La curiosidad como motor de aprendizaje

domingo, 22 de abril de 2018
"La curiosidad es la llave que abre las ventanas de la atención, y con ella el aprendizaje y la memoria, y con lo aprendido y su clasificación, la adquisición de nuevos conocimientos." Francisco Mora

Dicen que la curiosidad mató al gato, pero en realidad la curiosidad no suele matar a nadie. En realidad es un impulso humano que nos ha llevado a viajar al espacio, a explorar las profundidades de los océanos, a componer los más hermosos sonetos y a proponer las teorías científicas que explican el origen del universo, entre otras muchas maravillas.

Entonces, ¿por qué la curiosidad no es el combustible que utilizamos para que nuestros alumnos y alumnas aprendan? Puede que sea porque las personas curiosas son más creativas y menos propensas a ser manipuladas y "domesticadas". La curiosidad lleva a desarrollar el espíritu crítico y la iniciativa emprendedora y esas son características que no todo el mundo, por desgracia, está dispuesto a desarrollar en nuestros niños y jóvenes, no sea el caso que cuando sean mayores nos salgan contestatarios y revoltosos... que no hagan lo que se les dice.

Las personas curiosas se cuestionan el porqué de las cosas, su funcionamiento y dejan de lados los argumentos banales como es "siempre se ha hecho así". Eso permite innovar, mejorar los procesos, plantear nuevas propuestas, buscar nuevas soluciones. Por eso, la curiosidad también debe ser el combustible que mueve a todas las personas que se dedican a educar.

La curiosidad nos lleva a cuestionar las cosas, a buscar las preguntas adecuadas para descubrir las mejores respuestas. Lo curioso de ser curioso es que vives la vida con pasión, enfrentándote sin desfallecer a todos los retos a los que te enfrentas. Eso hace la vida más divertida, más emocionante. Los curiosos parecen que se enfrentan a lo que les motivo sin esfuerzo, con energía positiva, pero en realidad trabajan muy duro, sin descanso.

Pero, ¿es bueno tener demasiada curiosidad? ¡Claro que sí! Siempre y cuando entendamos que el cotilleo, el chismorreo y las habladurías no tienen nada que ver con la curiosidad bien entendida. Cuanta más curiosidad, más aprendizaje y mayor crecimiento personal, por tanto, sé curioso y despierta la curiosidad de tus alumnos y alumnas para que aprendan significativamente, todo será un y más poco más fácil y gratificante.

3 comentarios:

  1. Después de leer esto se me ha venido una cuestión a la cabeza que es ¿pero realmente el actual sistema educativo deja que los docentes despierten la creatividad de sus alumnos?. Decía Albert Einstein que “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”, no creo que los estudiantes se diviertan mucho en las institución educativa. Para lograr que los docentes puedan despertar a 100% la curiosidad de sus alumnos se debe de cambiar esto.

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  2. Estoy muy de acuerdo con el autor, resalto esta pregunta; ¿por qué la curiosidad no es el combustible que utilizamos para que nuestros alumnos y alumnas aprendan?, desde mi opinión el sistema educativo enseña a los alumnos a amoldarse a patrones establecidos, a adoptar un pensamiento convergente, en vez de divergente, es decir, se mata la curiosidad de los alumnos, no se les permite pensar, criticar y desarrollar su creatividad.
    También quiero resaltar, que hoy en día el éxito escolar significa sacar buenas notas, y quienes las sacan son quienes se adaptan mucho al sistema educativo, y quienes no se adaptan son etiquetados negativamente.
    Pienso que en la escuela se debería dar importancia a la originalidad, a la creatividad, dejar experimentar, flexibilidad, imaginación, la confianza, etc.

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  3. Estoy totalmente de acuerdo con el autor, y es que la curiosidad debería ser el pilar fundamental para el desarrollo de un buen aprendizaje, y sin embargo el sistema educativo actual se limita a seguir una serie de patrones ya establecidos que dejan la creatividad, curiosidad, ganas etc.. por parte de los alumnos en un según plano y únicamente se centran en perseguir esos objetivos ya establecidos, a final de curso.
    Y es que fomentar la curiosidad en los alumnos no sólo ayudaría a recordar las lecciones que normalmente entran por un oído y salen por el otro, sino que también puede hacer que la experiencia de aprendizaje sea tan placentera que los mismos alumnos deseen saber más e indagar sobre el tema trabajado, y que se diviertan, ya que para mí la gran mayoría de alumnos hoy en día están aburridos con el sistema educativo y no se exprime el máximo el potencial de cada uno.

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