En clase no hay preguntas estúpidas

domingo, 14 de mayo de 2017
"De vez en cuando tengo la suerte de enseñar en una escuela infantil o elemental. Encuentro muchos niños que son científicos natos, aunque con el asombro muy acusado y el escepticismo muy suave. Son curiosos, tienen vigor intelectual. Se les ocurren preguntas provocadoras y perspicaces. Muestran un entusiasmo enorme. Me hacen preguntas sobre detalles. No han oído hablar nunca de la idea de una pregunta estúpida." Carl Sagan

En muchos centros educativos (en la mayoría) se prepara a los alumnos para que sean capaces de responder preguntas, pero no para sean capaces de plantearlas. De hecho, en algunas aulas se comportan como si asistir a clase fuese algo parecido a participar en un concurso de televisión, donde hay que responder, lo más rápidamente posible, el mayor número de preguntas: Gana quien es capaz de responder sin equivocarse a las preguntas de un examen, sin importar si ha habido o no un aprendizaje significativo. Y pierde quien no es capaz de reproducir las respuestas... aquel que, por un motivo u otro, "pasapalabra".

En una escuela cuyo principal propósito era ser garante de la transmisión de conocimientos, esto era aceptado como válido y servía como criterio de selección de los alumnos. Pero en una escuela cuyo objetivo es formar a personas que sean capaces de cambiar el mundo, y de la que nadie puede quedar excluido, esto carece de validad y legitimación. Lo que debemos hacer es dotarles de las herramientas necesarias para que sean capaces de cuestionarse el mundo en el que vivimos.

Una educación basada en respuestas busca conseguir personas sumisas, que no se somentan al establishment imperante. En cambio, una educación basada en preguntas pretende provocar a los alumnos, busca despertar su espíritu crítico, hacerles responsables de sus actos y acciones. Perder el miedo a hacer preguntas posibilita el cambio, la creatividad, la innovación, la colaboración, la resiliencia...

La educación que lleva a las personas a cuestionarse lo establecido necesita de un tiempo más lento, un tiempo que permita la reflexión, profundizar en los contenidos y conceptos que se estudian. Una educación basada en las respuestas es mucho más acelerada y superficial. Como dice Carl Honoré: "Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo, pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida".

Antes de finalizar, una aclaración que seguramente no debiera ser necesaria: como en todo y para todo hay que aplicar el sentido común. Que la educación que ofrecemos a nuestros alumnos les desafíe a plantear preguntas, no quiere decir que tengamos que cuestionarlo absolutamente todo, que no tengamos que transmitir nada de lo que la humanidad ha ido aprendiendo a lo largo de la historia. Es una cuestión de actitud y predisposición a la hora de enseñar y aprender... Lo dicho: ¡sentido común!

3 comentarios:

  1. Reflexiones llenas de sabiduria y, por lo tanto de reflexión, que yo comparto. La curiosidad por entender lo que nos rodea es lo le ha llevado al conocimiento a la humanidad y, sin embargo, ahora nos comportamos como si el saber ya no existiera. Si no hay curiosidad, se niega el conocimiento.
    Como siempre, felicidades por tus palabras.

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  2. Tras leer toda la reflexión, pienso que tras el principal propósito de la escuela de transmitir conocimientos, encontramos rivalidad y competitividad para alcanzar los objetivos, en este caso como dice por responder el mayor número de preguntas de forma correcta. Por otro lado, en muy importante como dice generar en los alumnos el espíritu crítico y la capacidad de generar sus propias opiniones.

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  3. Gran reflexión acerca de una realidad que se da con mucha frecuencia en la actualidad. Los niños y niñas cada vez tienen más miedo a preguntar. Es más común que absorban los contenidos que los docentes les trasmiten, olvidandonos de la importancia que tiene en ellos desarrollar un espítiru crítico y reflexivo, que le lleve a indagar más allá de lo que se ve. Si la educación buscara desarrolla el expíritu crítico de los niños y niñas, sería más sencillo que tomarán sus propias decisiones y resolvieran problemas con éxito, ya que cuanta más información tengan más les ayudará.
    Felicidades por el post. Saludos.

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