Mostrando entradas con la etiqueta escuela inclusiva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escuela inclusiva. Mostrar todas las entradas

La escuela que necesitamos

domingo, 27 de enero de 2019
"Lo que se hace en la escuela no es para la escuela, es para la vida: principio de transferencia. La escuela que quiero necesita un proyecto educativo que no potencie las diferencias." Mar Romera: La escuela que quiero

Me encanta el título del último libro de Mar: La escuela que quiero, pero yo hoy voy a hablar de la escuela que necesitamos. Porque no se trata de una opción personal o de algo que entra dentro de lo opinable, sino que se trata de una cuestión de obligado cumplimiento para afrontar la formación de las generaciones futuras.


Todos somos distintos, todos somos iguales. La escuela que necesita que necesitamos tiene que ser capaz de incluirnos a todos, debe ser capaz de posibilitar que cualquier alumno o alumna desarrolle su máximo potencial y minimice sus limitaciones. La escuela que necesitamos debe posibilitar que un estudiante con talento para la física o las matemáticas alcance el máximo conocimiento y dominio de esa materia, pero también debe posibilitar que un estudiante con grandes dotes para la danza pueda alcanzar su sueño de ser bailarín.

La escuela que necesitamos no puede permitirse que nadie quede fuera del sistema, porque como sociedad no nos lo podemos permitir. Todos y cada uno de nosotros es necesario para que nuestro mundo sea más justo, sostenible y solidario. Porque una sociedad no evoluciona formando con excelencia y seleccionando a unos pocos destinados a ser la élite, sino que se desarrolla cuando todos y cada uno de sus miembros es capaz de aportar lo mejor de sí mismo.

La escuela que necesitamos debe hacer que aprendamos de verdad y no de forma fingida. Los aprendizajes que se adquieran en ella deben servir para que podamos adaptarnos a los retos de un futuro incierto. No sirve de nada seguir potenciando una escuela donde se evalúa para calificar (poner una nota), la escuela debe evaluar para que los estudiantes sepan cuáles son sus puntos fuertes y cuáles sus puntos mejorables en el proceso de aprendizaje.

La escuela que necesitamos requiere que los alumnos y alumnas se esfuercen y trabajen duro, que aporten siempre lo mejor de sí. Pero no estoy hablando de "codos, codos" ni de "la letra con sangre entra", se puede y se debe trabajar al máximo disfrutando del proceso. Para ello es fundamental que lo que se enseñe en la escuela que necesitamos sea valorado por los estudiantes como algo útil y válido para su vida presente y futura. Por eso en la escuela que necesitamos no podemos trabajar solo contenidos de distintas materias, ni solo emociones, valores y competencias: debemos trabajar todo eso al unísono.

Para finalizar, la escuela que necesitamos debemos construirla entre todos. Debatiendo y compartiendo desde el respeto y de forma constructiva, o como lo dice magistralmente Fernando Trujillo: "Cientos de años de Ciencias de la Educación nos han llevado a concluir que los estudiantes aprenden mejor simplemente hablando entre ellos para resolver problemas, en vez de escuchándonos a nosotros, los docentes, contarles cómo se resuelven esos problemas".

Aquí no sobra nadie: Decálogo para una escuela inclusiva

domingo, 3 de junio de 2018
"No hay calidad sin equidad. No hay equidad sin atención a la diversidad. No hay buena atención a la diversidad sin concepciones y actitudes presididas por el sentido de inclusión." Miguel Ángel Santos Guerra

Todos somos iguales y todos somos distintos. Iguales en derechos y deberes, en oportunidades; todos somos distintos en intereses y talentos. Por ello, la verdadera revolución, la transformación radical que debe producirse en el mundo de la educación es que la escuela debe dejar de ser selectiva y debe pasar a ser inclusiva.

Creo sinceramente que el mundo es mejor cuando compartimos, que cuando competimos; creo que es más justo cuando incluimos, que no cuando seleccionamos y excluimos. Y la escuela debe ser un instrumento para que esto sea posible.

A continuación, propongo 10 ideas para una escuela inclusiva*:

1. Escuela de calidad para todos y todas. Todos tenemos derecho a recibir una educación de calidad que nos permita desarrollar al máximo nuestro potencial y nuestro talento y minimizar al máximo nuestras limitaciones.

2. Atender la diversidad del alumnado. Se trata de ofrecer a todos los alumnos y alumnas las mismas oportunidades y condiciones a través de una atención personalizada.

3. Formación docente continua y de calidad. La escuela inclusiva necesita que los profesores y profesoras estén permanentemente aprendiendo y formándose, compartiendo experiencias entre ellos.

4. Fomentar la creatividad y la innovación del profesorado.  Se trata de conocer y dominar las metodologías didácticas que den respuestas a los desafíos a los que se enfrentan ante sus alumnos y alumnas.

5. Educación emocional. Una escuela inclusiva no solo debe enseñar contenidos de las distintas áreas curriculares, sino que debe ayudar a que los alumnos y alumnas identifiquen y gestionen de forma eficaz sus emociones.

6. Afecto y confianza. Los alumnos y alumnas de una escuela inclusiva deben aprender a autogestionarse y a tener la máxima autonomía, sean cuales sean sus talentos y limitaciones.

7. Implicación de todos los agentes de la comunidad educativa. Docentes y familias deben participar activa y conjuntamente en la organización y el funcionamiento de una escuela inclusiva.

8. Favorecer la permanencia de los alumnos y alumnas en el sistema educativo. La orientación y la tutorización son herramientas fundamentales para conseguir que nadie quede fuera del sistema educativo, porque ello supondría su exclusión social.

9. Cambiar los sistemas de evaluación. En una escuela inclusiva se deben evaluar los procesos de aprendizaje y el esfuerzo por alcanzarlos y no solo los resultados.

10. Todo el alumnado, sin excepción, debe formar parte activa y responsable de la comunidad escolar. La escuela es una representación de la vida misma por lo que un funcionamiento democrático de la misma es una condición inexcusable.

*Parte de este decálogo está inspirado en las conclusiones y las actas del congreso Diversidad, calidad y equidad educativas, celebrado en diciembre de 2011... pasan los años y seguimos luchando por conseguir una escuela inclusiva.
LEER MÁS...

Educar en la esperanza y la confianza

domingo, 7 de mayo de 2017
Educar es mostrar que hay sol tras los nubarrones.
"Educar es guiar a los estudiantes en su viaje personal hacia modos más veraces de ver el mundo y de estar en él." Parker J. Palmer: El coraje de enseñar. Editorial Sirio

El mundo actual, con su inconsistencia e incertidumbre, provoca desconcierto y nos hace sentir pequeños e insignificantes porque no hay referentes estables ni objetivos claros que perseguir. Nos sentimos superados por las circunstancias y es fácil caer en la frustración y el desánimo, esto les sucede especialmente a los más jóvenes.

La falta de algo estable a lo que aferrarse tiene consecuencias negativas en nuestra manera de entender la educación y, por tanto, de entender y afrontar la vida. Por eso, la educación que ofrecemos a los niños y jóvenes debe tener como propósito ayudarles a no desencantarse ante los retos de la vida, a no empequeñecerse ante ellos, sino dotarles de las herramientas que les permitan enfrentarse con garantías de éxito. La educación debe ayudarles a buscar su "elemento" (en el sentido que propone Ken Robinson), a perseguir sus sueños... y no rendirse nunca; y no debe ser un elemento de exclusión y discriminación.

Nuestros alumnos necesitan tener la certeza de que el esfuerzo que están realizando en sus estudios tiene una incidencia significativa en sus vidas a todos los niveles: en lo intelectual, en lo emocional y en lo espiritual. Educar, en este sentido, necesita de dos elementos imprescindibles: esperanza y confianza.

Esperanza porque sin ella no hay presente ni futuro. Tener esperanza significa tener expectativas de que se van a conseguir nuestros propósitos. La esperanza es más fuerte que el miedo y nos permite perseguir nuestros sueños. La esperanza nos hace perseverantes, entusiastas y resilientes, nos da fuerzas para no caer en el desánimo ni la frustración.

Confianza porque hay una correlación elevada entre ella y el aprendizaje. Cuando se tiene confianza en uno mismo y cuando se recibe la confianza de los demás en nuestras posibilidades es más fácil encontrar la forma de alcanzar nuestros objetivos. La falta de confianza es el primer paso para fracasar, en cambio, si hay confianza el error es un paso más hacia el éxito.

Este tipo de educación basada en la esperanza y en la confianza solo es posible en una escuela inclusiva y no selectiva, que no excluye a nadie.
LEER MÁS...

La educación que merecen nuestros hijos

domingo, 27 de noviembre de 2016
"La educación no es preparación para la vida, la educación es la vida en sí misma." John Dewey 


En demasiadas ocasiones olvidamos que educar exige prestar atención incondicional a la persona con la que estamos. Es igual si es nuestro hijo o nuestro alumno... educar es un acto de amor incondicional.

No existen recetas infalibles para educar. Quizá por eso todo el mundo "sabe" de educación y se siente capacitado para decir a los docentes cómo tienen que hacer su trabajo. Me gusta pensar que lo hacen por ese sentimiento de sobreprotección que invade la relación de muchos padres con sus hijos. Pero, ¿le pedirías a un economista que te operara de apendicitis o a un médico que construyera un rascacielos? El respeto por la labor docente es fundamental para mejorar la educación, pero ese respeto también hay que ganárselo día a día ofreciendo la educación que merecen nuestros hijos.

¿Qué educación es la que merecen nuestros hijos? Aquella que entiende que las personas no tenemos una única forma de aprender, que tienen en cuenta que todos tenemos unas destrezas y habilidades distintas que deben ser tratadas de forma personalizada. Es imperativo ofrecer una educación que no excluya a nadie, en la que cada persona pueda llegar lo más lejos posible, alcanzar sus metas y, porque no, sus sueños.

Una educación que les enseñe a pensar y les dote de espíritu crítico, que les permita desarrollarse como seres humanos, que les dé las herramientas necesarias para ser autónomos en todos los sentidos, que sean capaces de adaptarse a los desafíos que les depara y les deparará la vida, que les prepare para la vida.

Además, esa educación debería hacerles disfrutar del proceso. Sí, disfrutar aprendiendo. La educación debe ser un camino lleno de cosas maravillosas por conocer, de lugares fantásticos por visitar, de personas increíbles por conocer. Por supuesto que aprender requiere de un esfuerzo por parte de los alumnos, de una constancia y una perseverancia... pero ese esfuerzo puede y debe ser gozoso y no un sacrificio.

La educación es inevitablemente imperfecta. Nada de lo que hacemos o enseñamos es eterno, todo cambia con el tiempo. Por eso es tan importante que la educación que reciban nuestros hijos vaya mucho más allá de prepararles para aprobar exámenes, de sacar notas excelentes. Nuestros hijos merecen que la educación que les ofrecemos les haga mejor persona, que les permita tener una vida los más plena posible. Decía Carl Rogers que "la única persona que está educada es la que ha aprendido cómo aprender y cambiar".

A veces tengo la sensación de que la educación actual es un gigante con pies de barro... y que se va a desplomar de un momento a otro. Solo con la máxima colaboración entre docentes y familias conseguiremos que la educación que ofrecemos a nuestros hijos tenga unos sólidos cimientos.
LEER MÁS...

¿Es la educación la llave que abre todas las puertas?

domingo, 6 de noviembre de 2016
Dicen que la educación es la llave que abre todas las puertas...
La educación que ofrecemos en la mayoría de las aulas de nuestros centros escolares se basa en la creencia errónea de que se puede enseñar lo mismo a todos los alumnos y alumnas, de la misma forma y con el mismo grado de exigencia.

Esto es así porque entendemos la educación académica como un proceso de selección "natural" de los más capaces, excluyendo a los menos capaces. ¡No se puede tener una visión más inadecuada de los que es la educación escolar!

Imaginemos, como suele ser habitual, que la educación es una llave. La creencia más extendida es que existe una llave maestra capaz de abrir la puerta del aprendizaje a todos los alumnos. No deja de ser curioso que este tipo de llave se conozca como "maestra", la misma palabra que designa a las personas que enseñan en un aula... 

Pero el día a día en la escuela se empeña en demostrar que esto no así, que no existe una única llave. Cada alumno y alumna necesita una llave distinta para abrir su puerta del aprendizaje. A cada uno debe se le debe ofrecer la llave adecuada para su tipo de cerradura (llámese inteligencias múltiples, talento, habilidad...).

Al utilizar distintas llaves (al personalizar el aprendizaje) se pretende que cada alumno desarrolle al máximo su potencial, no que se enseñen mínimos para que todos puedan alcanzarlos. Se trata de que aquellos que pueden aprender más deprisa y llegar más lejos puedan hacerlo. Dicen que en cada aula hay algún alumno de altas capacidades... suelen ser ignorados sistemáticamente permitiendo que se aburran, cuando debería posibilitarse que aprendieran a su ritmo y llegaran tan lejos como pudieran.

Ya he dicho en otras ocasiones que la escuela no puede excluir, ni seleccionar, ni limitar. Todo lo contrario, la escuela debe ser inclusiva y potenciar al máximo los talentos de cada alumno. Puede y debe hacerse.

En las escuelas que enseñan de ese modo se produce un efecto muy curioso: al sonar el aviso de que la clase ha finalizado, los alumnos no salen corriendo despavoridos, sino que, en ocasiones, hay que insistir en que deben dejar la tarea que están haciendo. Y eso demuestra que se puede aprender trabajando intensamente sin necesidad de que ello supongo un sacrificio.

Para finalizar quisiera recordar que el post que estás leyendo está publicado en un blog de reflexión educativa, donde no se pretende ofrecer recetas para aplicar en el aula. La pretensión es que quien lo lea dedique un tiempo a pensar en su manera de afrontar las clases y que decida por sí mismo qué es lo mejor para sus alumnos y alumnas.
LEER MÁS...

La nueva educación explicada a padres y madres

domingo, 16 de octubre de 2016
Esta viñeta de Frato (Francesco Tonucci)
vale más que mil palabras.
Cuando empieza el curso escolar es habitual que los profesores y profesoras convoquen a las familias de sus alumnos para explicarles lo que se hará durante el curso y el cómo se hará. Y este año muchos se han encontrado con que les han dicho cosas que les han dejado algo preocupados: que se acabaron las asignaturas (que se trabajará por proyectos), que se acabaron los horarios, que se acabaron las asignaturas, que se acabaron los deberes, que se trabajaran las emociones...

¿Qué está pasando? Los padres y las madres, que no están informados en didáctica ni pedagogía, entran en pánico, se preocupan por el futuro de sus hijos. Ante la avalancha de consultas que he recibido de mis familiares, amigos, conocidos e incluso desconocidos a través de las redes sociales, he decidido escribir este post sobre cómo explicar la nueva educación a los padres.

Lo primero que hay que explicarles es que la escuela tradicional es una escuela selectiva y la escuela de la nueva educación es una escuela inclusiva e integradora.

La escuela selectiva es la que tiene altos índices de abandono... es esa que deja al margen de la sociedad a un gran número de jóvenes que ni estudian ni trabajan, ni sienten la necesidad de hacerlo. Esa escuela estaba pensada para escoger a los más capaces bajo criterios estrictamente académicos, pero que, en realidad, se les otorgaba una calificación en función de su capacidad para aprobar exámenes y no por su aprendizaje.

La escuela inclusiva es la que se adapta a todos y cada uno de los estudiantes y a sus características y capacidades personales. Por tanto, debe atender tanto a los alumnos de altas capacidades como a aquellos que tienen dificultades de aprendizaje. Es una escuela donde se enseña colaborando, donde compartir les hace mejores a todos. Los padres y las madres de nuestros alumnos deben saber que hasta hace poco la personalización del aprendizaje en el aula era una tarea muy complicada, pero que con las TIC eso se ha facilitado enormemente. 

Hay que explicarles a las familias que el mundo cambia cada vez más deprisa y que eso hace que ya no sea tan importante memorizar todos los contenidos posibles en un sentido enciclopédico. Hoy es más importante disponer de las destrezas y habilidades que permitirá a las personas aprender de forma autónoma a lo largo de su vida... y eso no se mide con una nota numérica. Por ello, la escuela de la nueva educación es creativa, despierta el espíritu crítico, promueve la iniciativa emprendedora, transmite valores y trabaja las emociones. También trabaja las matemáticas, la literatura, las ciencias... pero de manera integrada en proyectos y de forma que los alumnos estén en disposición de aplicar sus recursos para alcanzar el aprendizaje.

Las familias deben saber que todo aprendizaje requiere de un esfuerzo, pero que ese esfuerzo es más llevadero cuando hay un alto nivel de motivación, cuando se aplican técnicas de gamificación en el proceso de aprendizaje. Es importante que entiendan que no se está jugando. que no es solo entretenimiento, sino que es una manera más adecuada de abordar el aprendizaje. No hay que confundir esfuerzo y perseverancia con sufrimiento y angustia.

Es fundamental que sepan que los alumnos deben participar de manera responsable del funcionamiento del aula y de la escuela y que eso no quiere decir que tengan que hacer solo lo que les venga en gana. Solo así adquirirán valores democráticos y serán adultos capaces de participar activa y críticamente en la sociedad.

En definitiva, hay que dedicar todo el tiempo que sea necesario en explicar a las familias aquello que la nueva educación puede aportar a sus hijos e hijas. Solo si entienden los beneficios que obtendrán se convertirán en un elemento clave de esa transformación, y puede que nuestros legisladores se vean en la obligación de escucharnos.
LEER MÁS...
Con la tecnología de Blogger.
Subir