Si los profesores (y demás
profesionales de la educación) que componen el Timeline de mi
Twitter fueran una muestra significativa del personal docente que
trabaja en las escuelas, las preguntas que voy a plantear a
continuación carecerían de sentido, pues la respuesta sería obvia.
Pero como no es así, aquí os dejo algunas cuestiones a las que
merece la pena dedicar unos minutos para pensar sobre ellas:
1. ¿Es realmente necesario cambiar el
actual paradigma educativo? ¿De dónde proviene la necesidad de
cambiarlo: del profesorado, de los legisladores, de las empresas
“tecnológicas”...?
2. ¿Se puede enseñar
“competencialmente” con la única formación pedagógica de un
CAP (Curso de Aptitud Pedagógica)? ¿Es realmente importante la
formación continua del profesorado?
3. Si no se tiene la formación
psicopedagógica adecuada, ¿se puede educar de forma distinta a como
se ha sido educado?
4. ¿Cómo se evalúa la idoneidad de
la formación que reciben los alumnos por parte de los profesores?
¿Quién y cómo se evalúa al evaluador?
5. ¿Por qué no se puede prohibir o
sancionar la utilización de metodologías pedagógicas que no se
correspondan con la ley educativa vigente? (Aunque insuficiente, sí
que existe un marco legal que proporciona las grandes líneas
metodológicas de la enseñanza.)
6. ¿Debería poder obligarse a un
docente a utilizar las TIC aunque sea con unos mínimos curriculares?
7. ¿Podemos dejar la educación al
amparo de la libertad de cátedra o a criterio de cada profesor?
¿Puede el aula ser un "feudo"?
8. ¿Podemos permitirnos desaprovechar
el potencial humano de las futuras generaciones? ¿Podemos dejar la
educación en manos de los políticos de turno?
9. ¿Se puede cambiar la educación sin
cambiar al profesorado?
10. ¿Puede la educación cambiar realmente el
mundo?
Los que me conocéis (o al menos lo que
escribo en el blog) sabéis mi respuesta a cada una de estas diez
preguntas.
