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El sueño de un niño: Una escuela segura, divertida y transformadora donde aprender mucho

miércoles, 26 de noviembre de 2025


El sueño de un niño…

La urgencia de esta reflexión se cristaliza en la experiencia de un niño, cuyo sueño es sencillo y a la vez revolucionario: ir a una escuela donde sentirse seguro, a gusto y, sí, donde se divierta. Él anhela un lugar donde sea posible aprender y convivir, donde se erradique la violencia (física y mental) entre compañeros, y que sea un lugar de excelencia, sin poner límites bajos al saber y al hacer. Este niño quiere ir a una escuela donde pueda aprender sin límites y disfrutando del proceso.

Es un sueño de una institución que prepare para vivir el presente y el futuro, donde las emociones también estén presentes. Este sueño de un niño es también una visión ambiciosa de la escuela que requiere una “educación profunda”.

Educación profunda: Cuando el aprendizaje transforma

Existe una distinción crucial que debemos comprender. No hablamos del aprendizaje profundo (deep learning), un concepto más centrado en la metodología de adquisición de conocimiento. Hablamos de educación profunda, un concepto más amplio y holístico.

La educación profunda es aquella donde todo lo que se adquiere —contenidos, competencias, valores, habilidades, actitudes...— se incorpora de forma real en el estudiante. Lo esencial es el efecto transformador de lo aprendido, sirviendo en distintos aspectos de la vida del alumno.

La crítica implícita en este modelo es que gran parte de la educación actual se queda en la superficie, en lo transitorio, sin impactar verdaderamente el ser y el hacer del estudiante.

¿Estamos dando "comida basura" educativa?

Se utiliza una metáfora poderosa para interpelar a las familias y docentes: la del alimento. Nadie alimentaría a su hijo solo con golosinas, bollería o pizza. De igual modo, no podemos nutrir la mente de los alumnos solo con cosas superficiales, sencillas o que no supongan un reto (por temor a la frustración).

Esta es una crítica necesaria. Necesitamos una escuela que no solo transmita datos, sino que ayude a entender y actuar sobre la realidad, preparando a los estudiantes para afrontar los retos y desafíos a los que se enfrentan y se enfrentarán. En esencia, una escuela transformadora que convierta a los alumnos en personas, en ciudadanos, en profesionales y en miembros de una cultura con saberes compartidos.

La misión docente: El "efecto submarino"

Para lograr esta profundidad, creo necesario introducir la metáfora del "efecto submarino" en la escuela, un espacio donde los profesores puedan profundizar en el conocimiento y en la percepción real de sus alumnos. Si queremos explorar las profundidades del conocimiento, los profesores no pueden sumergirse sin los instrumentos adecuados. Necesitan de un submarino que les ayude a manejarse en las profundidades.

Este "submarino" no es un objeto físico; es el conocimiento y las habilidades que el docente necesita. El profesor debe dominar:

  • La materia que imparte.
  • La didáctica (cómo enseñar).
  • La comprensión de sus alumnos (cómo entenderlos).

El submarino, en forma de recursos para clases profundas, es lo que permitirá al profesor aguantar la presión que ejerce el fondo del mar (o sea, las exigencias de una enseñanza realmente significativa). Solo con esta preparación y recursos podremos profundizar en la transmisión de saberes.

Conclusión

La propuesta de la "educación profunda" es inspiradora y ambiciosa. Para los docentes, implica una llamada a la formación continua y al desafío constante de elevar el nivel de la enseñanza, ofreciendo a los alumnos "alimento" nutritivo para su mente. Para las familias, es una invitación a exigir y apoyar una escuela que no se conforme con el mínimo, sino que aspire a la excelencia transformadora.

Si la escuela se convierte en ese espacio seguro, retador, divertido y profundamente enriquecedor que promueve la excelencia, conseguiremos, por fin, que sea el lugar al que los alumnos deseen ir siempre. Es hora de dejar la superficialidad y embarcarnos en el viaje de la educación profunda para que ese niño pueda cumplir su sueño.

Maestro no estás solo: educar es cosa de todos

domingo, 5 de marzo de 2017

Ya es hora de revertir la afirmación de Recalcati que encabeza este post: hay que acabar con la soledad del maestro. Pero esta es una tarea tan necesaria como complicada.

Decía César Bona (@cccesssarrr) en una entrevista que "es un error pensar que en casa se educa y en la escuela se enseña". No puedo estar más de acuerdo con él, hace tiempo que esa afirmación es errónea. En el mundo actual la transmisión de conocimiento está directamente vinculada con la transmisión de valores, emociones...

Creo que es importante no perder de vista que si el papel del maestro se limita exclusivamente a la transmisión del conocimiento propio de las distintas asignaturas, la docencia será una de las muchas profesiones en las que los robots sustituyan a las personas. Y eso sucederá en un futuro inmediato.

Necesitamos que familia y escuela remen en la misma dirección. De nada sirve que en el hogar se digan y se hagan unas cosas, se transmitan unos valores, y en el aula se digan y hagan cosas distintas. Educar es una tarea colectiva, una labor social. El maestro que pretenda enseñar en la soledad de su aula, no podrá cumplir con su función. Se acabaron las puertas cerradas en las aulas.

En una sociedad donde el conocimiento está siempre disponible, donde Google se ha convertido en el depositario del saber y lo ha convertido en algo fácilmente accesible, la propensión a intentar adquirirlo sin esfuerzo es muy fuerte, genera lo que Massimo Recalcati llama "anorexia mental". La labor del maestro debe ser luchar contra ella. El conocimiento solo puede adquirirse con esfuerzo (no confundir con sacrificio y angustia).

Ya no podemos permitirnos educar en soledad, la soledad en educación es cosa del pasado. El saber compartido se amplifica, la experiencia educativa compartida, también. Por tanto, el acto de educar debe ser horizontal (todos debemos participar con responsabilidad) y no vertical (traspasar el conocimiento del maestro al aprendiz).

En conclusión, educar en el mundo actual tiene estas características:

1. Perder el miedo a compartir. De hecho, hay que compartir siempre.

2. No existe un único espacio donde educar, se educa en todo tiempo y lugar.

3. No hay transmisión de conocimiento sin valores, no hay valores sin conocimiento.

4. Hay que preparar para el presente, dotar de las herramientas que permitan vivir el ahora, para poder afrontar el futuro con garantías de éxito.
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¿Cómo está cambiando la escuela? Guía para padres y madres

domingo, 18 de diciembre de 2016
"Las escuelas tienen que entender que su trabajo no es enseñar a memorizar cosas: su verdadera tarea es ayudar a los estudiantes a descubrir quiénes son y qué quieren ser, y ayudarles a conseguirlo." Roger Schank: Aulas, ¿para qué?, en Cuadernos de Pedagogía.

A menudo solemos decir que poco o nada ha cambiado en la escuela con el paso de los años. Y puede que sea cierto, aunque solo en parte.

En los últimos años se está produciendo un fuerte movimiento de transformación en la institución escolar que, ahora sí, parece estar dando sus frutos: las aulas de algunos colegios están cambiado su diseño, estructura y mobiliario, se están introduciendo "nuevas" metodologías didácticas (aunque se formularon en el siglo pasado), están apareciendo pedagogías emergentes, se está transformando el qué y el cómo se enseña y el cómo se evalúa todo ello.
Oliver Tacke:
https://www.flickr.com/photos/otacke/10003652796/in/photostream/

Está transformación está causando una cierta ansiedad a muchos padres y madres que no acaban de entender qué está pasando y en qué beneficia todo ello a sus hijos e hijas. Por ello, es muy importante que conozcan estas nuevas tendencias para que, con conocimiento de causa, puedan decidir cuál es la mejor educación que pueden recibir sus hijos.

A continuación, presentamos, de manera breve y sencilla, algunas de estas novedades de las cosas que están cambiando en la escuela:

- Lifelong learning o educación permanente: la educación es un proceso que dura toda la vida, que no acaba al finalizar los estudios formales y obtener un título o un certificado. En un mundo donde todo cambia a una velocidad de vértigo es fundamental tener la capacidad de aprender y adaptarse a los retos y desafíos de la vida.

- Competencias clave (o básicas): muy relacionado con el concepto de educación permanente, las competencias son una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, actitudes... que permiten lograr un objetivo práctico. Se trata de saber hacer, de aplicar lo que se aprende en la escuela en situaciones reales. Antes los contenidos eran lo único importante, ahora son las destrezas que permiten hacer cosas con ellos.

- Flipped Clasroom o clase invertida: esta metodología didáctica proponer que determinados procesos de aprendizaje se produzcan fuera del aula para utilizar el tiempo de clase para facilitar la práctica y la consolidación de esos aprendizajes. La visualización de vídeos en casa como tarea previa al trabajo de aula es una de sus características.

- ABP o aprendizaje basado en proyectos: el alumno se convierte en el protagonista de su aprendizaje al tener que realizar un proyecto previamente diseñado por el docente. El proyecto suele planearse en forma de pregunta motivadora y requiere la colaboración de los estudiantes que deben trabajar colaborativamente. El conocimiento no se parcela en asignaturas o materias, sino que se trabaja de forma global.

Trabajo colaborativo: se puede ser competente sin ser competitivo. Son procesos intencionales donde se trabaja en grupo para alcanzar un objetivo. Cada miembro del grupo debe tener una función determinada y debe comprometerse a llevarla a cabo de manera eficaz.

- Gamificación: es el uso de dinámicas propias de los juegos para alcanzar un aprendizaje. Facilita la motivación del alumno,

- Inteligencias múltiples: ideada por Howard Gardner, esta teoría propugna que la inteligencia no es única, sino que existen distintos tipos de inteligencia y que todas las personas tenemos una combinación distinta de ellas. La escuela tradicional solo ha tenido en cuenta la inteligencia lingüística y la inteligencia matemática dejando de lado todas las demás (musical, corporal, naturalista, interpersonal, intrapersonal...).

Estos son algunos de los conceptos que hay que conocer para saber qué tipo de educación conviene a nuestros hijos e hijas. Ni están todos los conceptos que debieran, ni se han explicado de forma detallada... pero puede que su conocimiento aporte un poco de luz a todos aquellos padres y madres que se siente perdidos en esta nueva manera de entender la educación. 
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La "verdad" sobre cómo educar a nuestros hijos y alumnos

lunes, 22 de febrero de 2016
Hace unos días, un buen amigo mío docente me explicó que en su centro, para optimizar los procesos de enseñanza/aprendizaje, habían encargado a un especialista un estudio sobre cómo aprenden los niños. Las conclusiones de este especialista coinciden en buena parte con la líneas maestras de lo que conocemos como Nueva educación: creatividad, colaboración, corazón (educación emocional), carácter (habilidades no cognitivas)... Hasta aquí no hay nada sorprendente ni destacable en lo que os estoy explicando.

Pero resulta que las primeras reticencias a los resultados de este estudio vinieron de buena parte del equipo docente. Tener que cambiar su rutina, su forma de enseñar significaba hacerles salir de su zona de confort, por lo que se produjo un primer momento de rechazo a los nuevos planteamientos. Con no poco esfuerzo y una buena dosis de liderazgo por parte del equipo directivo se vencieron (al menos aparentemente) las muestras de resistencia la cambio.

Lo realmente destacable sucedió cuando convocaron a las familias de los alumnos para explicarles las conclusiones del estudio y cómo eso incidiría en la educación de sus hijos. Me explicó mi amigo que se produjo una verdadera sublevación, en la que buena parte de los padres pidieron que "se dejaran de inventos" que lo que necesitan sus hijos es memorizar lo que se enseña en las clases para obtener buenas notas, que en el fondo es lo único que importa. ¡Cuánta pedagogía nos queda por hacer para explicar las bondades y ventajas del nuevo paradigma educativo! 

Foto de Martha Silva (Flickr) de un cuadro de Luis Fernando Guevara.
Nos empeñamos en educar a nuestros hijos y/o alumnos como si la vida fuese siempre como una autopista (ancha, bien asfaltada, sin obstáculos) en la que se puede circular a buena velocidad con poco riesgo o peligro. Como mucho, les preparamos para tener que detenerse ante algún peaje en el que hay que pagar para poder proseguir el viaje. Pero, en realidad, la vida transcurre en su mayor parte por carreteras secundarias llenas de baches y curvas.

En otras palabras, se lo damos todo hecho. Como padres, les sobreprotegemos hasta casi anular su personalidad. Como explica Noelia López-Cheda (@NoeliaLCheda) en No seas la agenda de tus hijos, llegamos al punto de hacerles las tareas escolares para que saquen buenas notas o de ir a revisar un examen con el profesor de la universidad (¡Me cuesta creer que sucedan cosas así!).

Como docentes, nos empeñamos en darles el aprendizaje en lugar de facilitárselo; les decimos qué tiene que saber y cómo deben saberlo, en lugar de plantearles retos y aprovechar su capacidad de asombro para que construyan su propio aprendizaje, que duden, que cuestionen, que busquen soluciones.

Pero así no les hacemos ningún favor, eso es educarles en una gran mentira, es proporcionarles una idea falsa sobre lo que se van a encontrar a lo largo de su vida, es privarles de las herramientas y las destrezas necesarias para tener éxito en la vida.

Pretender que nuestros hijos y alumnos estudien exclusivamente de manera memorística para sacar buenas notas en los exámenes, es darles "pan para hoy y hambre para mañana". No permitir que nuestros hijos y alumnos aprendan de sus errores, es privarles de la capacidad de adaptarse a un mundo de incertidumbre. No dejarles que se equivoquen, es impedirles que aprendan a levantarse cuando se han caído. ¿De verdad que esa es la educación que queremos para nuestros hijos y alumnos?
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La escuela no puede solucionarlo todo

sábado, 29 de diciembre de 2012
"El hombre es un producto social y la sociedad debe impedir que se pierda para ella." Miguel de Unamuno


Haced la prueba: preguntad en clase a vuestros alumnos quién sabe quién fue y qué hizo Albert Einstein o Marie Curie; luego, preguntadles quién es y a qué se dedica Belén Esteban. El resultado que obtengáis es la prueba de que la escuela no es la única causa ni la única solución para los problemas de nuestra sociedad.

Que la escuela, como institución, y el sistema educativo, como garante de su funcionamiento, necesitan un cambio profundo, un cambio estructural, resulta evidente. Pero, aunque la escuela puede ser motor de cambio social, no es el único, ni el más poderoso y eficaz. La educación, aunque es su hábitat natural, no es función exclusiva de la escuela.

La ciudad debería ser el gran espacio educativo. Francesco Tonucci plantea que si una ciudad puede ser pensada a la medida de los niños no solo será buena para ellos sino para todos. El objetivo es la recuperación del espacio público para dedicarlo al juego y a intercambios sociales, para que, de esta forma, sea un espacio de transmisión de valores.
 
Hoy la ciudad es un espacio de confrontación, un lugar casi deshumanizado donde prevalecen los valores del mercantilismo y el consumismo por encima de los valores de la solidaridad y la colaboración.
 
La familia es el espacio más próximo a los niños. Pero en los últimos tiempos hay una enorme crisis de valores educativos en esta institución. Los niños se han convertido en pequeños dictadores intocables y déspotas. 

Periódicamente se publican en prensa noticias referidas a agresiones de padres a profesores, por el simple hecho de haber castigado a su hijo o por "haberlo suspendido". Antes sucedía todo lo contrario, cuando los padres se enteraban de que un profesor había castigado a su hijo, ellos a su vez los castigaban también... pero de eso hace ya mucho tiempo.
 
Los políticos deberían ser ejemplo de ciudadanía y de servicio a la sociedad para nuestros jóvenes. Pero, aunque es cierto que no todos los políticos son corruptos, el valor que se transmite desde la política es el del pelotazo, la imagen del corrupto que roba dinero público y además no recibe castigo.

Los políticos que apoyan a los bancos pero no a las personas, que apoyan a los ricos para que ganen más a costa de que el pueblo viva peor, que incumplen sus programas electorales de forma manifiesta... esos políticos no ayudan a la educación de nuestros niños y jóvenes.
 
Los medios de comunicación, especialmente la televisión, al promocionar programas donde los valores como la fama sin esfuerzo, la falsa popularidad, la popularidad efímera transmiten valores totalmente contrarios a los que necesitan nuestros niños. Se escudan en que son los programas que la gente quiere ver, pero eso no es cierto. La televisión es un instrumento con gran potencial educativo... el problema de este país es que esto no sucede ni con las televisiones públicas.
 
En conclusión, lo fácil es hablar de "fracaso escolar", pero la escuela no puede con todo. El fracaso es de la sociedad en su conjunto y la solución, también.
 
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