Educar es generar oportunidades

lunes, 14 de marzo de 2016
Cambiar el mundo está en las manos de las nuevas generaciones.

La capacidad de aprender es el arma más poderosa que tenemos las personas para alcanzar una vida plena y satisfactoria. Esta capacidad, contrariamente a lo que se creía hace algún tiempo, nos acompaña durante toda nuestra vida.

La capacidad permanente de aprender, la plasticidad de nuestro cerebro, es lo que permite que nos adaptemos a situaciones nuevas, que demos respuesta a problemas y necesidades que antes no existían... y eso, en el mundo en que vivimos, es indispensable e inexcusable.

Tradicionalmente, la educación se ha preocupado esencialmente de mostrar a las nuevas generaciones la visión que se tiene del mundo y a transmitirles los avances y los logros científicos y culturales de la humanidad. Loable función que ha aportado grandes avances a la humanidad, pero ahora ha llegado el momento de ir más allá: la educación debe ocuparse también de dotar a las nuevas generaciones de las herramientas que les permitan cambiar el mundo, transformarlo, mejorarlo.

Si no lo hacemos así, pronto ya no tendremos ningún mundo al que encontrar explicación. Si la educación no se encarga de luchar contra el cambio climático, contra la contaminación y la sobreexplotación de los recursos naturales, contra la desigualdad en el reparto de la riqueza... el mundo (al menos tal y como lo conocemos actualmente) está condenado a desaparecer.

Por tanto, el objetivo de la educación es generar oportunidades, es decir, debe ser generadora de cambio. La educación es acción, es movimiento, es transformación. Para ello, debe partir de lo conocido, de lo culturalmente establecido, del legado de nuestros antepasados, pero con la vocación de no tener un carácter reproductivo sino productivo. La creatividad, en este contexto, se convierte en el motor de la educación.

Tú como docente, ¿qué prefieres, un alumno/a con gran dominio de una materia o un alumno/a que además de tener un gran dominio de la materia sea creativo, tenga espíritu crítico y sepa trabajar colaborativamente? Hay que entender, de una vez por todas, que tener un alto nivel en el conocimiento de los contenidos de una materia no es incompatible con tener una alto dominio de las habilidades no cognitivas.

Para cambiar la educación tenemos que actuar, pero también tenemos que soñar. Debemos ser capaces de salir de nuestra zona de confort, de ir más allá, de imaginar nuevos horizontes. La nueva educación se está construyendo con acciones y con sueños.

5 comentarios:

  1. El problema que yo veo como estudiante de Magisterio actualmente, es que hay mucha gente que habla de soñar como tú lo haces, que habla de generar oportunidades, que habla de la creatividad como motor de educación y luego, durante mis prácticas, no paro de toparme con maestros para los cuales su trabajo se ha convertido solo en eso, trabajo. Dan la clase (sin el mayor interés) y se van a casa. Y otro día. Y otro. ¿Es posible que en su día se hubieran sentido identificados con lo que has escrito y hubieran sentido ansias de cambiar el mundo? ¿Qué ha pasado? Me desmotiva pensar que algún día, yo también pueda perder las ganas de querer luchar contra el cambio climático, contra la desigualdad y todas estas cosas que propones y que son tan bonitas.

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  2. No Lola. Yu no perderás tu capacidad de soñar. Yo conozco gente q se ha jubilado soñando y luchando. Y gente con 30 años, rendidos. Es actitud. Y tu decides

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  3. No Lola. Yu no perderás tu capacidad de soñar. Yo conozco gente q se ha jubilado soñando y luchando. Y gente con 30 años, rendidos. Es actitud. Y tu decides

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  4. Muy de acuerdo con la idea que expones. El mundo necesita gente que sea capaz de crear a partir de lo que sabe, pero también de ir más allá y descubrir cosas que hoy día son inimaginables. Y la educación es la mejor opción para conseguir que se abran las mentes de los alumnos, sean de la edad que sean, desarrollando todas sus capacidades al máximo y permitiendo que se conviertan en la mejor versión de sí mismos, tanto a nivel profesional como a nivel personal. Creo firmemente que la educación es la base de cualquier mejora que se pueda producir en una sociedad, y que los docentes deben tener vocación para fomentar las posibilidades y oportunidades de todos sus alumnos, para que ellos algún día puedan facilitar a otros que también consigan ese desarrollo óptimo, no como profesores (que también) sino como iguales.

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