El extraño caso de los padres y madres que vuelven a la escuela

lunes, 8 de diciembre de 2014
“La forma más directa y eficaz de matar el asombro de un niño es darle todo lo que quiere, sin ni siquiera darle la oportunidad de desearlo.” Catherine L’Ecuyer: Educar en el asombro.

Los niños que lo tienen todo, que no conocen límites, que consiguen lo que quieren sin esfuerzo, cuando sean mayores serán “adultos kleenex”.

Me explico. Hace un tiempo todo el mundo usaba pañuelos de tela, que una vez usados se lavaban y podían utilizarse tantas veces como se quisiera. Ahora todos utilizamos pañuelos de papel desechables (o kleenex, pues se conocen por su nombre comercial), que son de un solo uso. Un “adulto kleenex” es aquel que es incapaz de adaptarse a situaciones nuevas, que tiene una baja tolerancia a frustración, que no es capaz de formarse permanentemente y que, por tanto, no es capaz de alcanzar el éxito en un mundo cada más inestable.

Un niño consentido y sobreprotegido será un adulto incapaz, será un adulto que se enfrentará al mundo con angustia, con dudas, con problemas de socialización y de autoestima.

Uno de los síntomas más claros de los padres y madres que sobreprotegen a sus hijos es cuando parece que han vuelto a la escuela y se encargan de hacer las tareas escolares de sus hijos. Bajo la excusa de ayudarles, les sustituyen siendo ellos los que acaban haciendo los deberes, siendo ellos los que buscan la información que necesitan para realizar sus trabajos académicos e incluso se los redactan. No dejar que tus hijos sean responsables de sus tareas, sean responsables ante sus obligaciones tiene un efecto perverso, totalmente contrario al que se persigue.

Un niño no debe ser el reflejo de los sueños inalcanzados de sus padres. Los padres (y los educadores en general) deberíamos tener como objetivo que nuestros hijos y alumnos sean capaces de aprender por sí mismos, de solucionar problemas de manera autónoma.

Para conseguir este objetivo es fundamental que padres y docentes trabajen conjuntamente. Los padres deben reconocer y autorizar ante sus hijos la labor de maestros y profesores. Y los docentes deben contar con los padres para establecer los objetivos y las estrategias de aprendizaje de la escuela. El fin último de la educación es que los niños tengan la capacidad de asumir responsabilidades.

15 comentarios:

  1. Interesante artículo y completamente cierto.
    Me quedo con el último párrafo.
    Saludos

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  2. Doncs jo sóc dels pocs que encara utilitzo mocadors de roba. Sóc de la vella escola.
    Interessant el que escrius com gairebé sempre.

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    1. Encara hi ha qui fa servir els de roba... afortunadament!!! Gràcies per la teva amabilitat

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  3. ¡Excelente artículo Salva! Da gusto leerte. Un abrazo :))

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    1. Muchísimas gracias Mila. Un abrazo y un lujo compartir!!

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  4. Tens molta raó, penso, però com a mare de 3 churbeles i 1 churumbela he de dir-te que costa, i molt, fer el que s'ha de fer (el que afirmes sobre responsabilitat) perquè vol dir estar disposat a -com dir-ho?- passar com a mare-pare poc ajudat. Moltes gràcies tant de bó molts pares i -sobretot- mares ;-) fossin conscients de la importància de ser-hi sense prendre protagonisme.

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    1. És complicat esperar veure els resultats de l'educació amb el pas del temps. Però molt gratificant :-))

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  5. Cuanta razón Salvador. Lo malo es que este tipo de padres cada día son más abundantes. Creo que en parte los padres se sienten culpables por trabajar tanto y no dedicarle tiempo a sus hijos que esta es una de las formas, quizá la peor, en la que tratan de compensar.

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  6. Te felicito por este estupendo artículo. A veces pensamos que manifestar las cosas que parecen tan claras no es sino una obviedad, pero no es así, la ciencia se basa en ello.

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  7. Estupendo artículo, buen punto...Todos debemos tenerlo en cuenta tanto padres como profesores.

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  8. Totalmente de acuerdo como padre y como profesor.

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