El coraje de enseñar y la coherencia educativa

domingo, 8 de septiembre de 2019
Imagen de congerdesign en Pixabay
"Los maestros deben enseñar, se les debe permitir enseñar, y más aún, deben tener el coraje de enseñar." Gert Biesta

La coherencia tiene que ver con la relación entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Ser coherente está muy relacionado con la integridad y con ser fiel a las propias ideas. En cambio, los miedos, las inseguridades y/o los complejos a la hora de defender nuestras ideas, conducen a la incoherencia... y nada es más contrario a la educación que la incoherencia.

Dedicamos mucho tiempo y esfuerzo a aplicar métodos y metodologías "innovadoras" sin el previo e imprescindible trabajo de saber cuál es el propósito de la acción educativa que se va a llevar a cabo. Nos preocupamos demasiado por el cómo sin plantearnos el por qué y el para qué. ¡Qué más da cómo se enseñar si no se tiene claro lo que se quiere enseñar!

Para ser coherentes necesitamos establecer siempre cuál es el propósito de nuestra intervención educativa. Gert Biesta distingue tres tipos o dominios de propósitos educativos:

1. de cualificación (conocimientos y habilidades)
2. de socialización (el encuentro educativo con culturas y tradiciones)
3. de subjetivación (orientació educativa hacia el niño como sujeto de acción y responsabilidad)

Los y las docentes combinan los tres tipos para establecer sus fines educativos, dando mayor o menor importancia a cada uno de ellos en función de aquello que quiere que sus alumnos aprendan.

El foco de la educación escolar debe pasar de la enseñanza al aprendizaje, pero eso no significa que los y las docentes tengan un papel menos importante en este contexto. Cualquier aprendizaje de los alumnos y alumnos debe realizarse en contextos intencionales con propósito educativo propiciados por el profesor/a. Por tanto, los y las docentes deben tener el coraje de enseñar y no dejar de hacerlo nunca, porque el aprendizaje de sus alumnos solo es posible en contextos creados para ello. En demasiadas ocasiones se enseñan cosas solo por el hecho de que "lo dice el currículo" y, por ello, no se produce el aprendizaje de nuestros alumnos.

Las diferentes metodologías didácticas que podemos aplicar en el aula deben estar al servicio del propósito educativo que perseguimos y no son un fin en sí mismas... por mucho que se presenten como la solución a todos los males de la educación.

2 comentarios:

  1. Qué pesadilla leer artículos con tanta refundancia:"los y las docentes" escrito cuarenta mil veces pero... se escapa "los alumnos" a secas. Déjense de estupideces... los docentes y listo.

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  2. Docente Francisco Barrera15 de septiembre de 2019, 9:39

    Permítame enviarle un cordial saludo antes de entrar de lleno a la reflexión con la que me gustaría aportar el día de hoy. En este momento de mi vida me encuentro cursando una segunda licenciatura, lo cual al parecer a generado demasiada polémica desde mi perspectiva, pues según me han comentado "debería crecer para arriba", entiendo que quienes me comentan esto ven a la formación y a la educación como un medio para obtener una acreditación. Esta lucha por los títulos nobiliarios nos ha hecho olvidar la verdadera razón de aprender y educar...aprendo para crecer y enseño para que sean mejores de lo que soy yo...Enseñar en estos días requiere un constante aprender, pero quienes ya "alcanzaron" su meta tras la acreditación ya no aprenderán más. Educar en estos días requiere de mucha coherencia entre nuestro actuar y nuestra manera de pensar

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