La escuela que castiga el error: ¡Nadie es perfecto!

domingo, 8 de mayo de 2016
"Aprendió tanto de sus errores que cuando tropezaba, en lugar de caer, volaba." Álex Rovira


La vida consiste en aprender, aprender y volver a aprender; en escoger, seleccionar, decidir y, en ocasiones, equivocarse para aprender, aprender y volver a aprender.

Siempre he creído que una de las cosas que aprendí en mi paso por la educación formal (escuela, instituto y universidad), y que más me ha costado superar, es el miedo al error. Aún hoy en día me sorprendo, de vez en cuando, lamentándome amargamente por haberme equivocado al tomar una decisión, todo y que sé que esa equivocación me lleva a aprender, me acerca un poco más al éxito.

Los centros educativos no deberían centrarse en lo que han hecho sus alumnos sino en lo que pueden llegar a hacer. El error no es, por supuesto, un objetivo de la escuela, pero sí su gestión para alcanzar el aprendizaje.

La escuela enseña a sentir vergüenza por cometer errores, por equivocarse: ¡Qué gran error! Cometer errores no debería verse como un problema sino como una oportunidad. Actualmente, en nuestros centros educativos se aprende a ver el error como fracaso (como pérdida), se castiga con el suspenso (con la exclusión). Claro que el error debe tender a evitarse (debemos equivocarnos lo menos posible), pero si se produce (e inevitablemente se va a producir en un momento u otro, es una situación u otra) debe aprovecharse su potencial como un paso más en el camino del éxito.

Castigar el fallo tiene un efecto inhibidor, te impide intentar cosas distintas, lleva a una baja autoestima y a la búsqueda de atajos para lograr el éxito (en el caso de la escuela: aprobar sin que en realidad se produzca aprendizaje).

En una educación que tiene como propósito enseñar a los alumnos y alumnos a ser críticos, emprendedores y creativos hay que gestionar de otra manera el error. Los errores deben analizarse para establecer estrategias para subsanarlos. El miedo al error lleva al bloqueo, al inmovilismo, al pensamiento único e imposibilita la posibilidad de adaptación a nuevas situaciones. La educación debe proporcionar las herramientas para revertir las consecuencias del error. Cada fallo debería suponer el reconocimiento de la necesidad de mejorar y la responsabilidad de buscar respuestas efectivas para subsanarlo.

Es cada día más necesario que al salir de la educación formal sigamos pensando en lo que Charles Chaplin expresó con tanta belleza: "Me gustan mis errores, no quiero renunciar a la libertad deliciosa de equivocarme."

7 comentarios:

  1. La cruda realidad. Se castiga el error y se exige el pleno acierto. Todo el mundo tiene fallos, errores, que logran que crezcan en los distintos ámbitos de la vida y lo modifican para ser seres únicos.

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  3.  Todo esto me parece muy real en nuestro sistema educativo, ya que es verdad que está mal visto equivocarse, tener errores. Para mi parecer intentan crear un alumno perfecto que no tenga fallos, ni errores, pero esto es erróneo, si una persona no se equivoca, nunca va a aprender por él mismo, va a seguir las pautas establecidas para no cometer fallos, y no va hacer lo que realmente quiere hacer por miedo a ese fallo. Todo este miedo al error, a equivocarnos se machaca mucho a lo largo del sistema educativo, pero lo que realmente no saben es que si un niño nunca se equivoca no aprende, yo soy muy partidaria de “las cosas se aprenden equivocándose”. Yo pienso que se debería dar liberta a que los niños aprendan libremente, experimenten ellos solos, y si se equivocan que rectifiquen, los profesores no deberían estar para ridiculizar, o para decir está mal, no lo sabes hacer, deberían estar para cuando se equivoquen ayudarlos a poder llegar a la solución correcta sin que ellos mismos cojan miedo a equivocarse. Para mi equivocarse y rectifiquen es lo que realmente te hace libre, y eso lo explica muy bien el texto.

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  4. "La educación debe proporcionar las herramientas para revertir las consecuencias del error. Cada fallo debería suponer el reconocimiento de la necesidad de mejorar y la responsabilidad de buscar respuestas efectivas para subsanarlo" Esta idea es justo la que no se lleva a cabo. Y la que debería empezar a utilizarse. De nada sirve que a un alumno se le suspenda o se le diga indique el error, si luego no hay feed-back, el alumno necesita saber porque se ha equivocado y que debe hacer para que eso no vuelva a ocurrir. Necesita enriquecerse de su propio error y no hundirse por haberse equivocado.
    Esto es esencial que se les indique a los futuros maestros y profesores desde la facultad, y los que están en activo también. Que hagan un cambio de metodología y no se dedique tanto a ver el error del alumno sino a como enseñarle el camino para que no lo vuelva a cometer.

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  5. La psicología nos dice que son mucho más eficaces los refuerzos (premios) que los castigos, hasta el punto que la sola ausencia de refuerzo, se convierta en una suerte de castigo.

    Por ahí debería tirar la eduación, opino.

    Buen artículo. Saludos.

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  6. Estar a su lado para ayudarle a crecer y a superar sus errores es nuestro reto en vez de atizar la llama del fracaso como tantas veces se hace con descalificaciones y reproches.Totalmente de acuerdo como siempre mi buen amigo y compañero.

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  7. Estar a su lado para ayudarle a crecer y a superar sus errores es nuestro reto en vez de atizar la llama del fracaso como tantas veces se hace con descalificaciones y reproches.Totalmente de acuerdo como siempre mi buen amigo y compañero.

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