Educación y Big Data: datos, datos, datos...

domingo, 15 de octubre de 2017
Crédito: Jeremy Keith.
"Los datos son la nueva ciencia. El Big Data son las respuestas." Pat Gelsinger

Dicen que cada minuto se generan en todo el mundo 1.700 billones de bytes en datos (lo que equivale a unos 360.000 DVD), aunque es posible que cuando leas esto esta cifra sea aún mayor, pues no para de aumentar y aumentar.

En el mundo digital en el que nos ha tocado vivir, los datos tiene un enorme valor (impensable hace tan solo unas décadas) ya que permiten conocer nuestros hábitos, gustos, costumbres, opiniones, creencias... De hecho, muchos creen que las redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram, Google+...) son gratuitas, pero no lo son. Las pagamos con nuestros datos personales, nuestros clics, nuestros Me gusta, las páginas que visitamos, las compras que hacemos...

El mundo de la educación no está al margen de todo esto. El Big Data, las analíticas de aprendizaje... están emergiendo como una tendencia imparable.

En mi opinión, el acto de educar siempre se ha basado y se basará en el análisis de datos. El docente, sea de forma consciente o inconsciente, está constantemente analizando los datos que recibe de cada uno de sus alumnos. Es una especie de sucedáneo de lo que en realidad es el Big Data, ya que la tecnología facilita el procesamiento y el análisis de estos datos a límites inimaginables hace unos años.

El análisis de los datos que permiten recoger y analizar el E-learning nos puede proporcionar una información básica para mejorar los procesos de enseñanza/aprendizaje, en 4 niveles distintos:
Descriptivo: Qué es lo que ha ocurrido.
Diagnóstico: Entender por qué ha ocurrido.
Predictivo: Anticipar qué puede suceder.
Prescriptivo: Cómo se puede mejorar.

Todo esto puede facilitar lo que creo que es una de las claves para que la educación que ofrecemos a nuestros alumnos y alumnas sea inclusiva: proponer itinerarios de aprendizaje personalizados.

A pesar de que creo que el Big Data puede ayudar a mejorar la calidad de la educación, no debemos olvidar nunca que nuestros alumnos y alumnas no son solo datos, son seres humanos con sus circunstancias: emociones, sentimientos, inquietudes, problemas... que deben tenerse en cuenta. Por este motivo, la tecnología nunca podrá sustituir al docente.

¿Qué opinión te merece a ti la inclusión del Big Data en la escuela?

10 claves para entender la educación del presente

domingo, 1 de octubre de 2017
¿Dónde está la Educación ? ¿Hacia dónde va?
"Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos (...)." Pablo Neruda

Hace unos días se celebró el I Congreso Internacional de Innovación Educativa del Gobierno de Aragón donde participaron una 1400 personas y expertos de la talla de Richard Gerver, David Johnson, María Acaso y César Bona.

En él se establecieron como conclusión 10 claves sobre el momento actual de la innovación educativa y su futuro, que me gustaría compartir con vosotros y comentar una a una, para expresar mi forma de entender la educación:

1. La innovación educativa trata de mejorar el sistema, no lo transforma, y es la vía para lograr el cambio real en el aula.

Innovar es un elemento esencial en la tarea docente. Innovar significa buscar la forma de mejorar los recursos existentes o de encontrar respuestas a nuevas necesidades. Por ello estoy convencido de que la innovación no es una opción sino una obligación. No se puede educar siempre de la misma forma ni con los mismos recursos.

2. El alumno está en el centro de este sistema, en el que docentes y familia tienen que trabajar juntos.

Los sistemas educativos solo tienen sentido si están pensados para que los alumnos sean el centro del sistema. Los alumnos del presente son los ciudadanos del futuro. La coordinación entre familia y escuela es una de las necesidades más importantes del sistema educativo actual. Hoy existe una disonancia evidente entre los objetivos educativos de las familias y el de las escuelas.

3. La tecnología forma parte de la vida y no hay que dejarla fuera de las aulas, ya que es una de las principales herramientas de aprendizaje, pero nunca puede sustituir al profesor.

El sentido común es la clave para la incorporación de la tecnología en las aulas. Debe emplearse siempre con el objetivo de mejorar los procesos de enseñanza/aprendizaje. Incorporar la tecnología en las aulas no es discutible, no es una opción sino una necesidad... pero debe hacerse con criterios didácticos claros.

4. La empatía o la gestión de las emociones son tan importantes como los contenidos.

Aquí la clave es dejar de entender la educación como una dicotomía entre contenidos o emociones. Ambos son igualmente importantes y necesarios. No se trata de elegir entre lo uno o lo otro sino combinar ambos con eficacia e inteligencia.

5. La innovación no es un fin en sí mismo, debe tener la misión de desarrollar el potencial de los alumnos como seres humanos.

En ocasiones da un poco de miedo ver como algunos docentes aplican innovaciones sin la planificación ni la evaluación necesarias. La innovación sin sentido no tiene ningún valor. La educación innovadora no es la que hace las cosas de forma diferente, sino mejor.

6. El objetivo del aprendizaje cooperativo es que cada miembro del grupo sea un individuo más fuerte.

Trabajar colaborativamente es una necesidad en la sociedad actual. El objetivo es que la suma de los esfuerzos nos haga a todos mejores. Las humanos somos seres sociales y el aprendizaje también es social.

7. Las artes y el pensamiento artístico son necesarios en la estrategia educativa para afrontar las incógnitas del siglo XXI: el ser humano es creativo por naturaleza y no hay que dejar de potenciar esta cualidad.

En un momento en que se están potenciando los contenidos STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), es necesario añadir a esa ecuación la A de Arte y potenciar los contenidos STEAM. La creatividad sin conocimientos no tiene base y el conocimiento sin creatividad está abocado a la repetición.

8. Las administraciones deben estar comprometidas con la innovación educativas y el cambio metodológico.

Las administraciones deben dejar de lado los partidismos políticos y apostar por una educación basada en criterios didácticos y pedagógicos. 

9. La Educación representa la vida, por lo que en la escuela las asignaturas deben mezclarse. Los currículos deben ser flexibles e incorporar habilidades y competencias.

La enseñanza por asignaturas o materias está muy integrada en nuestras escuelas. El ABP es una opción metodológica interesante, pero debe aplicarse con criterio y con conocimiento. Puede considerarse una opción interesante combinar ABP con asignaturas, empleando parte del horario lectivo a ambas.

10. Los profesores deben ser diseñadores de experiencias de aprendizaje. Deben ser capaces de hacer que los alumnos conecten lo que se les enseña con el mundo real, con sus vidas.

Los docentes son la clave de la mejora de cualquier sistema educativo. Deben transmitir conocimiento, pero también deben dotar a sus alumnos de las herramientas que les permitan tener éxito en la vida.

Estas 10 claves nos permiten saber dónde está y hacia dónde va la educación. 
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Una escuela "ideal" para el siglo XXI

domingo, 24 de septiembre de 2017
"Solo existen dos días al año en los que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y, principalmente, vivir." Dalai Lama

A día de hoy, todavía hay personas que viven el aprendizaje como los episodios de una serie de televisión (aprovecho para comentar gratuitamente que, a veces, el mundo de la educación me recuerda un poco a Juego de tronos). Es decir, entienden el aprendizaje como un continuo en el que cada capítulo supone un paso más hacia la consecución de un conocimiento sólido y permanente.

Pero, en realidad, el aprendizaje no es ni sólido ni permanente. El aprendizaje es fluido, plural, contingente e híbrido:

-Fluido porque es cambiante.
-Plural porque no hay una única forma de hacer ni de saber.
-Contingente por puede suceder o no suceder, no es algo que puede adquirirse de forma permanente.
-Híbrido porque puede adquirirse en lugares y de formas diversas.

Esta manera de entender el aprendizaje requiere de una escuela distinta. La escuela "ideal" del siglo XXI debe ser emprendedora, innovadora y ética para poder formar personas autónomas, creativas y con espíritu crítico.

En la escuela "ideal" del siglo XXI, los alumnos y alumnas los alumnos aprenden, disfrutan, participan... ¡viven!. Es una escuela que vive el hoy (en el sentido de la cita del Dalai Lama que encabeza el post) sin perder de vista el pasado y con vocación de futuro.

La escuela "ideal" debe permitir a los alumnos y alumnas saber quiénes son y ayudarles a saber quiénes quieren llegar a ser. Para ello deben adquirir todo tipo de conocimientos, pero también destrezas, habilidades... sin perder de vista que la escuela ya no es el único lugar donde los niños y niñas pueden acceder al conocimiento.

Antes de acabar... os habréis fijado que desde el título del post he entrecomillado la palabra "ideal". Lo "ideal" siempre es una abstracción, un modelo, que solo tiene sentido cuando se adapta a las necesidades de los centros y a su contexto. Por tanto, no hay recetas infalibles y siempre tenéis que evaluar qué es aquello que os funciona, más allá de las modas.
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13 razones para trabajar la inteligencia emocional en el aula

domingo, 17 de septiembre de 2017
"Todo había sido oscuridad durante días, pero entonces hubo un pequeño rayo de luz... un rayo de luz que me hizo pensar que quizá..."

Hace un rato acabo de ver el último episodio de la serie de televisión 13 Reasons Why. Para los que no la conozcáis, en esta serie basada en una novela de Jay Asher, se narra la historia de Hannah, una estudiante que se suicida después de haber sufrido bullying en el Instituto.

Sí, lo sé, es una serie de televisión y como tal tiene sus aspectos matizables y sus puntos criticables. Pero no deja indiferente a nadie y hace visible un importante problema en escuela e institutos...

Ver esta serie me ha llevado a pensar en la importancia de trabajar de forma sistemática la inteligencia emocional en nuestros centros educativos. Y quisiera compartir 13 razones por la que es fundamental que la educación emocional sea una parte fundamental de lo que nuestros alumnos y alumnas adquieren en la escuela. Porque  "En la escuela actual, la gestión de las emociones es tan importante como la resolución de ecuaciones o conocer los elementos de la tabla periódica. Podemos olvidar las fechas exactas de los acontecimientos históricos (podemos encontrarlas con un solo clic), pero las capacidades emocionales y sociales que se aprendan en la escuela se utilizarán para toda la vida."



1. En la escuela debemos aprender a reconocer las emociones en nosotros mismos y en los demás. Todas las emociones son importantes e inevitables, por ello es tan importante saber identificarlas.

2. Reconocer las emociones es lo que nos va a permitir gestionarlas, dominarlas y controlarlas. Tener una mayor tolerancia a la frustración, lo que facilitará que no nos rindamos ante la primera dificultad que no encontramos.

3. De esta forma tendremos un mejor autoconocimiento.

4. Y una mayor empatía, lo que nos permitirá entender mejor a los demás y ponernos en su lugar. Lo que nos hará ser más asertivos.

5. Eso nos facilitará escuchar a los demás de manera activa y mejorar nuestra capacidad para expresarnos y comunicarnos con ellos.

6. Conocernos mejor a nosotros mismos aumenta nuestra autoestima. Y querernos a nosotros mismos en básico para conseguir alcanzar nuestros objetivos en la vida.

7. Una buena inteligencia emocional nos proporciona equilibrio y balance. Pensar en las consecuencias de nuestros actos o en lo que sucede cuando no hacemos lo que debemos hacer.

8. Todo lo dicho nos permite ser más flexibles, Esto facilita que podamos adaptarnos mejor a situaciones nuevas y cambiantes. Las cosas flexibles toman distintas formas sin romperse... y eso es fundamental para tener éxito en la vida.

9. Desarrollar la inteligencia emocional nos permite mejorar nuestras tomas de decisiones. Y la vida no es más que una sucesión sin fin de toma de decisiones.

10. Todo ello nos hará más resilientes. Todos podemos caer, fallar o equivocarnos (de hecho, esto es inevitable) pero es necesario tener la capacidad de levantarnos y volverlo a intentar tantas veces como sea necesario.

11. Si identificamos y controlamos nuestras emociones seremos más perseverantes y entusiastas en la resolución de los retos antes lo que la vida nos pondrá a prueba.

12. Ser inteligentes emocionalmente nos permitirá reducir los conflictos. Y en el caso de que sucedan afrontarlos.

13. Esto facilitará que podamos acabar con una de las lacras de nuestras escuelas: el acoso o bullying.

Estas son 13 razones por las que es tan importante aprender ciencias, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas (STEAM) en nuestros centros educativos como la inteligencia emocional que nos permita gestionar de forma adecuada estos conocimientos.
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Educar en la virtualidad

domingo, 10 de septiembre de 2017
"El modo en que nos pensamos a nosotros mismos en tanto que personas está históricamente entremezclado con el modo en que pensamos en las tecnologías." (Osborne y Rose) en Loveless y Williamson; Nuevas Identidades de aprendizaje en la era digital. Editorial Narcea

Vivimos en un mundo extraño, donde lo real y lo virtual se confunden y entremezclan conformando una nueva forma de vivir. Tomamos café descafeinado, bebemos leche sin lactosa y comemos dulces sin azúcar... y lo que es más extraño aún educamos a nuestros hijos y alumnos con un sucedáneo de enseñanza sin aprendizaje (donde lo importante es aprobar y no aprender).

Actualmente, nuestra forma de entender la realidad, los símiles y metáforas que usamos para explicar el mundo, son del ámbito digital. Por eso decimos que debemos actualizarnos y aprender y desaprender durante toda la vida, que debemos cambiar de chip, que la mejor forma de aprender es en red, que todo es efímero, fugaz, cambiante... Y eso es totalmente aplicable al ámbito de la educación.

Queramos o no nuestra forma de enseñar está basada en la virtualidad, por "lo digital" es nuestra forma de explicar y entender el mundo. Lo virtual no es lo opuesto a lo real, sino que se complementan. Da igual sí usamos o no las TIC en el aula, da igual si damos más importancia a las disciplinas académicas que al aprendizaje más global... todos educamos en la virtualidad.

Eso está provocando ciertas incongruencias en nuestra forma de educar. Es muy difícil cuestionar aquello que está muy arraigado en nuestra forma de enseñar, por eso muchos sienten pavor a una escuela sin exámenes, a trabajar valores además de contenidos, a entender al docente como guía y no como transmisor directo del conocimiento... Por ese motivo, cuanto antes aceptemos todos que la tecnología condiciona nuestra visión del mundo, antes podremos aceptar que debemos cambiar nuestra forma de educar.

Nuestra labor como educadores es mucho más fácil con alumnos motivados, curiosos, comprometidos e interesado... creo que eso nadie lo discutiría. Para eso es necesario que entendamos cuál es la realidad en la que viven, qué es lo que les mueve a actuar, cuáles son sus sueños. Y todo eso está condicionado por lo digital, por lo virtual.

Por todo lo dicho, ahora que empieza el curso, os pido que no os conforméis con hacer lo de siempre, os pido que asumáis riesgos, que probéis cosas nuevas, que seáis creativos y hábiles en la resolución de los problemas que sin duda se os plantearán a lo largo de este curso. Pero sobre todo y cómo dice la famosa canción de Alaska: ¿A quién le importa cómo lo haga? No te dejes seducir por cantos de sirena y ten siempre presente que lo importante es que tus alumnos y alumnas aprendan.
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Las 4 T para educar: tiempo, templanza, ternura y trabajo

domingo, 3 de septiembre de 2017
La educación no consiste solo en transmitir información, aunque algunos se empeñen en asegurar lo contrario. La escuela sirve para aprender matemáticas, ciencias, lengua ¡por supuesto!... pero la educación que ofrecemos en nuestras escuelas debe servir también para responder a estas preguntas:

- ¿Quién soy?
Lo que los alumnos y alumnas aprenden en el colegio debe ayudarles a conocerse, es decir, ser conscientes de sus fortalezas y sus debilidades, de sus posibilidades y sus límites. Debe servir para que tengan confianza, para que persigan sus sueños, su vocación. La escuela debe ayudar a los alumnos y alumnas a ser más perseverantes, más resilientes, más meticulosos.

- ¿Dónde estoy?
La escuela debe preparar para el presente. Debe ayudar a los alumnos y alumnas a ser capaces de participar activamente de la escuela, de la familia, de los amigos. Debe dotarles de las habilidades y destrezas que les permitan disfrutar de la infancia con plenitud.

- ¿Adónde voy?
También debe prepararles para ser capaces de afrontar la incertidumbre del futuro. Debe dotarles de las herramientas que les permitan aprender a lo largo de toda la vida, adaptarse a los cambios y salir con éxito de los desafíos a los que deberán enfrentarse.

Para que la educación sea capaz de dar respuesta a estas tres preguntas necesita de las 4 T: tiempo, templanza, ternura y trabajo.

Tiempo. "Todo va demasiado deprisa en la educación actual, seguramente contagiada por el ritmo frenético de la vida misma. Queremos saber un poco de muchas cosas, por lo que pasamos por ellas de forma superficial y ligera." La educación necesita pausa, momentos de calma, espacios de reflexión. El tiempo es uno de los mejores regalos que podemos hacer a nuestros alumnos y alumnas.

Templanza. No es habitual pedir moderación en la educación que ofrecemos en nuestras escuelas... pero es muy necesario. Moderación en la cantidad de contenidos curriculares que son de obligado cumplimiento, moderación en los "inventos" metodológicos que se aplican sin un análisis y una evaluación previa...

Ternura. Mostrar afecto, interés y preocupación por las necesidades de los alumnos y alumnas es otro aspecto fundamental en la educación escolar. Con ternura, la letra entra.

Trabajo. Olvidamos muy a menudo que sin esfuerzo no hay aprendizaje. Pero trabajar para aprender no es sinónimo de sacrificio y dolor, el esfuerzo puede y debe ser gozoso. Un alumno motivado (como cualquier persona, en cualquier aspecto de la vida) es capaz de trabajar sin descanso y sin ningún tipo de queja.

Aplica estas 4 T y comprobarás su eficacia.
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¿Por qué la escuela es hoy más necesaria que nunca?

domingo, 27 de agosto de 2017
"Necesitamos una escuela que sepa ofrecer la posibilidad de exprimir del modo más adecuado la propia vocación, la propia inteligencia y los propios sentimientos." Francesco Tonucci en el Prólogo del libro de Mar Romera: La familia, la primera escuela de las emociones.

Transformar la escuela para que dé respuestas efectivas y eficaces a las necesidades del mundo en el que van a vivir las personas es un reto tan apasionante y complejo como necesario. Y es que, aunque algunos lo pongan en duda, la institución escolar es hoy más importante y necesaria que nunca (para muestra lo que ha sucedido con la radicalización de los terroristas que han cometido el atentado en Barcelona).

Esta transformación se está llevando a cabo de forma muy diversa y dispar. Algunos proponen la aplicación de metodologías inductivas, otros dar más importancia a aspectos emocionales o tener más en cuentas las aportaciones de la neurodidáctica... No hay consenso sobre cómo transformar la educación que ofrecemos en nuestras escuelas, pero sí que lo hay en que es necesario hacerlo... y con urgencia.

La escuela del siglo XX tenía como propósito principal la alfabetización de la población, garantizar a todo el mundo el acceso al conocimiento básico. La escuela del siglo XXI debe ir más allá y preparar al conjunto de la sociedad para aprender a lo largo de toda la vida. Hoy en día no tiene ningún sentido creer que al conseguir un título o un diploma académico ya podemos dejar de aprender y empezar a trabajar. ¡No podemos dejar de aprender nunca!

Tampoco se trata de que la escuela deje de enseñar "contenidos" para enseñar a dominar las "emociones". No se trata de enfrentar contenidos versus emociones, sino de que se complementen y se refuercen mutuamente. La escuela no solo debe preocuparse sobre qué enseñar sino también sobre cómo enseñarlo.

La transformación de la escuela pasa también por la incorporación de las TIC aprovechando todas las posibilidades didácticas que ofrecen. Google (Internet) no proporciona "saber" sino "información". Para que esta información se convierta en conocimiento tiene que ser procesada, analizada, comparada, valorada, evaluada... y esto debe ser enseñado en la escuela.

Hoy más que nunca necesitamos a la escuela, pero como nos propone Tonucci en la cita inicial del post (por cierto, recomiendo la lectura del libro de Mar Romera), una escuela más inclusiva, más personalizada, que dote a todas las personas de las herramientas (conocimientos, destrezas, habilidades...) que les permitan tener una vida plena. Una escuela del siglo XXI para el siglo XXI.
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El traje nuevo del profesor o el docente desnudo

domingo, 23 de julio de 2017

Ilustración de Vilhelm Pedersen, el primer ilustrador de Andersen.
https://es.wikipedia.org/wiki/El_traje_nuevo_del_emperador
Uno de los cuentos infantiles que siempre me ha fascinado es El traje nuevo del emperador, también conocido como El rey desnudo, de Hans Christian Andersen.

No voy a contar su argumento, de sobras conocido por todos, pero si que quiero comentar su moraleja: no debemos dejarnos llevar por lo que dicen los demás, ni por lo que otros hacen, ni tener obediencia ciega sin criterio propio... ¡Qué gran enseñanza para los que nos dedicamos a esto de educar!

Lo que le sucede al emperador del cuento, le pasa también a algunos docentes en sus aulas... están "desnudos" porque les han hecho creer que llevan un traje hecho a medida y confeccionado con las telas más finas y suaves que nadie pueda imaginar. Y nadie, ni ellos mismos, se atreve a decirles que van "desnudos": "pensarán que soy un/a profe carca", "creerán que no soy innovador/a", "parecerá que no estoy a la última"...

Algunos profes van desnudos y otros llevan trajes inadecuados. Y mira que, igual que en el cuento, en muy sencillo averiguar si esto sucede: solo hay que preguntar a los alumnos y alumnas cómo ven ellos ese traje. La mirada de los niños, y evaluar si alcanzan los aprendizajes que nos habíamos propuestos, son la prueba de si vamos desnudos o no, de si vamos vestidos adecuadamente o no.

Para que nuestros alumnos y alumnas aprendan, es fundamental que nos vistamos con las ropas adecuadas a cada momento, tiempo y lugar; es básico que seamos plenamente conscientes de la ropa que llevamos y de por qué la llevamos.

Al hilo de esta metáfora de cuento, me gustaría acabar diciendo que si un docente quiere conseguir llegar a sus alumnos y alumnas de manera que estos se emocionen y aprendan de manera significativa y autónoma, debe presentarse (metafóricamente) desnudo ante ellos, mostrándose abiertamente ante ellos, ofreciéndoles amor y respeto... como publicó en Twitter hace unos días mi amigo Óscar González (@OscarG_1978): "La mejor herramienta disciplinar de todos los tiempos: un abrazo".
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5 razones para educar des-pa-ci-to

domingo, 16 de julio de 2017
"Estudiar sin pensar es tan inútil como pensar sin estudiar." Confucio

Es más que probable que, al leer el título del post, en tu cabeza hayan resonado algunas notas de la canción de moda de estos días. Da igual si, como me sucede a mi, la canción os parece facilona y pegadiza... todos en algún momento nos hemos sorprendido tarareándola o moviendo la cabeza siguiendo el ritmo mientras suena de fondo en la radio del coche o en la televisión.

Igual de inevitable que verse atrapado por la susodicha cancioncita, es la eterna discusión sobre cuál es la mejor manera de educar. Y el título de la canción nos viene de lujo para reclamar una educación que vaya des-pa-ci-to, pasito a pasito.

Todo va demasiado deprisa en la educación actual, seguramente contagiada por el ritmo frenético de la vida misma. Queremos saber un poco de muchas cosas, por lo que pasamos por ellas de forma superficial y ligera.

Pero si queremos educar a personas del siglo XXI es necesario establecer espacios de reflexión, momentos de calma, de profundización, de análisis... A continuación se enumeran cinco razones por la que esto es cada vez más necesario:

1. Porque la educación tiene que ser adaptativa. Debe servir para conseguir que las personas sean capaces de aprender a lo largo de toda su vida, que sean capaces de adaptarse a los cambios y a enfrentarse a los desafíos y retos de la vida.

2. Porque la educación debe ser ética. Debe servir para mejorar el mundo: para tener conciencia ecológica y no desaprovechar los escasos recursos de la naturaleza, para participar de forma activa y responsable en pro del bien común...

3. Porque la educación ha de ser crítica. Debe servir para formar personas capaces de pensar por sí mismos, capaces de replantearse lo establecido.

4. Porque la educación tiene que ser colaborativa. Debe servir para que las personas seamos capaces de trabajar juntas, de aunar esfuerzos, de cooperar...

5. Porque la educación tiene que ser creativa. Debe servir para que las personas seamos capaces de ir más allá de lo establecido, que tengamos una mirada disruptiva. Y eso requiere de tiempo.

Te pido que ahora dediques unos instantes a reflexionar sobre esta manera de entender la educación. Luego, si quieres, puedes seguir cantando Despacito y disfrutando del verano.
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En la escuela se enseña más de lo que se aprende...

domingo, 9 de julio de 2017
"La dimensión de la experiencia queda totalmente despachada por un saber prêt-à-porter, siempre disponible, que, de hecho, genera anorexia mental, rechazo de la búsqueda del conocimiento en el nombre de su adquisición sin esfuerzo." Massimo Recalcati

La escuela está llena de paradojas y algunas de ellas son bastante significativas y tienen un efecto considerable en su funcionamiento y en los resultados que se obtienen. Una de estas paradojas es que se enseña mucho más de lo que se aprende, pero, al mismo tiempo, se aprende mucho más de lo que se enseña. Y deberíamos ser capaces de encontrar el equilibrio entre lo que se enseña y lo que se aprende.

Es verdad que los docentes enseñan muchos más contenidos de los que los alumnos aprenden, pero no es menos cierto que los alumnos aprenden de los docentes ciertas capacidades, actitudes, destrezas y saberes que el docente no enseña de manera voluntaria y consciente.

No me canso de repetir a todo aquel que quiera escucharme que en la escuela se cumple aquello de que "menos es más"; que es mejor enseñar menos cosas pero de manera profunda y comprensiva, que muchas cosas de manera superficial y memorística. Se trabaja con currículos escolares absolutamente sobredimensionados que incitan a pasar por encima de las cosas que hay que aprender de manera rápida y ligera, generando esa anorexia mental de la que habla Recalcati.

Y en lo s tiempos que corren no podemos permitirnos seguir enseñando y aprendiendo de esa forma. Según un reciente informe de la Fundación Cotec, el 60% de los empleos tiene al menos un 30% de actividades que se pueden automatizar, y por tanto son susceptible de ser hechas por robots. La educación, concluye este informe, es uno de los sectores que menos potencial tiene de ser automatizado. Por eso creo en la necesidad de potenciar al máximo el aprendizaje de aquellos contenidos, procesos cognitivos y no cognitivos que presentan mayor resistencia a ser automatizados. Y enseñarlos de forma activa, inductiva, creativa, colaborativa y con espíritu crítico.

Así la escuela educará a personas que no puedan ser sustituidas por robots.
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La educación siempre es imperfecta

domingo, 2 de julio de 2017
"En algunas ocasiones, la verdad se halla no escindiendo el mundo en 'o ... o ...', sino abarcándolo en una actitud de 'y ... y ...'. A veces, la verdad es la unión paradójica de aparentes contrarios, y si queremos conocer esa verdad, tenemos que aprender a abrazar ambos opuestos como si constituyesen una unidad." Parker J. Palmer: El coraje de enseñar

La educación que ofrecemos en nuestras escuelas está basada, excepto contadas excepciones, en una concepción del mundo "o ... o ...", es decir, en contrarios: o cabeza o corazón, o libertad o disciplina, o hechos o sentimientos, o teoría o práctica, o hablar o escuchar, o correcto o incorrecto, o aprobado o suspendido...

Cuando la educación debería estar llena de matices, como sucede con la vida misma. En vez de excluir y enfrentar deberíamos incluir y ofrecer una imagen del mundo "y ... y ...", es decir, en equilibrio: y cabeza y corazón, y libertad y disciplina, y hechos y sentimientos, y teoría y práctica, y hablar y escuchar... No hay necesidad de decidirnos por uno u otro extremo, cada uno debe buscar el equilibrio adecuado entre ambos.

Este tipo de educación nos permite elegir de forma razona y coherente, nos permite tener criterio propio, nuestra propia percepción del mundo. Por eso, la educación es inevitablemente imperfecta, ya que requiere de toma de decisiones, de espíritu crítico, de capacidad de elección.

Necesitamos una educación paciente, pues la impaciencia nos conduce a escoger entre un extremo u otro y nos obliga a dejar de lado los matices. Necesitamos una educación colaborativa, pues nos permitirá ir juntos y llegar mucho más lejos. Necesitamos una educación creativa, pues no se trata solamente de reproducir el saber heredado sino de ir más allá.

La educación siempre es imperfecta, pero es que el mundo, la sociedad y las personas también lo son. La imperfección de la educación es la característica que le otorga un papel fundamental en la construcción de un mundo mejor.
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Si eres profe no deberías estar leyendo este post

jueves, 29 de junio de 2017
Según el imaginario popular y las leyendas urbanas, si eres profesor o profesora no deberías estar leyendo este post en un blog sobre reflexión educativa porque estás disfrutando de tus largas, larguísimas, vacaciones. Como el señor de la fotografía, que muchos pensarán que es un profe en una playa idílica dando las gracias por tener una profesión que le ofrece el lujo de un periodo vacacional que es la envidia de todos.

¡Qué gran mentira y qué injusticia! Nada está más lejos de la realidad que ese mantra que se repite de manera cansina cada final de curso y que ayuda a desprestigiar injustamente el valor social de los docentes. Eso no es cierto... y, además, es mentira.

Los profes siguen asistiendo a sus centros, tienen que rellenar y redactar informes variados, asisten a múltiples y sesudos cursos de formación (¡esas escuelas de verano que están siempre a tope de profes que quieren desarrollarse profesionalmente!), leen multitud de libros sobre educación que durante el año no tienen tiempo ni de mirar (algunos hasta me han dicho que aprovecharán para el mío 😃), empiezan a preparar el próximo curso...

Los profesores y profesoras tienen las mismas y merecidas vacaciones que cualquier otro trabajador, decir lo contrario es una falta de respeto por la única profesión que crea a las demás profesiones.

Escribo esto, aunque hace mucho tiempo que publico únicamente un post semanal cada domingo, porque no he podido resistirme a hacerlo tras escuchar una conversación sobre los privilegios que tienen los profesores... como no he querido contestarles en persona, he tenido que redactar esta entrada.
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Re-imaginar la educación

domingo, 25 de junio de 2017
No sé si es por intenso calor que hace estos días o, quizás, por el entusiasmo que me despierta la proximidad de un merecido descanso... el caso es que me siento con un optimismo y una positividad que me hacen estar convencido de que todo es posible, hasta lo que parece imposible.

Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único.”
Y lo que hasta hace poco tiempo me parecía una empresa titánica, hoy me parece una realidad incontestable: el paradigma educativo está cambiando. Con el trabajo que desarrollan día a día, miles y miles de docentes (y otros profesionales de la educación) estamos re-imaginando la educación.

Re-imaginar la educación es mucho más que repensarla, porque el pensamiento está limitado por la razón y, en cambio, "la imaginación es libre como los pájaros, inabarcable como el mar. Nadie puede detenerla" (Haruki Murakami).

Miles y miles de personas (profesionales, pero también alumnos, padres, madres...) están cambiando la escuela a base de perder el miedo a lo nuevo, a lo diferente, a lo distinto; a base de replantearse los propósitos de le educación, de imaginarse una educación que dé respuesta a las necesidades reales de las personas del siglo XXI, de creer en una escuela que incluya y no seleccione.

La educación que estamos re-imaginando ya no se "da", sino que se comparte y se construye en colaboración. Los docentes ya no "dan clase", ahora crean espacios de aprendizaje; no se limitan a transmitir de forma directa el conocimiento, guían la construcción del aprendizaje.

Cada día somos más conscientes de que hablar de aprendizaje no significa gran cosa sin especificar qué, por qué, para qué, cómo y cuándo aprender. La educación que estamos construyendo se basa en el equilibrio entre estos tres aspectos (Gert Biesta):
- Cualificación: Adquisición de conocimiento, habilidades y destrezas que nos cualifican para hacer algo.
- Socialización: Cómo las personas se integran en el orden sociocultural.
- Subjetivización: Construcción de nuestra individualidad.

Puede que hoy esté excesivamente optimista... pero la educación ya está cambiando.
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Se acaba el curso: "He aprobado" o "Me han suspendido"

domingo, 18 de junio de 2017

copy emoticonos: Alan Klim
"Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro y no desespero en aprender." René Descartes

Se acaba el curso académico 2016/17 y hay dos expresiones que miles y miles de estudiantes van a repetir hasta la saciedad: "He aprobado" y "Me han suspendido".

Los estudiantes se otorgan los méritos del aprobado, pero suelen culpar a los profesores del suspenso. Puede que esto suceda como consecuencia de la idiosincrasia del ser humano, que se responsabiliza de sus éxitos y se vanagloria de sus virtudes, pero hace todo lo contrario con sus fracasos y defectos.

Pero, quizás, también sea consecuencia de los sistemas de evaluación que se utilizan mayoritariamente en nuestros centros educativos. Estos favorecen el aprendizaje fingido, es decir, aquel en el que se memoriza contenido sin comprensión del mismo, con la finalidad de servir de respuesta a un examen y, a continuación, ser desechado de nuestra memoria.

Lo que deberían decir los miles y miles de estudiantes que acaban el curso es: "He aprendido" o "No he aprendido", y cuestionarse "Qué tengo que hacer para seguir aprendiendo".

Por supuesto que hay alumnos y alumnas que aprueban y aprenden al mismo tiempo. Afortunadamente son muchos y muy buenos (que la educación en este país no está tan mal como algunos la pintan). Pero no es menos cierto que aún hay demasiados centros educativos que utilizan la evaluación como un fin en sí misma, y no como un medio para dirigir el proceso de aprendizaje. Siguen obsesionados por las notas y las calificaciones, por seleccionar y clasificar; cuando deberían estarlo por el aprendizaje y la inclusión.

Por todo lo dicho, creo sinceramente que la evaluación en nuestras escuelas "no progresa adecuadamente y necesita mejorar".
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¿Cómo ofrecer una educación de calidad en nuestras escuelas?

domingo, 11 de junio de 2017
"La educación es un descubrimiento progresivo de nuestra propia ignorancia." Will Durant

Debo confesar que cuantas más cosas creo saber sobre educación, cuantos más libros leo, cuanta más gente sabia escucho y cuantas más experiencias conozco; menos claro tengo qué, cómo, con qué y cuándo enseñar... lo que no sé es si es algo bueno o algo malo.

Sospecho que es algo positivo, ya que vivimos en un mundo tan complejo y diverso en el que, al menos en lo que se a la educación se refiere, no existen soluciones únicas, infalibles e indiscutibles.

Quizás este sea el motivo por el cual, en el panorama educativo actual, estamos perdiendo el norte. Olvidamos con demasiada frecuencia el verdadero propósito de la educación: que nuestros alumnos y alumnas dispongan de los conocimientos, las destrezas, las habilidades, el carácter... que les permitan estar preparados (en el sentido más amplio que puedas imaginar) para la vida. Olvidamos demasiado a menudo que lo que debemos conseguir en nuestras escuelas, no es que los niños y las niñas hagan lo que quieran, si no que quieran lo que hagan (Montessori).

Tenemos una tendencia casi obsesiva a complicarnos la existencia, y lo que es peor aún la existencia de nuestros alumnos y alumnas. Proponemos supuestas innovaciones cada vez más complicadas y complejas que no apartan mejora ni solución real alguna, pero las defendemos porque "molan" porque es "cool", porque nos diferencia de "otros".

Si de verdad queremos mejorar la calidad de la educación que ofrecemos en nuestras escuelas, debemos plantearnos propósitos claros y sencillo como estos:

- Leer comprensiva y compulsivamente.
- Comunicarse de forma eficaz, ya sea oralmente o por escrito. Utilizar provechosamente las TIC.
- Ser capaces de plantear y resolver problemas, es decir, ser capaces de pensar de forma creativa y crítica.
- Conocer el mundo que nos rodea, pero no de memoria sino comprendiéndolo. Educar localmente para entender el mundo en su globalidad.
- Conocer y dominar el lenguaje de las ciencias, de las matemáticas; pero también el de la música, la pintura, la escultura...
- Conocer las emociones y dominarlas. Tener un carácter perseverante, meticuloso, resiliente...

Para conseguir esto (y seguramente alguna que otra cosa más) hay muchos caminos. Busca y encuentra el tuyo propio, evalúa los resultados que consigues, revísalo permanentemente y, sobre todo, compártelo con otros. Pero ten siempre presente que "la complejidad es tu enemiga. Cualquier tonto puede hacer algo complicado. Lo difícil es hacer algo simple." (Richard Branson).
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Educación "selfie"

domingo, 4 de junio de 2017
Entre selfie y selfie quizás nos quede un rato para enseñar y aprender. 

Si buscas en Google frases cortas para selfies puedes encontrar joyas como: "Hay un mundo mejor, pero es carísimo", "Estudiar es desconfiar de la inteligencia del compañero de al lado", "Vivir en las nubes no es malo, lo malo es bajar", "Prohibirnos algo es despertarnos el deseo"... cada una de ellas una muestra de cómo son, cómo piensan y cómo viven los jóvenes de la Generación Selfie.

Esta generación es fruto de un futuro incierto, de estar permanente sometidos a una sobreexposición de información... se les acusa de narcisistas, de superficiales, de ser más visuales que textuales, de consumistas, de apáticos, de involucrarse poco o nada en la comunidad, de dependientes de la tecnología... Pero muchas veces olvidamos que también son curiosos, que utilizan de forma cotidiana las redes sociales para expresar opiniones y para comunicarse con otras personas, que son solidarios, que tienen iniciativa...

Los jóvenes (y no tan jóvenes) que no dejan de autofotografiarse a la mínima ocasión y de compartir su imagen en Instagram, Snapchat, Facebook (o yo que sé que red social está de moda ahora entre ellos) necesitan de una educación que les proporcione herramientas para afrontar la incertidumbre, que les posibilite ser autónomos y emprendedores, que les dé esperanza para perseguir sus sueños.

Debemos ofrecerles una educación que les enseñe a pensar, que les permita interactuar con el mundo de forma sostenible, que les ayude a conocer y controlar sus emociones, que les permita tener una mirada divergente y ser creativos. Por supuesto, no se puede conseguir nada de todo esto sin ayudarles a acceder al conocimiento de forma significativa, sin abrirles las puertas del conocimiento. Pero, en este contexto, debemos ser conscientes de que menos, es más: deberían aprender menos cosas, pero de forma mucho más profunda. No olvidemos que la comprensión es la base para la memorización.

La educación que les ofrecemos a los jóvenes del siglo XXI debe ser compartida, colaborativa y las TIC es lo que nos permitirá que así sea. Debemos enseñarles que si aprenden solos aprenden más rápido, pero que se aprende más y mejor en compañía.

Yo creo en los jóvenes de esta generación y en su capacidad para cambiar el mundo, de nosotros depende prepararlos para que lo consigan.
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La "moda" de las metodologías didácticas innovadoras

domingo, 28 de mayo de 2017
Aunque lo pueda parecer por el título, este post no es una crítica a las metodologías didácticas innovadoras (inductivas, activas...), es un toque de atención ante su mal uso y abuso.

Estoy convencido de que cuantos más y mejores recursos didácticos tengamos más y mejores posibilidades hay de que nuestros alumnos aprendan. De hecho, como puedes ver en la ilustración, las metodologías didácticas de las que disponemos son como la ropa que tenemos en nuestros armario.

Si nos vestimos de forma distinta según la época del año, las condiciones meteorológicas, las circunstancias e incluso nuestros gustos personales y criterios de funcionalidad y comodidad... ¿por qué no hacemos lo mismo con nuestra forma de educar? Por mucho que estuviera de moda, ¿vestirías un jersey de lana de cuello alto a 40 grados centígrados a la sombra o una camiseta sin mangas a 20 grados bajo cero? Pues lo mismo sucede con las metodologías didácticas innovadoras, hay que utilizar en todo momento la que mejor se adapte a las características de un proceso de enseñanza/aprendizaje concreto y a los objetivos que queremos alcanzar.

Permitidme un consejo radical: No utilicéis nunca una metodología didáctica que no dominéis, en la que no tengáis formación suficiente. Para utilizar cualquier metodología es necesario pasar al menos por tres fases: formación/reflexión, aplicación y evaluación. Hay que saber cómo funciona, por qué, para qué, cuándo, dónde y con quién aplicarla.

Si en un momento concreto se quiere transmitir conocimientos a los estudiantes que por su complejidad necesitan de una explicación detallada y personalizada se puede hacer una clase magistral. Si se pretende que los estudiantes desarrollen aprendizajes activos a través de la resolución de problemas se puede aplicar ABP; además, se puede trabajar colaborativamente. Si lo que se busca es que los alumnos ejerciten, ensayen y pongan en práctica sus conocimientos previos se puede plantear la sesión con resolución de problemas...

Estos días hay demasiados fashion victims en nuestras aulas, docentes que aplican de manera poco reflexiva las metodologías de moda, por el simple hecho de estar de moda. Estas metodologías hay que conocerlas, reflexionar sobre ellas, aplicarlas y evaluarlas... no convirtamos en un inconveniente lo que es, sin duda, una ventaja.
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Tiritas para esta educación "partía"

domingo, 21 de mayo de 2017
Estos días, el cantante y compositor Alejandro Sanz está celebrando el 20 aniversario de uno de los discos más importantes de la música Pop en español. Una de las canciones insignia de ese disco fue Corazón partío y, como homenaje, me gustaría mostraros que la letra de esta canción refleja de manera sorprendentemente acertada la situación actual de la educación... de esa educación partía, que necesita tiritas que ayuden a cuidarla.

Por supuesto, la “interpretación” que hago de la letra es totalmente libre y nada tiene que ver con lo que pretende expresar Alejandro... pero ya veréis que es una interpretación cuanto menos curiosa:

Tiritas pa' este corazón partío.
Tiritas pa' este corazón partío.

Si sustituimos la palabra corazón por educación, esta frase expresa una realidad indiscutible: la educación está herida y necesita que la cuidemos. La educación está en un proceso de transformación que provoca una angustiosa sensación de indefinición, que hace que esté pasando por unos momentos decisivos en los que necesita del máximo cuidado por parte de todos.

Ya lo ves, que no hay dos sin tres,
que la vida va y viene y que no se detiene...
Y, ¿qué sé yo?


La vida no se detiene, va cambiando, se transforma y las personas tenemos que estar preparadas para enfrentarnos a ella. Hay que prepararse para aprender durante toda la vida, sin descaso, para ser capaces de adaptarnos a los cambios, para ser resilientes, para no quedar abandonado en los márgenes de la sociedad. ¿Qué sé yo? Refleja la incertidumbre con la que nos enfrentamos al futuro.

Pero miénteme aunque sea, dime que algo queda
entre nosotros dos, que en tu habitación
nunca sale el sol, ni existe el tiempo,
ni el dolor.


Tu habitación es tu escuela... en ella todo es artificial, todo es falso: ni pasa el tiempo, ni sale el sol. Se pretende enseñar de manera aséptica, sin dolor, sin tener en cuenta la realidad. Los alumnos deben enfrentarse a situaciones hipotéticas alejadas de sus intereses cuando podrían aprender interaccionando con lo cotidiano, planteando y solucionando situaciones reales, prestando servicios a la comunidad a la que pertenecen (aprendizaje servicio).

Llévame si quieres a perder,
a ningún destino, sin ningún porque.


Si nada cambia, si no transformamos nuestra manera de enseñar en las escuelas, el resultado será que los alumnos no llegarán a ningún destino, a ningún lugar... se perderán sin remisión en la vorágine de un mundo en continuo cambio.

Ya lo sé, que corazón que no ve
es corazón que no siente,
o corazón que te miente, amor.
Pero, sabes que en lo más profundo de mi alma
sigue aquel dolor por creer en ti,
¿qué fue de la ilusión y de lo bello que es vivir?

Para que me curaste cuando estaba herío,
si hoy me dejas de nuevo el corazón partío.


Este fragmento nos dice que, de forma involuntaria, algunos docentes que no ven ni sienten la necesidad de cambiar la educación se esfuerzan por enseñar a sus alumnos de la mejor manera posible. Pero no lo consiguen pues nos les ofrecen las herramientas y destrezas que les permitan afrontar los desafíos de la vida. La educación que les ofrecen nos les prepara para la vida (vital y laboral). Y por eso el reproche final: para qué tengo que esforzarme si tengo la certeza de que lo que me enseñan en la escuela no me va a servir para nada: me dejas de nuevo el corazón partío.

¿Quién me va a entregar sus emociones?
¿Quién me va a pedir que nunca me abandone?
¿Quién me tapará esta noche si hace frío?
¿Quién me va a curar el corazón partío?
¿Quién llenará de primaveras este enero,
y bajará la luna para que juguemos?
Dime, si tú te vas, dime, cariño mío,

¿quién me va a curar el corazón partío?

Los alumnos necesitan de docentes que les emocionen, que sientan pasión por enseñar; que les protejan y estén siempre a su lado; que les ayude a levantarse si se caen; que les ayuden a perseguir sus sueños y sus ilusiones. Tenemos que enseñarles matemáticas, ciencias, filosofía, literatura pero también a identificar y controlar sus emociones, a trabajar colaborativamente, a ser autónomos...

Dar solamente aquello que te sobra
nunca fue compartir, sino dar limosna, amor.
Si no lo sabes tú, te lo digo yo.
Después de la tormenta siempre llega la calma,
pero, sé que después de ti,
después de ti no hay nada.


Enseñar es un acto de generosidad, un acto de amor... y si no se entiende así es muy difícil conseguir que los alumnos alcancen un aprendizaje significativo y valioso para su vida. Hay que seguir peleando por transformar la educación, hay que seguir haciendo pedagogía de la nueva educación, hay que seguir poniendo tiritas a la educación partía.

Sé que esta interpretación de la letra de la canción es fruto de mi imaginación y nada tiene que ver con las intenciones del autor... pero, ¿a que no deja de ser curiosa?
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En clase no hay preguntas estúpidas

domingo, 14 de mayo de 2017
"De vez en cuando tengo la suerte de enseñar en una escuela infantil o elemental. Encuentro muchos niños que son científicos natos, aunque con el asombro muy acusado y el escepticismo muy suave. Son curiosos, tienen vigor intelectual. Se les ocurren preguntas provocadoras y perspicaces. Muestran un entusiasmo enorme. Me hacen preguntas sobre detalles. No han oído hablar nunca de la idea de una pregunta estúpida." Carl Sagan

En muchos centros educativos (en la mayoría) se prepara a los alumnos para que sean capaces de responder preguntas, pero no para sean capaces de plantearlas. De hecho, en algunas aulas se comportan como si asistir a clase fuese algo parecido a participar en un concurso de televisión, donde hay que responder, lo más rápidamente posible, el mayor número de preguntas: Gana quien es capaz de responder sin equivocarse a las preguntas de un examen, sin importar si ha habido o no un aprendizaje significativo. Y pierde quien no es capaz de reproducir las respuestas... aquel que, por un motivo u otro, "pasapalabra".

En una escuela cuyo principal propósito era ser garante de la transmisión de conocimientos, esto era aceptado como válido y servía como criterio de selección de los alumnos. Pero en una escuela cuyo objetivo es formar a personas que sean capaces de cambiar el mundo, y de la que nadie puede quedar excluido, esto carece de validad y legitimación. Lo que debemos hacer es dotarles de las herramientas necesarias para que sean capaces de cuestionarse el mundo en el que vivimos.

Una educación basada en respuestas busca conseguir personas sumisas, que se somentan al establishment imperante. En cambio, una educación basada en preguntas pretende provocar a los alumnos, busca despertar su espíritu crítico, hacerles responsables de sus actos y acciones. Perder el miedo a hacer preguntas posibilita el cambio, la creatividad, la innovación, la colaboración, la resiliencia...

La educación que lleva a las personas a cuestionarse lo establecido necesita de un tiempo más lento, un tiempo que permita la reflexión, profundizar en los contenidos y conceptos que se estudian. Una educación basada en las respuestas es mucho más acelerada y superficial. Como dice Carl Honoré: "Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo, pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida".

Antes de finalizar, una aclaración que seguramente no debiera ser necesaria: como en todo y para todo hay que aplicar el sentido común. Que la educación que ofrecemos a nuestros alumnos les desafíe a plantear preguntas, no quiere decir que tengamos que cuestionarlo absolutamente todo, que no tengamos que transmitir nada de lo que la humanidad ha ido aprendiendo a lo largo de la historia. Es una cuestión de actitud y predisposición a la hora de enseñar y aprender... Lo dicho: ¡sentido común!
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