecuado la propia vocación, la propia inteligencia y los propios sentimientos." Francesco Tonucci en el Prólogo del libro de Mar Romera: La familia, la primera escuela de las emociones.

Transformar la escuela para que dé respuestas efectivas y eficaces a las necesidades del mundo en el que van a vivir las personas es un reto tan apasionante y complejo como necesario. Y es que, aunque algunos lo pongan en duda, la institución escolar es hoy más importante y necesaria que nunca (para muestra lo que ha sucedido con la radicalización de los terroristas que han cometido el atentado en Barcelona).

Esta transformación se está llevando a cabo de forma muy diversa y dispar. Algunos proponen la aplicación de metodologías inductivas, otros dar más importancia a aspectos emocionales o tener más en cuentas las aportaciones de la neurodidáctica... No hay consenso sobre cómo transformar la educación que ofrecemos en nuestras escuelas, pero sí que lo hay en que es necesario hacerlo... y con urgencia.

La escuela del siglo XX tenía como propósito principal la alfabetización de la población, garantizar a todo el mundo el acceso al conocimiento básico. La escuela del siglo XXI debe ir más allá y preparar al conjunto de la sociedad para aprender a lo largo de toda la vida. Hoy en día no tiene ningún sentido creer que al conseguir un título o un diploma académico ya podemos dejar de aprender y empezar a trabajar. ¡No podemos dejar de aprender nunca!

Tampoco se trata de que la escuela deje de enseñar "contenidos" para enseñar a dominar las "emociones". No se trata de enfrentar contenidos versus emociones, sino de que se complementen y se refuercen mutuamente. La escuela no solo debe preocuparse sobre qué enseñar sino también sobre cómo enseñarlo.

La transformación de la escuela pasa también por la incorporación de las TIC aprovechando todas las posibilidades didácticas que ofrecen. Google (Internet) no proporciona "saber" sino "información". Para que esta información se convierta en conocimiento tiene que ser procesada, analizada, comparada, valorada, evaluada... y esto debe ser enseñado en la escuela.

Hoy más que nunca necesitamos a la escuela, pero como nos propone Tonucci en la cita inicial del post (por cierto, recomiendo la lectura del libro de Mar Romera), una escuela más inclusiva, más personalizada, que dote a todas las personas de las herramientas (conocimientos, destrezas, habilidades...) que les permitan tener una vida plena. Una escuela del siglo XXI para el siglo XXI.
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El traje nuevo del profesor o el docente desnudo

domingo, 23 de julio de 2017

Ilustración de Vilhelm Pedersen, el primer ilustrador de Andersen.
https://es.wikipedia.org/wiki/El_traje_nuevo_del_emperador
Uno de los cuentos infantiles que siempre me ha fascinado es El traje nuevo del emperador, también conocido como El rey desnudo, de Hans Christian Andersen.

No voy a contar su argumento, de sobras conocido por todos, pero si que quiero comentar su moraleja: no debemos dejarnos llevar por lo que dicen los demás, ni por lo que otros hacen, ni tener obediencia ciega sin criterio propio... ¡Qué gran enseñanza para los que nos dedicamos a esto de educar!

Lo que le sucede al emperador del cuento, le pasa también a algunos docentes en sus aulas... están "desnudos" porque les han hecho creer que llevan un traje hecho a medida y confeccionado con las telas más finas y suaves que nadie pueda imaginar. Y nadie, ni ellos mismos, se atreve a decirles que van "desnudos": "pensarán que soy un/a profe carca", "creerán que no soy innovador/a", "parecerá que no estoy a la última"...

Algunos profes van desnudos y otros llevan trajes inadecuados. Y mira que, igual que en el cuento, en muy sencillo averiguar si esto sucede: solo hay que preguntar a los alumnos y alumnas cómo ven ellos ese traje. La mirada de los niños, y evaluar si alcanzan los aprendizajes que nos habíamos propuestos, son la prueba de si vamos desnudos o no, de si vamos vestidos adecuadamente o no.

Para que nuestros alumnos y alumnas aprendan, es fundamental que nos vistamos con las ropas adecuadas a cada momento, tiempo y lugar; es básico que seamos plenamente conscientes de la ropa que llevamos y de por qué la llevamos.

Al hilo de esta metáfora de cuento, me gustaría acabar diciendo que si un docente quiere conseguir llegar a sus alumnos y alumnas de manera que estos se emocionen y aprendan de manera significativa y autónoma, debe presentarse (metafóricamente) desnudo ante ellos, mostrándose abiertamente ante ellos, ofreciéndoles amor y respeto... como publicó en Twitter hace unos días mi amigo Óscar González (@OscarG_1978): "La mejor herramienta disciplinar de todos los tiempos: un abrazo".
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5 razones para educar des-pa-ci-to

domingo, 16 de julio de 2017
"Estudiar sin pensar es tan inútil como pensar sin estudiar." Confucio

Es más que probable que, al leer el título del post, en tu cabeza hayan resonado algunas notas de la canción de moda de estos días. Da igual si, como me sucede a mi, la canción os parece facilona y pegadiza... todos en algún momento nos hemos sorprendido tarareándola o moviendo la cabeza siguiendo el ritmo mientras suena de fondo en la radio del coche o en la televisión.

Igual de inevitable que verse atrapado por la susodicha cancioncita, es la eterna discusión sobre cuál es la mejor manera de educar. Y el título de la canción nos viene de lujo para reclamar una educación que vaya des-pa-ci-to, pasito a pasito.

Todo va demasiado deprisa en la educación actual, seguramente contagiada por el ritmo frenético de la vida misma. Queremos saber un poco de muchas cosas, por lo que pasamos por ellas de forma superficial y ligera.

Pero si queremos educar a personas del siglo XXI es necesario establecer espacios de reflexión, momentos de calma, de profundización, de análisis... A continuación se enumeran cinco razones por la que esto es cada vez más necesario:

1. Porque la educación tiene que ser adaptativa. Debe servir para conseguir que las personas sean capaces de aprender a lo largo de toda su vida, que sean capaces de adaptarse a los cambios y a enfrentarse a los desafíos y retos de la vida.

2. Porque la educación debe ser ética. Debe servir para mejorar el mundo: para tener conciencia ecológica y no desaprovechar los escasos recursos de la naturaleza, para participar de forma activa y responsable en pro del bien común...

3. Porque la educación ha de ser crítica. Debe servir para formar personas capaces de pensar por sí mismos, capaces de replantearse lo establecido.

4. Porque la educación tiene que ser colaborativa. Debe servir para que las personas seamos capaces de trabajar juntas, de aunar esfuerzos, de cooperar...

5. Porque la educación tiene que ser creativa. Debe servir para que las personas seamos capaces de ir más allá de lo establecido, que tengamos una mirada disruptiva. Y eso requiere de tiempo.

Te pido que ahora dediques unos instantes a reflexionar sobre esta manera de entender la educación. Luego, si quieres, puedes seguir cantando Despacito y disfrutando del verano.
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En la escuela se enseña más de lo que se aprende...

domingo, 9 de julio de 2017
"La dimensión de la experiencia queda totalmente despachada por un saber prêt-à-porter, siempre disponible, que, de hecho, genera anorexia mental, rechazo de la búsqueda del conocimiento en el nombre de su adquisición sin esfuerzo." Massimo Recalcati

La escuela está llena de paradojas y algunas de ellas son bastante significativas y tienen un efecto considerable en su funcionamiento y en los resultados que se obtienen. Una de estas paradojas es que se enseña mucho más de lo que se aprende, pero, al mismo tiempo, se aprende mucho más de lo que se enseña. Y deberíamos ser capaces de encontrar el equilibrio entre lo que se enseña y lo que se aprende.

Es verdad que los docentes enseñan muchos más contenidos de los que los alumnos aprenden, pero no es menos cierto que los alumnos aprenden de los docentes ciertas capacidades, actitudes, destrezas y saberes que el docente no enseña de manera voluntaria y consciente.

No me canso de repetir a todo aquel que quiera escucharme que en la escuela se cumple aquello de que "menos es más"; que es mejor enseñar menos cosas pero de manera profunda y comprensiva, que muchas cosas de manera superficial y memorística. Se trabaja con currículos escolares absolutamente sobredimensionados que incitan a pasar por encima de las cosas que hay que aprender de manera rápida y ligera, generando esa anorexia mental de la que habla Recalcati.

Y en lo s tiempos que corren no podemos permitirnos seguir enseñando y aprendiendo de esa forma. Según un reciente informe de la Fundación Cotec, el 60% de los empleos tiene al menos un 30% de actividades que se pueden automatizar, y por tanto son susceptible de ser hechas por robots. La educación, concluye este informe, es uno de los sectores que menos potencial tiene de ser automatizado. Por eso creo en la necesidad de potenciar al máximo el aprendizaje de aquellos contenidos, procesos cognitivos y no cognitivos que presentan mayor resistencia a ser automatizados. Y enseñarlos de forma activa, inductiva, creativa, colaborativa y con espíritu crítico.

Así la escuela educará a personas que no puedan ser sustituidas por robots.
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