Talento
entre nuestros jóvenes hay a raudales; riqueza, no tanta.
Cuando
la posibilidad de cursar estudios de grado superior, de obtener una
formación de calidad, depende de los recursos económicos de los que
uno dispone y no de su capacidad intelectual y su talento: ¡Cuánto
talento desperdiciado! Y lo que muchos no parecen darse cuenta: ¡Cuánta riqueza (cultural y económica) desperdiciada para la
sociedad!
Algunos
políticos consideran que las becas son un dispendio irracional e
insostenible. Pero es justo al contrario, es una inversión necesaria
para asegurarnos un futuro cultural y económico mucho mejor, para
que nuestra sociedad progrese.
Defender
una visión clasista de la educación limita las posibilidades de
desarrollo y desperdicia la riqueza humana de un país.
Aunque
yo no creo (como creen algunos) que “todos los niños pueden ser
Einstein”, sí que estoy convencido de que todos los niños tienen
algún talento que necesitan desarrollar para alcanzar el máximo de
su potencialidad. Algunos niños niños pueden ser Einstein; otros,
Marie Curie; otros Fernando Alonso; otros, Picasso; otros, García
Márquez; otros, Shakira; otros, Ferrán Adriá; otros, Gloria
Fuertes... Pero lo que es realmente importante es que todos
desarrollen al máximo su potencial, y eso el
Estado tiene la obligación y el deber de posibilitarlo.