Abrir nuestras aulas al aprendizaje intergeneracional

viernes, 4 de enero de 2013
“A menudo se echa en cara a la juventud el creer que el mundo comienza con ella. Cierto, pero la vejez cree aún más a menudo que el mundo acaba con ella. ¿Qué es peor?” Christian Friedrich Hebbel

 
Sé que lo que vas a leer a continuación no es nada nuevo, pero hay cosas que el sentido común nos dice que hay que ir recordándolas de vez en cuando.

Aunque es cierto que, en los últimos años, nuestros menores pasan cada vez más tiempo con sus abuelos, por la imposibilidad de los padres de conciliar vida laboral y vida familiar, no es menos cierto que la brecha intergeneracional no ha disminuido, que la incomprensión entre nuestros jóvenes y nuestros mayores continúa siendo muy importante.

La función de los abuelos es de “guardería”, de cuidado y vigilancia, pero no tiene una intención educativa consciente. Es más, en ocasiones, no hay sintonía entre los mensajes educativos de los padres y los de los abuelos, convirtiéndose estos últimos en garantes de los caprichos de los niños.

La educación intergeneracional consiste en el intercambio de relaciones de aprendizaje y las interacciones entre menores y mayores. No se trata solamente de que las diferentes generaciones estén juntas, sino que se trata de dar una intencionalidad educativa a este intercambio. No cualquier tipo de interacción provoca aprendizaje intergeneracional; es algo más que el hecho de transmitir conocimientos.

Los jóvenes tienen mucho que aprender de los mayores, pero también mucho que enseñarles y viceversa. La sociedad necesita de todos (niños, jóvenes, adultos, ancianos) para alcanzar su máxima plenitud, es lo que desde Naciones Unidas se denomina una sociedad para todas las edades.

Deberíamos abrir nuestras escuelas e institutos a este tipo de interacción de aprendizaje. El intercambio de experiencias educativas intergeneracional debería ser obligatorio en todos los ciclos educativos, desde la educación infantil hasta la educación superior. Un espacio en la escuela donde se empleen los conocimientos, las experiencias, las destrezas específicas de cada generación para el enriquecimiento mutuo. En este sentido, las TIC puede (deben) jugar un papel fundamental al facilitar la comunicación y el intercambio.

El objetivo es eliminar barreras, obstáculos entre generaciones. Este tipo de aprendizaje consigue transformar la visión negativa de la vejez (las personas mayores se vuelven más activas, menos propensas a las enfermedades...) y dar un sentido de responsabilidad a las jóvenes generaciones transmitiéndoles valores como la solidaridad, la cooperación, el respeto.

Además, el aprendizaje intergeneracional es una estrategia muy eficaz en uno de los temas más interesantes en estos tiempos que corren: la educación permanente, pero eso lo dejamos para otra ocasión.

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