Bricolaje educativo: ¿Hágalo usted mismo?

lunes, 6 de mayo de 2013

“Bienvenidos a la República independiente de mi aula”. Parafraseando un conocido spot publicitario de una conocidísima marca sueca de muebles, me gustaría expresar lo que para mí es uno de los problemas más importantes de la educación escolar: muchos profesores creen que el aula es su reino y, en consecuencia, sus alumnos son sus súbditos. Esto les impide trabajar en equipo con otros miembros del claustro y no tener en cuenta los intereses de sus alumnos ni las opiniones de sus familias, con lo que no logran alcanzar de ninguna manera el fin último de su labor como docentes: que los alumnos aprendan.
Por otro lado, siguiendo con el símil de esta empresa sueca, la educación actual se está “ikealizando”, es decir, tiende a convertirse en un Ikea de enormes dimensiones donde se pueden adquirir muebles funcionales a buen precio y montárselos uno mismo. Internet posibilita que cada profesor encuentre las piezas necesarias para montar sus clases de un modo artesanal y muy funcional, teniendo en cuenta los intereses de sus alumnos.
Pero, ¿habéis intentado alguna vez montar un mueble de Ikea? Nunca es tan fácil como parecía en un principio. Las instrucciones son muy sencillas y visuales, pero cuando acabas de montar el mueble casi siempre suele sobrar alguna pieza y muchas veces, cuando ya casi has terminado, te das cuentas de que hay una pieza al revés y tienes que desmontarlo y volver a empezar.
Lo mismo sucede con las secuencias didácticas. Podemos encontrar muchas piezas y muy interesantes en la red. Podemos utilizar herramientas tan potentes y útiles como Tiching (@tiching), donde puedes buscar entre miles de contenidos educativos seleccionados, valorados por otros profesores y clasificados según el contenido y el nivel educativo al que van dirigidos. Pero a todo eso hay que darle un sentido didáctico, una secuencia con sus objetivos, sus criterios de evaluación y ahí es donde empiezan, desgraciadamente, muchas de las dificultades.
Si los profesores tuvieran que dedicarse tan solo a elaborar secuencias didácticas creo que no habría problema alguno. Lo que sucede es que un profesor tiene un sin fin de obligaciones a las que atender: tutorías con alumnos y familias, papeleo burocrático a cumplimentar, mediar en conflictos... En este sentido, no me parece una opción criticable buscar materiales editados, siempre que se haga un uso adecuado de ellos y no sean utilizados como sustitutos de su labor docente.
Sé que hay personas que todavía prefieren los muebles clásicos, esos que te los montan con precisión y, si se cuidan bien, duran toda la vida. Pero también sé que esto no es lo más adecuado para los tiempos que corren.
En definitiva, a mí me da lo mismo dónde “adquiráis vuestros muebles”, lo importante es que cumplan con su cometido, que en el caso de la educación es que los alumnos aprendan lo que deben aprender, que consigan ser mejores personas y lleguen a ser miembros de la sociedad con espíritu crítico y constructivo.

5 comentarios:

  1. Como siempre... ¡genial! Una metáfora creativa e ilustrativa para educar y enseñar. Propones nuevas vías de reflexión. Personalmente, miedo me dan, porque impide conseguir los objetivos que necesitan nuestros alumnos y que responden a sus necesidades y demandas educativas, los "muebles hechos a medida", sin posibilidad alguna para la flexibilidad y creatividad. De igual manera, desechemos aquellos muebles que solemos encontrar en la rutina y el conformismo, en los "socorridos almacenes de los SALDOS mobiliarios" del sistema educativo (¡cuántos muebles sobran hoy día...!). Estos muebles sólo enseñan que en "ciertos" cajones" está la verdad y ¡sólo en ellos!, "guardando" celosamente los objetos (conceptos) de siempre, posiblemente "apolillados" por la vejez memorística. Es más. Dificultan colgar nuevas "perchas" (conocimientos) o "accesorios" (proyectos) que permitan cambiar la funcionalidad primera del mueble, según la necesidad y el momento. Prefiero comprar los "muebles" del Ikea educativo. Al menos, si me equivoco, puedo "desmontar" (enseñar) y volver a montar (aprendizaje constructivista) con criterio. Incluso si olvidase alguna regla del "manual de instrucciones" podría compartir experiencias e ideas con los que me ayudan a "montarlo" (p.e. alumnos) para que, de manera innovadora y creativa, "ikealizaramos" hasta construir el "mueble deseado". ¿Sobran piezas? ¡Tranquilos! Lo importante no es que sobren, sino que "encajen" o "no deformen" nuestro mueble, de modo que responda lo mejor posible a la finalidad para la que fue adquirido y acabe siendo, en la medida de lo posible, "multiusos". ¿Te ikealizas?

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  2. Tu comentario es en sí mismo un post. Gracias Agustín

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  3. Bien dicho. Los maestros mil usos, atendiendo a los objetivos que marca el Ministerio de Educacion, la escuela en particular, los padres de familia, los alumnos con sus necesidades particulares, con los libros marcados como textos con los contenidos a cubrir, pensar creativamente, y atender a tantos alumnos......, me sobran muchas cosas y no puedo concentrarme en solo el alumno que es lo que debo de tener presente.....
    Saludos,
    Beatriz

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  4. Molt xulo Salva, una metàfora molt adient!! aprendre ha de ser l'objectiu últim , siguin quines siguin les eines!

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  5. Un cop més, gràcies pel pots que ens fan refelxionar! és un debat important el que has obert: treball en equip, l'alumne en el centre de l'acció educativa, el projecte i els objectius educatis priomordials... Rosa Rodriguez Gascons, pedagoga

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