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¿Por qué pierden los niños la atención en clase? 3 claves para captar y retener su atención

miércoles, 19 de noviembre de 2025


¿Cuántas veces has sentido esa frustración en clase? Han pasado apenas 20 minutos desde que empezaste tu explicación en el aula y ya ves cabezas bajas, miradas perdidas o escuchas cuchicheos. Tu reacción inmediata es pedir ¡silencio!, pero suele ser en vano. La verdad es que no es culpa de tus alumnos, sino de su biología, de su cerebro.

La neurociencia lo confirma: la atención sostenida es un recurso finito. El cerebro no está diseñado para escuchar pasivamente durante 50 minutos, sino que está diseñado para priorizar la novedad, la emoción y el movimiento.

En este post, vamos a desglosar una clase de 45-50 minutos en tres bloques neuroeducativos infalibles. Te propongo que dejes de luchar contra el reloj y que empieces a usarlo a tu favor, aplicando estas estrategias:

1. Activación: El "golpe de dopamina" (Minutos 0 a 10)

El inicio de la clase es el momento de máxima receptividad. La neurociencia nos enseña que el cerebro, al percibir algo nuevo o sorprendente, libera dopamina, un neurotransmisor clave que regula la motivación, el placer y, lo más importante para nosotros, ¡la atención!

Estrategia A: El gancho curioso

  • La Neurociencia detrás: La corteza prefrontal, el centro de control de nuestra atención, se activa de forma intensa ante un estímulo que genera una "brecha de curiosidad" (la diferencia entre lo que sabemos y lo que queremos saber).

  • Para el aula: En lugar de empezar con un "Buenos días, hoy veremos la Célula Eucariota...", comienza con una pregunta o un dato impactante:
    • "¿Sabíais que, si estirásemos todo el ADN de una sola de vuestras células, podría llegar de aquí a la Luna y volver varias veces?"
    • Proyecta una cita polémica o un fragmento de vídeo de 30 segundos sin contexto y pregunta: "¿De qué creéis que vamos a hablar hoy y por qué?"

Estrategia B: La llama de la narrativa (Storytelling)

  • La Neurociencia detrás: Las historias activan la ínsula y el córtex cingulado, áreas cerebrales asociadas con la empatía y la emoción. Cuando narramos, el cerebro del oyente se sincroniza con el nuestro.

  • Para el aula: Conecta el tema con una anécdota personal o un caso histórico breve. Si vas a explicar una ley física, cuenta la historia de quién la descubrió y cómo falló antes de alcanzar el éxito. La conexión emocional garantiza que la información se ancle mejor en la memoria a largo plazo.

2. Reactivación: El ciclo de concentración (Minutos 10 a 40)

Aquí es donde reside el mayor desafío. La curva de atención desciende en picado después de los 15-20 minutos. Nuestra tarea es forzar un reinicio cognitivo.

Estrategia C: La pausa activa o el "Brain Break"

  • La Neurociencia detrás: El movimiento físico y el cambio de postura aumentan el flujo sanguíneo cerebral, lo que significa más oxígeno y glucosa para las neuronas fatigadas. Un breve descanso activo puede ser más productivo que obligar a seguir concentrados.

  • Para el aula:
    • Aproximadamente cada 15-20 minutos: Incorpora un ejercicio de 2-3 minutos. No tiene que ser un juego complejo. Puede ser un "Ejercicio cruzado" (tocar el codo derecho con la rodilla izquierda) o, simplemente, que todos se levanten, se estiren y se cambien de sitio rápidamente.

    • El bloque de concentración: Estructura tu sesión en bloques. Si el bloque 1 es de explicación, el bloque 2 debe ser de aplicación práctica o debate. Cambie el formato, no solo la actividad.

Estrategia D: El cambio multisensorial

  • La Neurociencia detrás: El aprendizaje es más fuerte cuando se activan múltiples canales sensoriales. La información se almacena en diferentes regiones cerebrales, creando una red de memoria más intensa.

  • Para el aula: Si acabas de usar la pizarra (visual), pasa a:
    • El debate estructurado (auditivo/verbal).
    • Una actividad manipulativa (táctil). Pide a los alumnos que modelen un concepto con plastilina o que usen tarjetas para clasificar ideas.

3. Fijación: El anclaje de la memoria (Minutos 40 a 50)

Los últimos minutos son tan valiosos como los iniciales, ya que el cerebro realiza la consolidación de la memoria antes de pasar al siguiente estímulo.

Estrategia E: La recuperación activa

  • La Neurociencia detrás: La práctica de recuperación activa (recordar la información sin mirarla) es uno de los métodos más efectivos para fortalecer las conexiones neuronales y transferir información al almacén de largo plazo.

  • Para el aula:
    • El "resumen de tres": Pide a los alumnos que escriban en su cuaderno (o en un post-it anónimo) tres ideas clave que deben recordar de la sesión, sin consultar sus apuntes.
    • El ticket de salida: Un cuestionario de una sola pregunta que obligue a aplicar el concepto principal. Solo se sale del aula una vez respondido (o pensado) el reto.

Estrategia F: Metacognición

  • La Neurociencia detrás: Preguntarse "¿Cómo he aprendido esto?" estimula las áreas de la planificación y la autoevaluación, habilidades ejecutivas esenciales que definen al buen aprendiz.

  • Para el aula: Cierra con una reflexión, como el "minuto de la reflexión": “Hoy aprendí X, pero me costó entender Y. La próxima vez intentaré Z.”

En las escuelas de hoy, el docente ya no es solo un transmisor de contenidos, sino un gestor de la atención y la emoción del aula. Al respetar el ritmo biológico de la atención —los bloques de 15-20 minutos— no solo logra clases más tranquilas, sino que garantiza que el aprendizaje sea más profundo y duradero.

La pedagogía de las canciones de Maldita Nerea. Una oportunidad para trabajar en tu aula

domingo, 17 de marzo de 2024


En ocasiones, las oportunidades para trabajar en el aula temas importantes para nuestro alumnado, surgen allí donde no te lo esperas. Por ejemplo, Maldita Nerea, ese grupo musical que nos emociona con sus letras profundas y melodías, tiene mucho más que ofrecer que simplemente buenas canciones. Si nos sumergimos en sus letras, encontraremos mensajes que pueden resonar profundamente en el ámbito educativo.

Esto no sucede por casualidad. Jorge Ruiz, el alma del grupo, es una persona muy relacionada con el mundo de la educación, ponente en distintos congresos y actos educativos y persona muy implicada en la mejora y la innovación de la educación.

Por cierto, para que este post adquiera todo su sentido, necesito que tengas en tu memoria sus canciones, o como yo estoy haciendo, te pongas su música. Mientras escribo esto, estoy escuchando Maldita Sinfónica.

Imagina una clase donde el tema de conversación no son fórmulas matemáticas o fechas históricas, sino la importancia de vivir el momento presente. El secreto de las tortugas, quizás su canción más conocida, nos invita a reflexionar sobre la necesidad de disfrutar del viaje de la vida, sin obsesionarnos demasiado por el destino final. ¿No sería genial si nuestros estudiantes entendieran la importancia de aprender de cada experiencia, en lugar de solo enfocarse en los resultados?

O qué tal una canción que nos hable sobre la comunicación y la importancia de las palabras. En el mundo genial de las cosas que dices nos recuerda lo poderosas que pueden ser nuestras expresiones y cómo influyen en nuestras relaciones y en el ambiente escolar. ¿No sería maravilloso si nuestros alumnos aprendieran desde temprano a expresar sus ideas y emociones de manera positiva y constructiva?

Y luego está esa canción que nos invita a mirar hacia adentro, a conocernos a nosotros mismos. Mira dentro nos recuerda la importancia del autoconocimiento en nuestro desarrollo personal y académico. Imagina un aula donde los estudiantes se sienten cómodos explorando sus propias fortalezas y debilidades, aprendiendo a aceptarse a sí mismos y a los demás. ¡Cuántos problemas de convivencia en las aulas nos ahorraríamos!

Pero no todo es reflexión y autoconocimiento. También hay canciones que nos hablan de la superación personal y la búsqueda de nuevas oportunidades. Cuando todas las historias se acaban nos recuerda que siempre hay un nuevo comienzo después de cada final, una lección valiosa para nuestros estudiantes en un mundo lleno de desafíos. La resiliencia es quizás una de las competencias más importantes para que nuestros alumnos sean capaces de tener éxito vital y académico.

Y para terminar, qué tal una canción que celebra la libertad y el disfrute de la vida. Primer día de verano nos invita a disfrutar el momento, a ser felices aquí y ahora. ¿No sería increíble si nuestras aulas fueran lugares donde se promueve la creatividad, la diversión y el bienestar emocional de los estudiantes?

Las letras de las canciones de Maldita Nerea nos ofrecen valiosas lecciones que pueden enriquecer el ambiente educativo. Desde la importancia de vivir el presente hasta la celebración de la libertad y la alegría, estas canciones pueden inspirar conversaciones significativas y promover el crecimiento personal y académico de nuestros estudiantes. Seguro que en otras de sus canciones encuentras otros mensajes educativos. ¿Te animas a utilizarlas en tu aula?
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Docentes muelle: educadores que impulsan el talento de sus estudiantes

domingo, 10 de marzo de 2024

 "La tarea del educador moderno no es cortar selvas, sino regar desiertos."  C.S. Lewis


En el desafiante mundo de la educación, los docentes no solo transmiten conocimientos, sino que también desempeñan un papel fundamental como impulsores del talento de sus alumnos. Más allá de enseñar los contenidos y conceptos de las diferentes materias, los docentes de primaria y secundaria tienen la oportunidad única de inspirar, motivar y cultivar el potencial de cada estudiante. Este papel trascendental implica un compromiso profundo con el crecimiento personal y académico de los jóvenes.

El término "docentes muelle" hace referencia a la idea de educadores que van más allá de sus deberes básicos para nutrir y desarrollar el talento de sus alumnos. Estos profesionales no solo se centran en el contenido curricular, sino que también se preocupan por el bienestar emocional, la confianza en sí mismos y las habilidades sociales de sus estudiantes. Su enfoque va más allá de la instrucción directa; se centra en cultivar un ambiente de aprendizaje positivo y en fomentar la autonomía y la creatividad en el aula.

Uno de los aspectos clave de los docentes muelle es su capacidad para reconocer y valorar las fortalezas individuales de cada estudiante. En lugar de adoptar un enfoque uniforme para todos, estos educadores comprenden que cada alumno es único, con sus propias habilidades, intereses y desafíos. Al identificar y fomentar estas fortalezas, pueden ayudar a los estudiantes a descubrir su verdadero potencial y a desarrollar una autoestima positiva.

Además, los docentes muelle son maestros que inspiran a sus estudiantes a soñar en grande y a perseguir sus metas con perseverancia. Actúan como modelos a seguir, demostrando pasión por el aprendizaje y mostrando cómo el esfuerzo y la dedicación pueden conducir al éxito. Estos educadores no solo enseñan, sino que también guían y apoyan a sus estudiantes a lo largo de su viaje educativo, infundiéndoles la confianza necesaria para enfrentar desafíos y superar obstáculos.

En el corazón del enfoque de los docentes que impulsan los talentos de su alumnado está la creencia en el potencial ilimitado de cada estudiante. Estos educadores desafían constantemente a sus alumnos a ir más allá de sus límites autoimpuestos y a explorar nuevas ideas y conceptos. Fomentan un ambiente de aprendizaje estimulante donde se alienta la curiosidad, la experimentación y el pensamiento crítico. A través de proyectos creativos, debates estimulantes y actividades prácticas, los docentes muelle inspiran a sus estudiantes a ser aprendices activos y participantes en su propio proceso educativo.

Los docentes muelle son conscientes de que cada estudiante tiene sus propias luchas y dificultades, y están comprometidos a proporcionar el apoyo necesario para superar estas barreras. Ya sea a través de tutorías individuales, programas de intervención temprana o simplemente brindando una escucha atenta y activa, estos educadores están siempre presentes para sus estudiantes cuando más los necesitan.

Los docentes muelle también reconocen la importancia de establecer relaciones sólidas y significativas con sus estudiantes. Entienden que el aprendizaje es un proceso colaborativo que requiere confianza, respeto y empatía mutuos. Al crear un ambiente de aula inclusivo y acogedor, estos educadores fomentan un sentido de comunidad donde cada estudiante se siente valorado y apreciado.

En resumen, los docentes muelle desempeñan un papel crucial en la vida de sus estudiantes al inspirar, motivar y cultivar su talento. A través de su compromiso, pasión y dedicación, estos educadores ayudan a moldear el futuro de la próxima generación, capacitando a los jóvenes para alcanzar su máximo potencial y convertirse en ciudadanos activos y contribuyentes a la sociedad. Su impacto trasciende las paredes del aula y deja una huella indeleble en la vida de quienes tienen el privilegio de ser sus estudiantes.

Afortunadamente yo tuve varios docentes muelle que me ayudaron a desarrollar mi talento y me impulsaron a perseguir mis sueños... Y cada día les doy las gracias por ello.

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Decálogo para educar en el mundo actual: lo que hay y lo que no hay que hacer

sábado, 2 de marzo de 2024

"Los maestros abren la puerta, pero tú debes entrar por ti mismo." Proverbio chino


Este decálogo pretende dar una visión integral de cómo debería ser la educación en el mundo actual, destacando aspectos fundamentales para preparar a los estudiantes para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades de un entorno cambiante y globalizado. Seguramente puedan añadirse más puntos y quizás creas que sobran algunos, lo que realmente importa es que nuestro alumnado aprenda de verdad:

        1.    Fomentar la creatividad y la innovación:

✅  Lo que hay que hacer: Promover un ambiente en las aulas que fomente la creatividad y la innovación, donde los estudiantes sean alentados a pensar de manera crítica y a encontrar soluciones originales a los problemas.

 ❌ Lo que no hay que hacer: Limitar el aprendizaje a la memorización de información sin comprensión ni aplicación creativa.

2.    Educación personalizada y diversificada:

✅  Lo que hay que hacer: Adaptar el proceso de enseñanza-aprendizaje a las necesidades individuales de cada estudiante, reconociendo sus diferentes estilos de aprendizaje y ritmos de progreso.

 ❌ Lo que no hay que hacer: Implementar un enfoque único y uniforme que no tenga en cuenta las diferencias individuales de los estudiantes.

3.    Fomentar la colaboración y el trabajo en equipo:

✅  Lo que hay que hacer: Promover actividades que fomenten la colaboración entre estudiantes, enseñando habilidades sociales y la importancia del trabajo en equipo.

❌  Lo que no hay que hacer: Priorizar actividades individualistas que no fomenten la cooperación ni el desarrollo de habilidades sociales.

4.    Incorporar la tecnología de forma responsable:

✅  Lo que hay que hacer: Integrar la tecnología de manera responsable en el aula, utilizándola como una herramienta para mejorar el aprendizaje y la enseñanza.

❌  Lo que no hay que hacer: Tener una dependencia excesiva de la tecnología sin un propósito educativo claro o ignorar los riesgos asociados con su uso inadecuado.

5.    Enseñar pensamiento crítico y resolución de problemas:

✅  Lo que hay que hacer: Fomentar el pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas complejos, enseñando a los estudiantes a analizar información, cuestionar supuestos y tomar decisiones fundamentadas.

 ❌ Lo que no hay que hacer: Limitarse a transmitir conocimientos de manera pasiva sin desarrollar habilidades de pensamiento crítico en los estudiantes.

6.    Promover la educación emocional y el bienestar:

✅  Lo que hay que hacer: Integrar la educación emocional en el currículo, ayudando a los estudiantes a desarrollar habilidades para gestionar sus emociones, resolver conflictos y cultivar el bienestar personal. Según la neurociencia, la emoción lleva al aprendizaje.

 ❌ Lo que no hay que hacer: Descuidar el aspecto emocional del aprendizaje, ignorando la importancia del bienestar emocional en el rendimiento académico y el desarrollo integral de los estudiantes.

7.    Fomentar la ciudadanía global y la empatía:

✅  Lo que hay que hacer: Educar a los estudiantes para que sean ciudadanos globales conscientes, compasivos y con una mentalidad abierta hacia diferentes culturas y perspectivas.

 ❌ Lo que no hay que hacer: Limitar el enfoque educativo a lo local, sin fomentar la comprensión y el respeto por la diversidad cultural y social a nivel global.

8.    Desarrollar competencias del siglo XXI:

✅  Lo que hay que hacer: Enseñar habilidades del siglo XXI como el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la colaboración, la creatividad y la alfabetización digital.

 ❌ Lo que no hay que hacer: Centrarse exclusivamente en la transmisión de conocimientos teóricos desactualizados, sin preparar a los estudiantes para enfrentar los desafíos del mundo moderno.

9.    Promover la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente:

✅  Lo que hay que hacer: Integrar la educación ambiental y la sostenibilidad en el currículo, concienciando a los estudiantes sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y adoptar prácticas sostenibles.

 ❌ Lo que no hay que hacer: Ignorar la crisis ambiental y sus implicaciones en la educación, perpetuando hábitos y actitudes que contribuyan al deterioro del medio ambiente.

10.  Fomentar una evaluación formativa y continua:

✅  Lo que hay que hacer: Implementar una evaluación formativa y continua que permita retroalimentar el proceso de aprendizaje, identificar áreas de mejora y reconocer el progreso individual de cada estudiante.

 ❌ Lo que no hay que hacer: Limitar la evaluación a exámenes estandarizados que no reflejen de manera integral el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes.

 

En conclusión, es muy importante que nuestros estudiantes aprendan de forma significativa, profunda, perdurable y transferible. Es decir, que lo que aprendan les sirva para afrontar los retos personales, académicos y laborales del presente y del futuro de manera efectiva y real.

Sin embargo, no es recomendable promover el aprendizaje temporal, parcial y pasajero, que en realidad no les sirve para nada. Y es que la labor de los docentes es plantar semillas en nuestros estudiantes para que florezcan cuando lo necesiten y no pretender que den sus frutos antes de tiempo, para que estos maduren y caigan al suelo sin que se puedan aprovechar.
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Oportunidades educativas del verano

domingo, 30 de junio de 2019
Imagen de asderknaster en Pixabay
"De vez en cuando desaparece, tómate un pequeño descanso, para que cuando vuelvas a tu trabajo tu juicio sea más acertado. Toma cierta distancia, porque así el trabajo parece más pequeño, la mayor parte se puede asimilar en un abrir y cerrar de ojos, y la falta de armonía y la proporción es más fácil de ver." Leonardo da Vinci

Esta cita atribuida a Da Vinci es aplicable tanto a alumnos como a docentes... Y es que el verano es una época que permite tomar cierta distancia con el día a día, con lo cotidiano. Por eso es un buen momento para descansar, desconectar y, porque no, para tener nuevas experiencias y nuevos aprendizajes. Aprendizajes que en el contexto del ocio y del divertimento serán siempre significativos.

El verano es un buen momento para seguir aprendiendo, pero lejos de lo académico, de lo formal, de lo común, de lo corriente, de lo cotidiano. ¿Significa eso que no hay que revisar los contenidos que se han trabajado a lo largo del curso? ¿Significa que no hay que hacer que los niños utilicen cuadernos de verano o los docentes asistir a cursos de formación? No, que cada uno haga lo que quiera y lo que necesite... he visto a muchos niños y niñas disfrutar de lo lindo completando esos cuadernos y a docentes divirtiéndose al tiempo que formándose en cursos de verano de lo más dispares.

Pero el descanso veraniego es para disfrutar de la familia, para conocer a otras personas, para hacer nuevas amistades, para vivir nuevas experiencias. Es tiempo de tener más contacto con la naturaleza para aprender a amarla y hacer un mundo más sostenible. Es un buen momento para disfrutar de nuestras aficiones e incluso para aburrirse, que a veces viene bien.

Es también tiempo para leer lo que nos venga en gana, cuando queramos y donde queramos, sin tener que hacer resúmenes, ni rellenar fichas ni hacer actividades sobre ello. Pero sin olvidar que es un buen momento para hacer actividad física: correr, andar, nadar, saltar, bailar...

Puede que haya a quien le parezca que estos aprendizajes veraniegos no tienen demasiado valor porque no tienen nada que ver con lo que se hace en la escuela. Pero nada más lejos de la realidad, estos aprendizajes nos permiten llegar a ellos más fácilmente porque nos dotan de más herramientas, habilidades, destrezas y competencias para la vida y nos hacen mejores personas.
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10 claves para aprender (de verdad)

domingo, 9 de junio de 2019
Las 10 cleves son igualmente importantes.
"A los ignorantes les aventajan los que leen libros. A estos, los que retienen lo que han leído. A estos, lo que comprenden lo que han leído. A estos, los que se ponen manos a la obra." Proverbio hindú

Todos sabemos que en la escuela no siempre aprendizaje y aprobado son sinónimos. Y creo que todos estaremos de acuerdo en admitir que ya es hora de que aprender es más importante que aprobar. O, al menos, que ambas cosas fueran lo mismo.

A continuación, me gustaría compartir 10 claves que considero fundamentales para conseguir que los alumnos y alumnas aprendan (de verdad), para que el aprendizaje que adquieren en la escuela les sirva para toda la vida, para que sean no solo creadores de contenido sino de conocimiento:

1. Utilizar las metodologías y los recursos disponibles en función del contenido y de los objetivos de aprendizaje a conseguir, y no al revés. En función de qué queremos que aprendan, debemos elegir la mejor manera de que lo hagan.

2. Por eso, los contenidos deben ser significativos y adecuados para todos los alumnos y alumnas...

3. ... Y las tareas y actividades que se propongan deben contemplar distintos niveles de dificultad y distintos procesos cognitivos.

4. Es necesaria (y debe ser exigida) la máxima implicación de los docentes (a nivel individual y como claustro), de los alumnos y alumnas y de las familias. Todo aprendizaje requiere de un esfuerzo, de un tiempo y de un buen grado de atención y concentración.

5. Las tareas que se propongan deben promover en buena medida el trabajo colaborativo. Los alumnos y alumnas deben ser agrupados a los largo de las diferentes tareas siguiendo distintos criterios en función del trabajo a realizar (grupos heterogéneos, homogéneos...).

6. Es muy importante entender que la escuela forma parte de una comunidad, que está condicionada por su entorno y sus circunstancias. La labor que se realiza en las aulas puede y debe tener una incidencia real en la comunidad.

7. No deben menospreciarse las habilidades (blandas y no tan blandas) de los alumnos y alumnas. Valorar las posibilidades de todos y cada uno de los alumnos y alumnas y potenciar su autoestima.

8. Aceptar los currículos oficiales de de manera crítica y entender que en la vida real los contenidos nunca se presentan de forma estanca como sucede con las asignaturas escolares.

9. Es imprescindible que exista un proyecto de centro compartido por toda la comunidad. Solo así la integración de lo que se lleva a cabo en la escuela conducirá a un aprendizaje significativo y será coherente y compartido por todos.

10. Evaluar a diario el proceso de aprendizaje, más allá del examen o el test puntual correspondiente. Evaluar para mejorar el aprendizaje, no para calificarlo.
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7 exámenes en una semana: ¿Evaluamos?

domingo, 2 de junio de 2019
"Cuando los estudiantes hacen trampa en los exámenes es porque nuestro sistema escolar valora más las notas de lo que los estudiantes valoran el aprendizaje." Neil deGrasse Tyson

Se acerca el final de curso. Como cada año es época de evaluaciones finales, es el momento de aprobar o suspender, Es tiempo de prisas, ansiedad, agobio, nervios. insomnio... para alumnos, pero también para profesores y familias.

Habitualmente es el momento de querer hacer en unos días lo que es trabajo de todo el curso. Es el sprint final, es como si tras los 42 kilómetros de una maratón, empezáramos a esforzarnos cuando solo faltan los últimos 195 metros...

Es época de exámenes. Y no, no estoy en contra de los exámenes. Un buen examen es un instrumento muy válido de medición del aprendizaje. Estoy en contra de los exámenes si facilitan que se pueda empollar unos contenidos en poco tiempo para que sean aprobados, olvidando por completo, o casi, todo lo memorizado en unos pocos días. Y es que aprobar es mucho más que calificar.

En estas fechas de evaluaciones finales son habituales las travesías de hacer un examen tras otro en unos pocos días. Siete exámenes en una semana (es un ejemplo real de un centro educativo cuyo nombre no voy a citar) es una cantidad de exámenes que más que medir el aprendizaje, ponen a prueba la capacidad de alumnos, docentes y familias para aguantar la presión, los nervios y la ansiedad. Y es que sin duda la evaluación no consiste en eso.

La evaluación no es un momento puntual, es un proceso; ni debería servir para etiquetar el aprendizaje con un número. La evaluación debe servir para que los alumnos y alumnas conozcan sus fortalezas y sus debilidades, para que puedan seguir aprendiendo mejorando su proceso de aprendizaje.

Evaluar es tan necesario como difícil. Porque, según Neus Sanmartí, es el motor del aprendizaje, ya que de ella depende tanto qué y cómo se enseña, como el qué y el cómo se aprende. Dime cómo evalúas y sabré qué tipo de docente eres. Ya es hora de entender que la nota no siempre es sinónimo de aprendizaje, ya es hora de valorar el aprendizaje.
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El aprendizaje sincero: contra el postureo educativo

domingo, 5 de mayo de 2019
Vivimos en la sociedad de la apariencia, donde se valora más parecer que ser, tener que saber. Hoy lo importante para triunfar no es lo que sabes, sino lo que aparentas saber. En psicología se conoce como complejo de Eróstrato al trastorno que lleva a una persona a querer ser el centro de atención, a destacar a cualquier precio. Y creo que es un mal muy extendido en el mundo actual.

Las redes sociales (facilitan mostrar una imagen idealizada de nuestra realidad), la infoxicación (recibimos cada vez más información y no hay tiempo para leerla y menos aún para asimilarla), las fake news (lo importante no es la veracidad de la información, sino su impacto) son algunos de los ejemplos que condicionan nuestra manera de estar en el mundo y de comprenderlo. Y la educación no es ajena a esto...

Vaya por delante que todos hemos utlilizado el postureo alguna vez, yo el primero. Pero, ¿merece la pena ese tipo de reconocimiento? ¿Aporta algo positivo a nuestra forma de afrontar la vida? Cuando alguien aparenta saber y no sabe, tarde o temprano pone en evidencia su incapacidad o lo que es aún peor puede estar haciendo un mal irreparable. Es por eso que creo que debemos acabar con el postureo educativo.

Propongo que la educación que transmitamos en nuestras escuelas tenga como consecuencia un aprendizaje sincero. Todo aprendizaje necesita de información y motivación, y para ser significativo y perdurable, necesita procesar más que memorizar. No es que la memoria no sea importante, lo es y mucho, lo que no es lícito es potenciar la memoria a corto plazo para aprobar un test y desechar el contenido al cabo de poco tiempo. Este no debe ser el objetivo de la educación que impartimos en nuestras escuelas, ni el resultado para nuestros alumnos.


Un aprendizaje sincero es perdurable, adaptable, significativo y extrapolable. Un aprendizaje que no se base en el postureo sino en el conocimiento facilitaría que nuestro sistema educativo acabara con el abandono escolar temprano, del que somos número uno en Europa. Hay que crear espacios de aprendizaje formal que den cabida al mayor número de personas para que no queden al margen de la sociedad y puedan aprender para tener una vida más plena.

Desde aquí quiero pedir encarecidamente a todos los miembros de la comunidad educativa que hagamos un esfuerzo por dejar de lado el postureo y por sentar las bases de una educación que cumpla con el objetivo de formar personas capaces de cambiar el mundo, de adaptarse a las circunstancias cambiantes y de tener un pensamiento crítico y sostenible.
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Aprender de verdad, enseñar de verdad

domingo, 3 de febrero de 2019
"Dar clase con la boca cerrada supone evitar la tentación natural de dar clase Narrando y proporcionar a los estudiantes experiencias instructivas y después provocar en ellos la reflexión sobre estas experiencias." Don Finkel


https://www.flickr.com/photos/sweet_vengeance/5054972190
Hace unos días, Toni Solano (@tonisolano), para mí una de las voces más sensatas y coherentes del universo educativo, publicaba el siguiente tuit:
Me dice un alumno: "me han dado la nota de ****** y he sacado un 9". Le doy la enhorabuena y le pregunto qué contenidos salían en el examen. "Uf, ya no me acuerdo de qué iba. Hace tres semanas que lo hicimos". ¿En esto consiste la excelencia?

Soy de los que creen que los contenidos y los conceptos siguen siendo importantes en la escuela. Pero qué sentido tiene promover el aprendizaje fingido, qué sentido tiene hacer que los alumnos y alumnas acumulen datos y conceptos en su memoria a corta plazo para que se olviden a los pocos días. ¿Eso es aprendizaje?

El aprendizaje es activo y debe ser construido. No. esto no quiere decir que las clases magistrales sean siempre inútiles. Según Don Finkel este tipo de clase solo funciona los estudiantes han tenido de verdad las experiencias relatadas y si la explicación del docente les ayuda a reflexionar por ellos mismos sobre esa experiencia. Siempre he defendido que las formas de enseñar son diversas y variadas, por lo que hay que utilizar la metodología más adecuada para conseguir nuestros propósitos.

Enseñar es complejo y complicado, pero también lo es el aprender. Por ese motivo es mejor no dedicar ni un minuto de nuestro tiempo a memorizar cosas que vamos a olvidar al cabo de poco tiempo, es mejor no dedicar ni un poco de nuestro esfuerzo a trabajar cosas sin sentido. Lo que se aprende en la escuela debe servir para siempre, para poder afrontar la vida con garantías.

La realidad es muy compleja y solo puede afrontarse con la misma complejidad. Pocas veces debemos enfrentarnos a algún reto en nuestra vida con los conocimientos aislados de una única materia o disciplina. Los conocimientos deben estar interrelacionados y deben presentase en su contexto. Es el momento de replantearnos la existencia de asignaturas y horarios, de clases cerradas, de la presencia de un único profesor por clase, de agrupaciones por edad, de aulas auditorio. Es el momento de afrontar la complejidad del proceso de enseñanza/aprendizaje en su totalidad.

Sé que esta propuesta no gusta a aquellos que se dedican a la enseñanza desde una perspectiva de especialista en un campo del saber, pero la colaboración y cooperación es más que una opción, es una necesidad.
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De la Piel a la Pedagogía: las 10 "P" de la educación

domingo, 6 de enero de 2019
Hay muchas palabras en castellano que empiezan con la letra P y algunas de ellas están relacionadas con la educación... y otras no.

Entre las que no, destacaría Postureo, Política y Petulancia. Que son palabras que están demasiado presentes en los debates educativos en la redes sociales. De hecho, las discusiones educativas tuiteras me recuerdan aquella famosa canción del dúo musical Pimpinela "Olvídate y pega la vuelta": reproches mutuos y acusaciones varias, desacuerdo e imposibilidad de encuentro.

10 son las palabras que empiezan con la letra P que caracterizan la educación:

1. Pedagogía. Lejos de ser el problema de la educación actual, como algunos pretenden, es la solución a muchos de sus males (que no a todos). Es muy peligroso e inconsciente pretender transformar o renovar la educación sin conocer la historia y la tradición de la praxis y la teoría pedagógica.

2. Piel. La educación debe emocionar, debe sentirse como se sienten las caricias en la piel. Hay que sentir para aprender porque los aprendizaje vividos, aquellos que consiguen despertar sentimientos, emocionar, son los verdaderamente significativos y perdurables.

3. Placer. El placer por el conocimiento debe dirigir el aprendizaje de los alumnos y alumnas y junto con su curiosidad innata son el fundamento para que puedan aprender de forma autónoma a lo largo de toda la vida.

4. Pensar. La educación debe hacer que las personas tengan espíritu crítico y sean capaces de discernir por sí mismas lo que es correcto y adecuado de o que no lo es, sin dejarse manipular o dirigir de forma autómata. Enseñar a pensar es tener la aplicar el conocimiento.

5. Pluralidad. Ser capaz de aceptar las diferencias y respetarlas debe ser uno de los propósitos de la educación. Entender que las diferencias nos enriquecen y nos permiten mejorar es clave para afrontar el futuro con garantías.

6. Perseverancia. También podría valer la palabra Paciencia. La constancia, el esfuerzo para conseguir sus objetivos, la capacidad de no rendirse ante las dificultades y de aprender de los errores es un valor esencial de la educación. El esfuerzo y la capacidad para perseverar no debe confundirse con el sufrimiento y la ansiedad ante el aprendizaje.

7. Profesor/a. El factor humano en la transmisión de conocimientos, destrezas y habilidades es indispensable e indiscutible en la sociedad de la información. La labor docente es, y será, fundamental para el aprendizaje de la nuevas generaciones.

8. Poesía. En un mundo donde los contenidos STEM tienen cada vez más importancia, la educación que reciben nuestros alumnos y alumnas debe contemplarlos sin duda alguna. Pero la poesía, el arte, la literatura deben formar también una parte fundamental de esa educación, porque nos hace mejores personas y porque ayudan a consolidar los conocimientos técnico-científicos.

9. Pregunta. Cuestionarse sobre el mundo es básico para aprender sobre él. La pregunta es generadora de conocimiento y la búsqueda de respuestas es el camino para acceder al aprendizaje en un mundo complejo.

10. Paradoja. Para finalizar la cuestión clave: se da la paradoja de que no hay una única forma de acceder al conocimiento, que no hay una única forma de aprender, que no existen fórmulas mágicas ni recetas infalibles... Por tanto, cuando debatamos sobre educación seamos respetuosos y tengamos la capacidad de entender la posición del otro, así y solo así conseguiremos una educación mejor.
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