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Corazón y razón en la educación actual

domingo, 10 de febrero de 2019
"Es muy importante entender que la inteligencia emocional no es lo opuesto a la inteligencia, no es el triunfo del corazón sobre la cabeza, es la intersección de ambas." David Caruso

En la sociedad actual y, por tanto, también en la educación, la razón parece haber perdido parte de la importancia que tenía. ¡Qué terrible error! ¿Cómo podemos vivir y aprender sin discurrir sobre todas las cosas?

Pero en el mundo actual tampoco parece que la emoción esté mucho mejor considerada. Todo se hace en función del interés, de los réditos materiales que se puedan conseguir con nuestras acciones. Y eso también sucede en la educación del siglo XXI, muy encaminada en formar personas que en el futuro sean buenos profesionales.

La razón y la emoción, el cerebro y el corazón, deben formar parte por igual de la educación. Es un error optar por lo uno o por lo otro. Los contenidos son importantes y el nivel de exigencia para su adquisición debe ser alto. Pero estos contenidos deben aprenderse de modo significativo, deben entenderse y saber utilizar en distintos contextos. Los contenidos no tienen sentido si se pretende que se memoricen de manera provisional y se olviden tras un examen. Además, parece probado que el aprendizaje es más significativo cuando emociona.

La gestión y el control de las emociones también dota a las personas de una mayor capacidad para adaptarse a situaciones cambiantes... y eso en el mundo actual es un gran valor para tener éxito. Reconocer nuestras emociones es tan importante como identificar las de los demás. La resiliencia es una capacidad que nos ayuda a ser más inteligentes en todos los sentidos.

La razón es básica para entender el mundo, la emoción es fundamental para gestionarlo. Por eso no podemos ofrecer a nuestros alumnos y alumnas una educación sin uno de estos elementos. No tiene ningún sentido perder ni un minuto de nuestro tiempo en discutir si la educación debe dejar de lado los contenidos o si la emoción no debe formar parte de la formación en nuestras escuelas. Cerebro y corazón deben formar parte de cualquier proceso de enseñanza/aprendizaje.

Dicen que la manera más rápida y efectiva de cambiar la mente de una persona es conectando con ella a través del corazón. Por eso, por mucho que a ciertas personas les cueste entenderlo, la mejor manera de que nuestros alumnos y alumnas aprendan es emocionándoles. Tú como docentes debes encontrar cuál es la mejor manera de hacerlo, porque hay múltiples formas de conseguirlo... conoces a tus estudiantes y sé capaz de encontrar aquello que les motiva.

Abrazos en clase: educar con afectividad y con efectividad

domingo, 3 de diciembre de 2017
No comparto en absoluto la afirmación de que se educa en casa y se aprende en la escuela. 

Hoy en día se educa en la familia, pero también en la escuela. Y estoy convencido de que se aprende en la escuela y en la familia (y gracias a los medios de comunicación, a la facilidad del acceso a la información...). No ser consciente de ello es un grave perjuicio para los niños y los jóvenes, pero también para la escuela y las familias.

La clave está en la cooperación y la coordinación entre familia y escuela. Ya va siendo hora de que todos rememos en la misma dirección, que todos demos los mismos "mensajes", que todos entendamos y compartamos que hay algunos valores que son indispensables para sobrevivir en el mundo actual.

La tolerancia, la cooperación, la responsabilidad, la transparencia, el entusiasmo son algunos de esos valores que, además de en la familia, deben tener cabida en la escuela. Por eso es necesario educar en nuestras escuelas con afectividad y efectividad.

Los alumnos y alumnas de nuestras escuelas tienen que "abrazar" los contenidos de las distintas materias. Queremos que salgan de la escuela con el máximo nivel de conocimientos posibles. Pero los alumnos también tienen que "abrazar" las destrezas, las habilidades y las competencias que les permitirán tener una vida plena.

Pero, aunque algunos todavía sean reticentes a creerlo, los alumnos y las alumnas deben ser ellos mismo abrazados, en sentido literal y figurado. Es cierto que los abrazos no sustituyen a las ecuaciones, a las fórmulas matemáticas, a las definiciones de conceptos, a las reglas ortográficas..., eso es cierto, pero sin duda ayudan a que todo esto se entienda mejor, se asimile más y se interiorice de forma significativa de modo que sean capaz de utilizarlos durante toda su vida.

Aunque te cueste entenderlo, los abrazos no se dan solo con los brazos, no es solo acercan nuestros corazones para que latan uno junto a otro. Los abrazos también se dan con la mirada, preguntando cómo te encuentras, qué te preocupa, cómo te sientes, qué te pasa... Y de ese tipo de abrazos los docentes tenemos que darlos todos los días, en todo momento.

Sí, una de las funciones de los docentes es dar abrazos (de los reales y de los figurados). Puede que esto sea una pequeña parte de la solución para mejorar la educación en nuestras escuelas, pero es muy necesaria.
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