La educación desnuda (sin etiquetas)

lunes, 18 de marzo de 2013
No, el título de este post no hace referencia a una película de Almodóvar, si no que se refiere al hecho de que al parecer a todos nos disgusta ver a la educación desnuda y, por eso, cada uno de nosotros la viste con el traje (con la etiqueta) que cree que le sienta mejor en cada momento. En mi opinión, eso provoca que, en ocasiones, tengamos una visión parcial de ella y no seamos capaces de abarcarla en su globalidad.

Para algunos, los más humanistas, el vestido que le sienta mejor es el de la educación emocional o de la educación en valores. Para otros, los que siguen las últimas tendencias, el traje último modelo (el que está de moda) es de la educación para la iniciativa emprendedora. Los más progresistas, la visten con las galas de la educación para la ciudadanía. Los pacifistas, con los colores de la educación para la paz. Los ecologistas, con los de la educación ambiental... y así podemos enumerar un sinfín de maneras de vestir (de etiquetar) la educación: educación para la diversidad, educación para la salud, educación para la igualdad, educación vial, educación física, educación para el desarrollo... Como se puede comprobar, la educación tiene un buen fondo de armario.

Todos y cada uno de estos trajes o vestidos resalta alguno de sus encantos, alguna de sus características más significativas. Pero como dice el refrán: “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, o lo que es lo mismo, por mucho que cambiemos de traje a la educación su esencia siempre es la misma: buscar el desarrollo integral de la persona tanto en el ámbito individual como en el ámbito social. Y eso no debemos perderlo nunca de vista.

Poner etiquetas es una característica de la sociedad posmoderna. Todo se ha vuelto tan líquido, tan complejo, tan cambiante que acompañarlo de una característica que lo acote y lo simplifique lo hace todo mucho más amable y comprensible: convierte el caos en orden aparente. Por sí mismo, el hecho de etiquetar la educación no representa un problema, la cuestión es tener siempre muy presente que, a veces, “los árboles no dejan ver el bosque”.

Además hay otra característica de la sociedad consumista/capitalista actual que también está calando profundamente en educación: la obsolescencia planificada.

Esto que, a nivel de consumo y ecología, me parece una atrocidad sin parangón; a nivel educativo se me antoja una oportunidad, porque la educación por definición es siempre un proceso inacabado.

Si todos somos conscientes de que el objetivo de la educación no es la adquisición de unos conocimientos fijos e inmutable (pues esto es imposible ya que el conocimiento es dinámico y cambiante), no es alcanzar una meta como en una carrera atlética; sino que es un viaje, un recorrido donde lo importante es el camino andado y no el destino: ¡Qué gran oportunidad se nos presenta para cambiar nuestra manera de enseñar!

No podemos desaprovechar la oportunidad que se nos brinda de estar siempre con la predisposición del aprendiz aunque se sea maestro.

10 comentarios:

  1. Genial tu entrada, como leer a Kavafis y su Ítaca aplicado a la educación.

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    1. Un fuerte abrazo Alberto. Gracias por estar siempre por aquí.

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  2. Gracias por el post, Salvador. Como bien indicas en medio de esta sociedad líquida en la que los ropajes que revisten la educación fluyen, tan rápido como nacen, es el momento de redescubrir la educación como proceso siempre inacabado. Desde mi punto de vista el desnudar a la educación de los distintos vestidos, que ponen en evidencia la riqueza del proceso educativo, nos ayudará a redescubrir el aprendizaje como corazón de la misma. Tal y como señalas este proceso nos da la oportunidad de "estar siempre con la predisposición del aprendiz aunque sea maestro".

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    1. Gracias a ti por el comentario que ayuda a completar lo dicho en el post.

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  3. Buenísimo el post! Nuestra vocación es un compromiso y un camino donde siempre aprendemos...

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    1. Gracias Cristina. Todo docente debería tener este compromiso.

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  4. Estupendo, la educación es algo vivo, un camino en el que nunca se deja de aprender.

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    1. Me parece que es un proceso sin fin cuyo sentido único es caminar sin cesar.

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  5. Saludos Salva. He incluido tu blog en mi lista de premiados.

    http://lamariposayelelefante.blogspot.com.es/2013/03/dia-de-premios.html

    Un abrazo

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    1. Muchas gracias, me ha hecho mucha ilusión. Un abrazo

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